Globo, Reino Unido

Hablando del Brexit (1): ¿Qué significa para los inmigrantes?

Después de dos años del Referéndum de la Unión Europea, el futuro de la inmigración en el Reino Unido es incierto. Se han dicho muchas cosas, pero ¿reflejan los números lo que se dice sobre ellos?

 

Marcella Via

 

En junio de 2016, la población británica votó por abandonar la Unión Europea. Poco después de esta elección, el valor de la libra fluctuó ampliamente en los mercados de divisas ya que los inversores habían estado esperando un “voto de permanencia”.

Las negociaciones sobre el futuro escenario político que enfrentará un Reino Unido post-UE se están llevando a cabo actualmente, ya que el país saldrá oficialmente de la Unión Europea el 29 de marzo de 2019.  Los medios han difundido una gran cantidad de información -y desinformación- durante los últimos dos años. La pregunta es: ¿qué implica exactamente el Brexit para los migrantes?

Esta pregunta no es fácil de responder. Sin embargo, pese a que los cambios actuales en la política de migración deberían desalentar el flujo de personas para llegar al Reino Unido, las estadísticas demuestran lo contrario. En realidad, la Oficina de Estadísticas Nacionales informó que en septiembre en 2017, hablando de inmigración neta, llegaron 244.000 personas más al país, las cuales se sumaron a la población total del Reino Unido (66.573.398).

Por ello, The Prisma ha preparado una serie que busca poner en contexto este complicado y hasta misterioso proceso y sus consecuencias para los migrantes. Un motivo importante es aclarar la relación entre la política de “ambiente hostil” de Theresa May, las estadísticas de migración y la erosión de los derechos sociales para los solicitantes de asilo.

Un primer capítulo contextualiza el fenómeno del Brexit, explicando sus pasos claves y explorando los principales impactos que ha tenido hasta el momento.

Nacimiento, evolución y la realidad del Brexit

Existe la percepción de que el Reino Unido nunca ha sido muy simpatizante de la Unión Europea, y en ese sentido es interesante mirar las principales razones que condujeron a la victoria de la campaña pro salida de la UE en el referéndum del 23 de junio de 2016.

Los puntos claves presentados por los “brexiters” se han centrado en la reducción del terrorismo, el apoyo del NHS pagándole menos a Bruselas, y un recorte de la inmigración, según lo explica The Independent. El recorte en la inmigración es, quizás, la más importante de las tres promesas hechas por la campaña del Brexit a la población británica. Apelaron activamente al miedo para declarar una situación “fuera de control”, señala The Guardian, mientras que Bruselas le quitó al gobierno británico el control sobre la inmigración.

Además, Politico explora los personajes principales de la “tormenta del Brexit”, atribuyendo la victoria también al carisma de algunas figuras destacadas. Y según dicho medio, los cuatro primeros en acreditar, o culpar, por el resultado del referéndum son el director de la campaña, Dominig Cummings, por su investigación detallada sobre las actitudes del público hacia la UE; Boris Johnson, quien desde la década de 1990 hizo de la UE un objeto de miedo y burla.

Otra persona muy importante, sin la cual no habría habido un referéndum, es el líder del UKIP, Níger Farage. De hecho, fue Farage quien comenzó a presionar a los conservadores y a David Cameron en 2013 por su preocupación sobre la migración.

Por último, el propio David Cameron ha sido una figura clave para la victoria del Brexit: él convocó al referéndum y luchó por el ‘quedarse’, pero una vez se conoció el resultado dimitió y dejó todo en manos de Theresa May.

En la actualidad, se están celebrando negociaciones sobre las futuras relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido. La BBC explica que las dos partes han encontrado un acuerdo sobre las tres razones del “divorcio”.

Estas razones se refieren a cuánto debe el Reino Unido a la UE, el futuro de la frontera de Irlanda del Norte y lo que sucederá con los británicos que viven en la Unión Europea y con los ciudadanos de la UE que viven en Gran Bretaña. Ahora, las conversaciones se centran en las relaciones futuras entre los dos, habiendo acordado un período de transición de 21 meses que durará hasta el 31 de diciembre de 2020.

