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La forma de las ruinas

“La forma de las ruinas”, es una novela colombiana en la cual es fácil sumergirse pero que es difícil de terminar. La mayoría de los lectores estarán bien dispuestos a leer este libro, una novela sobre la política en Colombia por parte de un escritor consolidado del país.

 

Sean Sheehan

 

La historia comienza como una novela de suspenso. Un hombre, Carlos Carballo, es arrestado por presuntamente intentar robar el traje de sarga de un político asesinado.

No solo cualquier político y no solo ficción pura: Juan Roa Sierra disparó y asesinó en abril de 1948 a Jorge Eliécer Gaitán, un candidato presidencial de izquierdas. El asesino fue identificado en la escena del crimen y las personas de la calle lo golpearon hasta la muerte. El magnicidio de Gaitán y el asesinato de su homicida son hechos; Carballo y su intento de robar el traje del hombre muerto son ficción.

El narrador, un “personaje” llamado Vásquez, conoció a Carballo mediante su amigo Benavides, y de esta forma se familiariza con la teoría conspiratoria de Carballo. Carballo está convencido de que más de una persona mató a Gaitán, y traza convincentemente paralelismos con el magnicidio de Kennedy en 1963.

Hasta aquí todo es interesante; el lector se siente atraído. Entonces se introduce otro asesinato político, no ficticio: la muerte a machetazos de Rafael Uribe Uribe en octubre de 1914 en Bogotá, la narrativa principal se desvía, pero el lector empieza a tener problemas.

Jorge Eliecer Gaitan – Foto Commons Wikimedia

La obsesión de Carballo con las similitudes entre los tres asesinatos implica primero a Benavides y luego a Vásquez. La novela se empantana de una mezcla de hechos reales y de ficción demasiados largos que envuelven las circunstancias del asesinato de Uribe.

Hay otro encuentro entre el narrador y una mujer llamada Andrea que valientemente había decidido cesar el tratamiento médico para su enfermedad mortal. Andrea no es importante para el argumento, y se aborda su drama, parece, por nada más y menos que para ganar kilometraje emocional con su situación.

Carballo persuade a Vásquez para que escriba un libro sobre su teoría conspiratoria, y esto, por supuesto, se convierte en la novela del verdadero Vásquez al que estamos leyendo. Un enfoque inteligente de autoficción, se lo otorgamos, pero no tan inteligente es el resumen de la naturaleza de la historia del narrador/autor.

Plantea una opción binaria: La historia es o pura contingencia, impredecible y desprovista de significado; o un teatro conspiratorio en el que todo sucede por razones sombrías que nunca nadie sabrá propiamente.

Juan Gabriel Vásquez – Foto: Daniel Mordzinski

Quizá el Vásquez real sabe que la historia no se puede reducir a tal polarización simplista, pero hay tan poco en su novela que transmita lo que subyace en la historia de su país.

Cuando Carballo intenta persuadir a Vásquez, lo critica por su fracaso, hasta ahora, para discutir en su novela lo que de verdad importa: “… una guerra civil aquí en nuestro país, con más de veinte mil muertes cada año, con una experiencia de terrorismo que ningún otro país de Latinoamérica ha presenciado”. Lo acusa de omitir “los temas importantes como si estuviese caminado sobre huevos”.

La novela de Juan Gabriel Vásquez no omite los “temas importantes” pero los sepulta bajo una multitud de rastros narrativos que se persiguen hasta la saciedad.

“The shape of the ruins” (La forma de las ruinas), de Juan Gabriel Vásquez es publicada por Maclehose Press.

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez, email: julio7rj@gmail.com)

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