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La compasión por las víctimas del conflicto armado en Colombia

“Los velos de la memoria” es el más reciente libro de cuentos, publicado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle, de Jorge Eliécer Pardo, escritor colombiano, que pertenece a la generación posterior a Gabriel García Márquez.

 

El autor nació en El Líbano, Tolima, 1950, enplena guerra civil colombiana entre militantes de los partidos tradicionales, liberal y conservador, que dejó trescientos mil muertos y varios millones de desplazados de las zonas rurales a los centros urbanos del país.

Los treinta y dos textos de “Los velos de la memoria” están acompañados por cuarenta y cinco fotografías del mismo autor, expresiones de mujeres compasivas por las víctimas del conflicto armado colombiano quienes detrás de esas texturas guardan narraciones que deambulan como espectros por el libro.

La primera edición apareció en Francia (2014), editada por Éfer Arocha, director de la revista Vericuetos, que es también escritor, ensayista e incansable promotor cultural.

Arocha escribió sobre el libro: “No son testimonios ni denuncias, tampoco crónicas de confrontaciones bélicas. Son narraciones de la memoria que surgen desde la indefensión, el horror y la muerte. Ritual de duelo contra el olvido”.

El libro despertó interés entre artistas colombianos y extranjeros. En su presentación en París, el novelista colombiano, crítico y periodista de efe de Francia, Eduardo García Aguilar, afirmó: “Los velos de la memoria me han conmovido profundamente… prosa sobria, sencilla y efectiva… cuando leemos cada uno de los textos parecen dictados por un ser misterioso… como si no hubieran sido escritos… poemas donde el autor usa la voz de los fantasmas que convoca… Ni la izquierda, ni la derecha, ni lo religioso o lo no religioso, ni los malos ni los buenos están exentos de cierta culpa. El libro de Pardo está llamado a convertirse en clásico de la literatura colombiana”.

La periodista Angélica Pérez, de Radio Francia Internacional (RFI) en París, dijo que el libro de Pardo es un “testimonio desgarrador de una guerra que dura desde siempre. Los velos de la memoria da voz a las víctimas en Colombia de masacres y asesinatos brutales.”

Y agrega: “Es la muerte que habla. A partir de la indefensión y el dolor, Jorge Eliécer Pardo construye unos relatos de una enorme carga simbólica dibujada en los ritos que hacen las mujeres para paliar el sufrimiento, conjurar el olvido y devolverle la dignidad a sus muertos. Narraciones ataviadas de una poética tan horrorosa como sublime que convierten a la obra de Pardo en arquetipo de la estética del horror”.

Por su parte, la cubana radicada en México, Ileana Diéguez Caballero, en su libro “Cuerpos sin duelo. Iconografía y teatralidad del dolor”, en el capítulo Cuerpos sin duelo, hace referencia y cita el relato de Pardo, “Sin nombres sin rastros ni rostros”, premio nacional de cuento, destacando que “los ríos colombianos han sido considerados espacios fúnebres en los que se alojan innumerables cuerpos; quizás los más vastos cementerios (…) Cuerpo sin duelo responde y dialoga con Los velos de la memoria en las representaciones del cuerpo violentado, los vacíos que generan las desapariciones y los duelos no realizados”.

Jorge Eliécer Pardo

En el caso de Alexánder Aldana Bautista, de la Universidad Nacional de La Plata, en su ensayo en la revista Aletheia, “De difuntos prestados, viudas errantes y cuerpos remendados: la narrativa como dispositivo de construcción de memorias sociales en Colombia”, este considera que “con trabajos de memoria como el cuento de Jorge Eliécer Pardo, (Sin nombres, sin rostros ni rastro) lo que se busca es conjurar y problematizar los silencios y los olvidos que prosperaron en torno a masacres como la de Trujillo, y que han hecho que tanto el Estado como la sociedad colombiana sean deudores de las víctimas.”

Finalmente, Eugenia Muñoz Molano, profesora de Virginia Commonwealth University, en Richmond, escribió: “Ante los ojos de sus lectores Los velos de la memoria va multiplicando en espejos la realidad histórica colombiana de sus guerras internas. La mirada lectora se horroriza con un ademán de negación e indignación ante el espectáculo de sangre, los gritos de angustia y dolor de los torturados… La pluma de Jorge Eliécer Pardo destila página tras página una emoción poética tan intensa que en la memoria de los lectores queda clavada la barbarie de los hacedores de la guerra, sedientos del poder político y que atrapan en ella a millones y millones de seres inocentes, indefensos y desposeídos de toda riqueza”.

Los escritores, en especial los poetas, encuentran en “Los velos de la memoria un hondo sentido simbólico. Jotamario Arbeláez dijo en una de sus columnas: “Se necesita coraje para acometer esta labor higiénica de denuncia, contando con que el estilo empleado por Jorge Eliécer Pardo no es cortopunzante ni teñido de pólvora.”.

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