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¿Qué haría usted si supiera el día en que va a morir?

El destino puede representarse como una extraña combinación de accidente y de necesidad implacable, como ocurre en la historia contada por Somerset Maugham en su obra “Sheppey”.

 

Chloe Benjamin

Sean Sheehan

 

La historia cuenta cómo el sirviente de un mercader en Bagdad llega a casa desde la plaza de mercado, con la alarmante noticia de haber sido empujado por una mujer en la multitud -era  la Muerte –  quien lo miró y le hizo un gesto amenazante.

El comerciante presta su caballo a su sirviente, quien galopa hacia Samarra. Entonces el comerciante va al mercado, encuentra a la Muerte y le pregunta por qué amenazó a su sirviente. No hubo amenaza, responde ella, solo un gesto de sorpresa al verlo en Bagdad cuando tuvo una cita con él esa misma noche en Samarra.

O recuerde la antigua historia griega de Edipo y cómo el oráculo de Delfos predijo que mataría a su padre y se casaría con su madre. Al escuchar esto, el joven Edipo huye de su casa y de quienes él piensa son sus padres. Él no sabe que había sido adoptado y en el camino a Tebas tiene un altercado con un extraño, que resulta ser su verdadero padre, y lo mata. Edipo continúa su camino para resolver el enigma de la Esfinge y se casa con la viuda del extraño que mató.

Estas historias vienen a la mente cuando se lee “The immortalists”, un cuento sobre cuatro hermanos, Simon, Klara, Daniel y Varya, que cuando eran niños en la década de 1960 en su barrio de Nueva York, visitaban a un psíquico que tiene fama de decirle a las personas el día que van a morir.

A cada uno le da una fecha y es este conocimiento el que inicia las cuatro historias interrelacionadas de sus vidas a medida que crecen.

A Simon le dice que morirá joven y, como él lo cree, está decidido a no suprimir su naturaleza homosexual. Se marcha a San Francisco y vive su vida de manera imprudente y al máximo, antes de morir de SIDA el mismo día que el vidente se lo anunció.

Hay un elemento de profecía autocumplida en el trabajo porque si no se hubiera predicho una muerte prematura, probablemente se habría quedado en casa y atendido a su madre viuda, que necesitaba desesperadamente su compañía.

Siempre existen diferentes posibilidades y las que se desarrollan se traducen en momentos particulares independientemente del grado de premeditación.

Los eventos se pueden posicionar retroactivamente para producir una cadena causal que hace que el resultado parezca inevitable.

Digamos que un evento sucede accidentalmente. Sin embargo, este también puede ser explicado al sugerir la necesidad como su causa. Tenía que suceder. Esto permite que la necesidad se presente como una fuerza organizadora, pero esta fuerza es en realidad retrospectiva, puesta allí después del evento.

Edipo y la Esfinge en cerámica griega, por Carole Raddato de Frankfurt, Alemania, víaWikimedia Commons

Tales reflexiones sobre los giros del destino se arremolinan cuando se lee lo que les sucede a Klara, Daniel y Varya después de la muerte prematura de su hermano.

Klara se enseña a sí misma a ser mágica y se convierte en una intérprete exitosa; Daniel trabaja como médico militar; Varya realiza una investigación sobre el envejecimiento por culpa de la maldición de la familia.

“The immortalists” se activa con ideas y, como dice en la portada, si le dijeran a usted el día exacto en el que va a morir, ¿cómo elegiría vivir?

“The immortalists”, de Chloe Benjamin, es publicado por Tinder Press.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín)

Fotos del autor y portada de la página web del editor)

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