No tiene sentido

Uno de los principales puntos de la agenda es reducir la inmigración. Entonces, la pregunta es cuánto se ha visto afectada dicha migración por la campaña. No mucho, parece, pues a pesar de la narrativa del miedo y de la propaganda activa de deshumanización y demonización de los medios de comunicación, que además utilizan el término de “inmigrantes ilegales”, las cifras muestran movimientos interesantes de ciudadanos de la Unión Europea que llegan y salen del Reino Unido.

De hecho, se ha registrado que, al observar el cubrimiento hecho por los medios sobre la migración durante los últimos 10 años, se advierte que el término asociado con mayor frecuencia con la “inmigración” es el de “ilegal” (fuente: Migrants Organize). Esto es particularmente importante porque genera la idea de estar “bajo invasión” y de que los inmigrantes están “robando” empleos y casas a los británicos.

Sin embargo, las cifras muestran que la migración que no es de la UE, es de 205.000 por año, el nivel más alto registrado en los últimos siete años (Full Fact).

Además, en 2017, la migración neta fue 106.000 más baja que el año anterior. También es importante señalar que esta caída se debió a una cifra muy alta de migración neta de 336.000 en el año hasta junio de 2016 (Office of National Statistics).

Además, como lo señala la BBC, en este contexto, la inmigración neta de la UE fue de 90.000, la más baja en cinco años.

La migración neta es la diferencia entre llegadas y salidas. En este caso, mientras 130.000 ciudadanos de la UE abandonaron el Reino Unido, 220.000 personas de la Unión Europea llegaron a Gran Bretaña.

Entonces, ¿qué significan realmente todos estos números? Para reducir la migración neta después de que el Reino Unido abandone la UE, las normas para los trabajadores calificados no pertenecientes al EEE deberían aplicarse a los trabajadores del EEE, como lo sugirieron algunos grupos de presión.

Esta parece ser la opción más directa para el gobierno, ya que sería una simple extensión de las reglas actuales para los migrantes no pertenecientes al EEE. Sin embargo, el análisis llevado a cabo por el Institute for Public Policy Research (IPPR) muestra que las cuotas extremadamente grandes de migrantes del EEE en diferentes sectores no serían elegibles según las normas para los trabajadores calificados no pertenecientes al EEE.

Por ejemplo, en sectores como la agricultura, la industria manufacturera, la venta mayorista y minorista, el transporte y el almacenamiento, y los hoteles y restaurantes, más del 90% de los empleados migrantes del EEE no serían elegibles.

Esto significa que los empleadores en estas áreas serían virtualmente incapaces de reclutar trabajadores de la Unión Europea bajo el camino de inmigración de trabajadores estándar.

Al mismo tiempo, el IPPR añade que otros sectores, como las finanzas, la información y la comunicación, se verían menos afectados porque son más altamente calificados, aunque una proporción sustancial aún no sería elegible.

¿Quién es el problema? Dicotomías peligrosas

Es claro que hay una gran ansiedad en torno a la migración y que el escenario del Brexit ha llevado a un gran número de ciudadanos de la UE a abandonar el Reino Unido. Pero también es cierto que el número que llega es mayor que el que deja el país. Al mismo tiempo, los solicitantes de asilo han enfrentado una realidad más amarga.

Para apaciguar esta preocupación, el gobierno del Reino Unido ha introducido continuamente nuevas medidas de control de la inmigración, cayendo en un círculo vicioso. Corporate Watch  explica que los derechos de asilo han sido atacados y que el sistema de detención y deportación se ha ampliado de manera espectacular. Esto significa que la naturaleza controladora del Brexit no implica simplemente un recorte en la inmigración, sino más bien un intento de garantizar que solo el tipo “correcto” de inmigrantes ingrese al país.

Por lo tanto, en relación con los movimientos migratorios, Brexit no solo significa una reducción de la inmigración, tal como lo respaldan las cifras. Por el contrario, también significa que está llegando al país más gente que la que se va. Sin embargo, la erosión de los derechos humanos de quienes necesitan protección (sobre todo de quienes no son europeos)  es preocupante.

Próxima edicion: “El entorno hostil de Theresa May”. La hostilidad no es realmente para todos y hay una división entre “correcto” e “incorrecto”, y el límite entre “legalidad” e “ilegalidad” es más fuerte que nunca.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos: Pixabay

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