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Imágenes de Irlanda

“Dark Ireland” capta una forma de vida que casi se ha desvanecido. El título posee un mensaje que parece que el fotógrafo desconoce.

 

Sean Sheehan

 

La portada de esta evocadora colección de fotos captura un momento que podría haber ocurrido en 1870 en lugar de un siglo después, cuando en realidad fueron tomadas por una cámara.

Muestra dos figuras volviendo a casa bajo una tormenta, una montando un burro y la otra dirigiendo a su bestia, después de haber estado cortando turba en una turbera. Sobre sus cabezas, nubes de tormenta miran hacia abajo amenazando un paisaje estéril al oeste de Irlanda.

De vuelta al 2018, el clima y el paisaje son prácticamente el mismo, pero el duro y campestre estilo de vida plasmado en la escena es una reliquia del pasado.

La turba sigue quemándose en Irlanda, pero en la actualidad son las gigantescas máquinas las que la cortan y la secan a escala industrial. Los días en los que cada uno se cortaba, almacenaba y secaba su propio combustible has desaparecido.

Personas arrodilladas diciendo el rosario en una granja en Co Waterford, 1991

Otra foto muestra un hombre sentado en un taburete en medio de un camino mientras ordeña a una vaca.

Se encuentra en un sitio extraño – ¿por qué en un camino? – pero otra foto en la que aparece una mujer ordeñando a su vaca en un campo mientras su marido alimenta un con un cubo a un ternero no es extraño en el oeste de Irlanda incluso en 1970, cuando se tomó la foto.

Muchas de las imágenes son auténticos sellos de la realidad del pasado: hogueras con una olla enorme para cocer patatas; gallinas entrando en una cocina por una puertecita para picar las migas; ferias de ovejas y caballos en la plaza del pueblo; un granjero conduciendo a su burro en una carreta a la fábrica lechera con sus tarros de leche y su perro.

Algunas de estas escenas todavía no se han erosionado con el tiempo: una pared de piedra en Clare; una velada sobre le lago en Killarny; un precioso escenario de caza en Kerry o cruces celtas en un cementerio.

En esta introducción, el fotógrafo Robert Fitzgerald encuentra la elección de un título – “Dark Ireland” – en sus recuerdos al crecer en el campo irlandés sin electricidad. Todo muy bonito y nostálgico.

Pero el título tiene una resonancia amenazadora que irradia de las fotografías que señalan la presencia generalizada del catolicismo en la vida irlandesa: símbolos religiosos y cuadros de Jesucristo y la Virgen María en las casas, un cura escuchando las confesiones de una anciana en el confesionario, una familia arrodillada rezando el rosario – un ritual nocturno que trajo el peso material de una ideología a los hogares de los irlandeses. Ha tomado el reciente referéndum sobre el aborto para decir no de forma rotunda a una teocracia que permitió que los curas ejercieran control legal total sobre el cuerpo de una mujer al quedarse embarazada.

La Irlanda de después del referéndum es un país más maduro, dispuesto a escribir un nuevo capítulo sobre su identidad social pero la historia es un palimpsesto y –Dark Ireland es una prueba de ello.

“Dark Ireland: images of a lost world”, de Richard Fitzgerald, publicado por Currach Press.

(Traducido por Mariàngels Marcet) – Fotos provistas por la editorial.

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