En Foco, Opinión

El porqué de una celebración contra el intervencionismo

El 7 de junio de 2018, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, proclamó que los venezolanos celebrarán Día de Fiesta Nacional el 27 abril de 2019 y de esta forma celebrar la derrota de planes injerencistas contra un país.

 

Foto: Pixabay

Luis Beatón

 

El 7 de junio de 2018, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, proclamó que los venezolanos celebrarán Día de Fiesta Nacional el 27 abril de 2019.

Ese día se cumplirán los dos años establecidos por las normas para que Venezuela deje su membresía en la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo hijo de la Doctrina Monroe, ideada por políticos estadounidenses para manejar a su antojo los destinos de América Latina. “Hemos obtenido una victoria diplomática en Washington, el imperialismo mordió el polvo de la derrota en la OEA. El equipo campeón de nuestra cancillería triunfó ante las pretensiones del vicepresidente Mike Pence”, aseveró el mandatario en la red social Twitter.

La declaración del Jefe de Estado venezolano ocurrió tras el intento de Estados Unidos y países afines de promover ataques injerencistas en el seno de la OEA a propósito de haberse realizado el miércoles 6 de junio el 48 período de sesiones de la Asamblea General de este organismo internacional.

“Es la última Asamblea General en la que participa un canciller venezolano, porque nosotros denunciamos a la OEA y nos vamos de la OEA, del ministerio de colonias”, puntualizó tras reafirmar que su Gobierno inició en abril de 2017 los trámites para abandonar esta organización”.

Foto Marcella Via

El presidente acusó a Washington de haber desarrollado durante los preparativos del 48 período de sesiones de la Asamblea General una “campaña criminal, macabra, de chantaje y amenaza a todos los gobiernos de América y el Caribe” para promover la suspensión de Venezuela de ese foro.

Los hechos
Trece meses atrás, durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, se abrió el camino para un nuevo panorama dentro de ese foro: Venezuela decide retirarse tras ser blanco de ataques contra su soberanía auspiciados por la Casa Blanca.

Tres intentos de aplicar a Caracas, sin su aval, la Carta Democrática Interamericana: el 23 de junio de 2016, en función de un informe presentado por Luis Almagro, secretario general de la organización, sustentado en notas de prensa; el 14 de marzo de 2017, con otro dossier y un documento suscrito por 20 países, y el 1 de abril, con un escrito del opositor Julio Borges.

Respondiendo a estos ataques abiertos, el Estado venezolano anunció su retiro de la organización el mismo 26 de abril, al considerar que se pretendía tutelar al país y se violaban los principios constitutivos de la institución creada en Colombia en 1948. La OEA promociona una agenda injerencista, en esta oportunidad auspiciada por Luis Almagro, para apoyar golpes de Estados en naciones soberanas, e invasiones militares, según denunciaba entonces la canciller Delcy Rodríguez, cuando anunció la decisión de su país de dejar el bloque.

“El retiro de esta organización tiene que ver con la dignidad de nuestro pueblo, de la doctrina bolivariana, que defiende al multilateralismo”, dijo la funcionaria.

En su carta a Almagro para oficializar el pedido de retiro, el 27 de abril de 2017, el presidente venezolano apuntó: “La OEA se gestó y consolidó como instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales muy claramente definidos, privándole de la misión posible y correspondiente al de una organización internacional que haga respetar, y respete, los principios de Derecho Internacional, principalmente de igualdad soberana, independencia y autodeterminación”.

Foto: Pixabay

Estos pronunciamientos retratan la actuación del foro en situaciones como el golpe contra Jacobo Árbenz, en Guatemala, la invasión y el bloqueo contra Cuba, la invasión contra República Dominicana, el apoyo al golpe contra Salvador Allende, las invasiones contra Granada y Panamá, entre muchos ejemplos que ilustran la impronta dejada por la OEA en su política servil a los intereses del norte, según denuncias.

Si se observa la actuación de la OEA en los últimos años, en especial bajo el comando de Almagro, Venezuela aparece como su principal objetivo.

El apoyo a las medidas coercitivas diplomáticas, económicas y lo que se dice llamar “guerra total” contra el pueblo venezolano, es lo que sobresale en la agenda del foro.

Los argumentos

De tantos intentos, los argumentos y justificaciones están cerca de terminarse. Uno de los más recientes fue acusar a la nación suramericana de Crimen de lesa humanidad, evidenciando el desconocimiento del significado de esta legislación internacional sustentada con el Estatuto de Roma, que países como Estados Unidos e Israel, extrañamente, se niegan a firmar desde hace más de veinte años.

Asamblea Nacional consti venezuela foto Kaosenlared

Según la Organización de las Naciones Unidas, esta definición engloba los actos que forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, como sucedió en Liberia, Sierra Leona o Ruanda, bajo el silencio cómplice de los países neoliberales y llamados democráticos.

Un grupo de “abogados” escogidos y filtrados para montar un show para acusar de crimen de lesa humanidad a Venezuela, produjo un informe de cuatrocientas páginas hecho para el fracasado Cartel diplomático de Lima.

La idea derrotada por la diplomacia venezolana en la OEA intentaba llevar al país a la Corte Internacional Penal.

Según el analista Jesús Chucho García, en una opinión que publica la web Alainet.com, “una vez más, el sector ultraderechista de los gobiernos representados en la Organización de Estados Americanos, caracterizados por el odio político contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, fracasaron rotundamente”. (PL)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*