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Berlín Alexanderplatz

“Berlin Alexanderplatz”, una novela alemana traducida por primera vez al inglés en 1931, estaría cerca de encabezar la lista más grande de literatura europea que permanece ignorada en países de habla inglesa. Hasta ahora…

 

Sean Sheehan

 

El traductor de la nueva edición, Michael Hofmann, es condescendiente con su predecesor de 1931 aunque admite que la versión anterior a veces se hace un poco monótona.

El desafío es la dificultad de traducir un texto que, a pesar de los cambios en el registro lingüístico, encaja mejor con el dialecto proletario del Berlín de entreguerras. Hofmann lo resuelve empleando una lengua vernácula de la clase obrera recurre a los coloquialismos  de la cultura cockney.

El resultado es una lectura viva y fácil de seguir sobre las sórdidas vidas de Berlín en una época en la que el partido Nazi empezaba a llamar la atención.

“Berlin Alexandreplatz” tiene un ritmo lento – al principio es difícil sumergirse en la historia y su prosa estremecedora, pero ambas cobran velocidad y se intensifican, convirtiéndose en un descenso de pasar páginas hacia la locura y la desintegración social.

El antihéroe de la novela de Alfred Döblin es Franz Biberkopf – transportista, ladrón de casas, matón y proxeneta – recién salido de prisión, que trata de ir por el buen camino vendiendo periódicos en las peligrosas calles de Berlín.

Foto Wikimedia Commons

Se involucra con algunos criminales de poca monta y paga por ello al ser arrojado de un vehículo en marcha después de haberle estafado en un atraco.

Empieza una relación con una chica, Mitzi, a la que ama profundamente mientras vive de sus ingresos como prostituta.

Cuando a Mitze le ocurre una tragedia, Biberkopf pierde temporalmente su juicio e incluso cuando vuelve a algo parecido a una vida normal su alma está destrozada. Al final, se convierte en un hombre sabio, pero paga muy caro por ello.

Alexanderplatz es el área obrera de Berlín que es escenario no solo de la vida lúgubre y poco glamurosa y la época de Franz Biberkopf, sino también el de la evocación de la metrópolis en general. Con un conocimiento premonitorio por parte del autor, la vida en las entrañas de la ciudad sirve de caldo de cultivo natural para la incipiente violencia del Nazismo.

Esto está a años luz del deslumbrante atractivo del Berlín de entreguerras que ahora sugiere la serie de Netflix “Babylon Berlin”; una rendición mucho más interesante del ambiente urbano fue llevada a la televisión en 1980 cuando Rainer Werner Fassbinder hizo una serie a partir de la novela para la televisión alemana.

Alfred Döblin – Photo Wikimedia Commons

Fassbinder estaba al tanto del extraño elemento sadomasoquista que caracteriza los tratos de Biberkopf con el hombre que casi le mata al arrojarlo por la puerta de un coche.

La propia sexualidad turbulenta de Fassbinder ayuda a explicar su conocimiento de lo que queda como un trasfondo inquietante en la novela de Döblin: la víctima esclava del opresor, la sumisión y la seducción como aspectos que van de la mano en la búsqueda de la elegancia.

Permanece externo a la novela porque es el propio Berlín el que se convierte en el protagonista – sus sonidos, sus vistas, sus recuerdos, su política y su sexismo aceptado –  y Döblin no tiene miedo a jugar con el lenguaje con tal de capturar su compleja identidad.

Redes de verbos formadas de diatribas de todo tipo –  artículos periodísticos, relatos bíblicos, anuncios, lo que fuera – que atrapaban a las personas en palabras ajenas. El destino de Franz Biberkopf se vuelve en un emblema de la Alemania precipitándose hacia el caos.

“Berlin Alexanderplatz”, de Alfred Döblin, traducido por Michael Hofmann y publicado por Penguin Classics.

(Traducido por Mariàngels Marcet)

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