En Foco, Notes From The Edge, Opinión

El declive de la Ley Natural

La tradición filosófica occidental de la Ley Natural atraviesa un mal momento durante nuestra época postmoderna.

 

 

Life in a fake world by theflickerees – Deviantart.com

Steve Latham

 

El concepto deriva de los antiguos pensadores griegos, como Aristóteles, y fue manejado por la cultura europea a través de la Iglesia católica Romana.

En particular, Tomás de Aquino proporcionó la justificación teológica para la incorporación de la Ley Natural, inicialmente una idea pagana, en la doctrina oficial eclesiástica.

En un principio, fue condenado por herejía debido a que recurrió a los filósofos Islámicos que conservaban la herencia filosófica griega.

Sin embargo, en el siglo XIX, fue declarado santo, cuyas ideas proporcionaron el baluarte intelectual necesario contra las críticas modernistas de la iglesia católica.

La noción de Ley Natural, accesible para todos, incluso sin revelación, también dio forma al planteamiento de apologistas como C. S. Lewis. Fue capaz de recurrir a un modelo transcultural de moralidad, a la ética fundamental; escribiendo, por ejemplo, acerca de la idea china del “Tao”, para apoyar las normas acepadas universalmente.

Además, la teoría recae sobre la idea del “bien común”, que puede transcender los distintos intereses que se presentan en la sociedad contemporánea.

No obstante, el concepto de una ética universal, alcanzable a través de la razón, que bebió también de la Ilustración, se ha presentado como una tapadera para ciertos grupos.

Su reemplazo ha producido una mezcla relativista de preferencias personales que solamente se basan en gustos individuales.

La única norma aquí es la expresión “no hacer daño” de Hipócrates, o la de Google “no seas malvado”, ambas evitan cuestiones de definición y sinceridad.

Las decisiones individualistas, por ejemplo, sobre el suicidio asistido, y los intereses comerciales, como la entrada de Google en el mercado chino online, superan en demasía los asuntos moralizadores.

Los intereses del capitalismo, por ejemplo, le dieron la vuelta a la idea de “precio justo” o “salario justo”, en favor de lo que el mercado soportara.

Sin embargo, ¿no hay también un precio que pagar cada vez que se atacan los brutos límites físicos de la realidad biológica? ¿Podría la fisiología proporcionar un puerto de entrada hacia la reasunción del pensamiento de la Ley Natural?

Recientemente, un informe en el Reino Unido reveló que las enfermedades de trasmisión sexual han aumentado un 20% en un solo año, revirtiendo tendencias estables anteriores.

Moralistas de todas las épocas han advertido de las consecuencias de la actividad sexual promiscua e indiscriminada.

El destino sifilítico del famoso libertino Casanova, es a menudo citado por los conservadores para mostrar cuán peligrosa es la expresión sexual sin limitaciones.

Sin embargo, el comportamiento que puede ser trágico para un individuo puede ser desastroso si es adoptado por toda la sociedad.

Y Occidente ha construido toda una civilización basada en el rechazo a normas anteriores sobre comportamiento sexual.

Para compensar los resultados, se implementan una variedad de iniciativas médicas y políticas para curar infecciones y apoyar a familias desestructuradas.

Irónicamente, el estado tiene que intervenir para regular la supuesta “libertad” del mercado sexual, mercantilizada bajo las condiciones de la economía de consumo del capitalismo tardío: Grindr, Tinder, etc.

Algunos comentaristas se quejan de que el aumento de los riesgos de infección está convirtiendo al sexo en algo “sucio” de nuevo, en lugar de ser disfrutado.

Pero quizá deberíamos recuperar la consciencia de que el sexo, aunque placentero y extático, es también  peligroso y arriesgado.

(Traducido por Mariàngels Marcet) – Fotos: Pixabay

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*