En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

Furia, furia! contra la muerte de la luz!

No entres dócilmente en esa buena noche. / Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.”.  Tales son las líneas finales de Dylan Thomas, un poema poderoso y extraordinario.

 

noche miedo oscuridad pixabayNigel Pocock

 

¿Pero está él en lo cierto? ¿Deberían las personas, a fin de morir bien, enfurecerse contra la luz agonizante?

Creo que Thomas tiene toda la razón, aunque hay dos tradiciones seculares y cristianas que estaría completamente en desacuerdo.

La metáfora más popular para la muerte en los funerales modernos, es la del Canon de Scott Holanda.

Aquí la muerte es como un amigo, una mera continuación de la vida presente. ¡No hay rabia aquí! Lo que no se menciona, sin embargo, es que esto no es lo que el Canon en sí mismo está recomendando. Porque en algún lugar del mismo sermón (1910) afirma que…

[la muerte parece ]… demasiado inexplicable , demasiado cruel , demasiado  torpe… La cruel emboscada en la cual quedamos atrapados…  que transgrede horriblemente nuestro gozo con una indiferencia negligente e inhumana ante nuestra humanidad… Más allá de la oscuridad donde reside su impenetrable secreto… ¡Mudo como la noche, que silencio tan aterrador!

a-noche-oscuridad-mujer-soledad-peligro-pixabayDiferente, sin duda. Pero esta racionalización secular del dolor ante la muerte tiene su paralelo en el pensamiento de Calvino y Lutero y sus seguidores de la tradición Evangélica y Reformada.

Aquí, la muerte es parte del plan soberano de Dios. Es evidente que este punto de vista suministra gran tranquilidad a los comprometidos con esta teología, incluso ante la muerte de los seres queridos, las más terribles enfermedades son parte de un bien mayor. De esta manera las atrocidades son aceptables. No hay rabia aquí.

Esta es una doctrina atroz, un debatible punto de vista, no cristiano en absoluto, sino más bien un ejemplo del paganismo que existe en el cristianismo, que se describe así mismo como “el último enemigo”.

¿Qué pasa con los 30 millones o más de rusos que murieron en el frente oriental? ¿O los millones que murieron bajo la esclavitud afro-caribeña? Y un sinnúmero de otras atrocidades ¿Son todos estos casos parte de un deseo soberano que predestina tales eventos?

casa soledad noche oscuridad inglaterra pixabayEncuentro tal doctrina muy reprobable. Ciertamente tenemos que enfurecernos contra la muerte de la luz. La muerte no es un “amigo” y quién o qué lo cause, necesita estimular nuestra rabia, no nuestras estrategias para neutralizar, negar o tolerar una situación.

En su poema Dylan Thomas está claramente refiriéndose a la vejez, pero sus sentimientos son importantes, sea cual sea la edad de la gente cuando enfrenta a la muerte.

Llorando los hombres buenos, al llegar la última ola

Por el brillo con que sus frágiles obras pudieron haber danzado en una verde bahía,

Se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.

Sólo puede ser superado por la demencia. Esta terrible enfermedad que se desarrolla lentamente durante dos décadas.

Las placas y ovillos atrapan el cerebro, y por lo tanto la mente. El único deseo es que la mente frágil dance en una bahía verde, llena de creatividad y energía ¿Cómo, entonces, enfurecerse contra la luz agonizante, y adentrarse sumisamente dentro de esa buena noche”?

muerte noche ave nocturna pixabay

Incluso en la cara de esta enfermedad, que superó el artista y escultor Willem de Kooning, la creatividad siguió, incluso hasta que estuvo cerca de la muerte.

La memoria puede fallar, ¡pero la creatividad no tiene por qué hacerlo! ¡Rabia contra la muerte de la luz!

La vejez debe arder y delirar al final del día.

Y tú, padre mío, allá en tu cima triste,

Maldíceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego. No entres dócilmente en esa buena noche.

Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.

Fotos: Pixabay  –  (Traducido por Lorena Rodríguez García)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*