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Recordando a Chávez

Jorge Luis García Carneiro, gobernador del estado venezolano de Vargas, recuerda aquel 8 de agosto de 1971, cuando conoció a Hugo Chávez. Era el día del juramento ante la bandera nacional, en obediencia a la patria para quienes se iniciaban como cadetes en la Academia Militar.

 

Hugo Chavez. Photo Wikimedia Commons

Odette Díaz Fumero

 

“Él (Chávez) tenía una personalidad muy notoria, declamaba, cantaba, buen amigo, contador de chistes y eso nos permitía conocernos más. Un joven con grandes responsabilidades y con todas las facilidades del mundo para comunicar”, reseña el gobernador. Cuenta que durante su paso por la Academia Militar, Chavez -ese joven nacido en Sabaneta en 1954-  nunca creó diferencias entre los camaradas,  por lo cual ganó el premio al compañerismo en reconocimiento a su solidaridad. Además tenían un gran sentido de la lealtad, siempre fue un eterno rebelde y nunca callaba cuando llevaba la razón.

Entre sus anécdotas con Chávez, Carneiro recuerda que para graduarse del curso de paracaidistas, después de tres meses de entrenamiento en tierra, les anunciaron que ejecutarían el primer salto, pero estaba prohibido lanzarse con algún objeto que afectara el descenso.

Sin embargo, cuenta a Prensa Latina que “Chávez escondió una cámara fotográfica para tomarse sus propias fotos y las de sus compañeros en aquel momento único”.

“Después de haberse graduado -relata el general Carneiro- nos ubicaron en cuerpos de mandos de los rincones más inhóspitos de la patria, donde apreciamos que la Venezuela llena de maravillas que nos enseñaron en la Academia se desvanecía en medio de una población plagada de miserias, con altos índices de pobreza extrema.”

Jorge Luis García Carneiro – Foto Prensa Latina

“Un país repleto de riquezas materiales, con decenas de miles de reservas naturales de alto costo, tenía sus cuarteles militares llenos de soldados analfabetos, esta fue la realidad que motivó a Chávez a tomar el poder en 1999”, enfatiza. Y allí empezó la revolución bolivariana.

Pero en 2002 ocurrió el golpe de Estado de 2002, promovido por el gobierno de Estados Unidos. García Carneiro relata cómo “Toda aquella situación se enrareció y no lo pensé, salí para el Ministerio de Defensa donde estaba el alto mando reunido y es cuando sale por primera vez en televisión el general Néstor González, desconociendo la autoridad del comandante Chávez, acto que luego lo respaldó la directiva ministerial, era evidente que se gestaba una acción coordinada”. En ese entonces Carneiro tenía bajo su mando la Guarnición de Caracas, ubicada en el comando de Fuerte Tiuna; desde allí junto a los generales Silva Wilfredo y Lameda Hernández, llegó a la conclusión de que estaba a las puertas un golpe de Estado.
“No lo dudamos, salimos a defender a la patria y a Chávez”, sentencia.

“Tomé las riendas. Los cuarteles de Fuerte Tiuna y las tropas estaban bajo mi mando; sacamos los tanques y a partir de ese momento me atrincheré, desconocimos las ordenes de los superiores y con el apoyo del pueblo exigimos la presencia del presidente constitucional”, recuerda como quien vive aún los hechos.

Foto Wikipedia

A partir de allí transcurrieron momentos duros, vino el paro general y petrolero, las acciones armadas en la plaza Altamira, la presencia de los paramilitares muy cerca del centro de poder… todo eso para derrocar a Chávez, “pero en menos de 72 horas logramos doblegar todas las acciones y la Revolución bolivariana regresó al poder”, destaca Carneiro.

Según el general, Chávez con el inicio de su gestión solo pretendía sacar al pueblo de la miseria, el analfabetismo y sabía que por la estructura que tenía el Gobierno no se podía cumplir con esas necesidades de los venezolanos, y es ahí cuando crea las misiones sociales.

Nace entonces la Misión Robinson, basada en el programa internacional cubano de alfabetización, que gracias a las fraternales relaciones de Chávez con el líder cubano Fidel Castro, se implementó en Venezuela con adaptaciones a la idiosincrasia del pueblo, extendida por cada rincón del país con todos los recursos necesarios, para llegar en sus inicios a más de dos millones de personas.

Después de cumplir con la tarea de la alfabetización, Chávez designó a Carneiro comandante del Ejército y luego ministro de Defensa.

Luego de ser ministro de la Defensa, y cumplir 30 años en los cuerpos castrenses, Chávez le pide crear el Ministerio de Desarrollo Social y Participación Popular, con la tarea de fundar los consejos comunales, nombre que le puso él mismo.

Free Photo Wikipedia

Carneiro reconoce que las tareas sociales no eran nada fáciles: “hubo muchos que me criticaron porque había salido de ser prácticamente el segundo al mando del país a dedicarme a sacar a las personas de la pobreza, lo valoraban como una tarea menor”.

“A quienes me han criticado por acatar el pedido de Chávez, de salir de la vida militar para el trabajo social, siempre les respondí que yo prefería ser más útil que importante. La miseria a uno le pega en el alma y le di la mano a quien la necesitó y le doy gracias a Dios y a Chávez por esa oportunidad”, subraya.

Reconoce cómo el presidente, Nicolás Maduro, trabaja por mantener las ideas y acciones de Chávez presentes en cada gestión gubernamental, con más dificultades que en los inicios del proceso bolivariano, una guerra política dura, un cerco financiero y económico, ataques mediáticos de descrédito, todo ello impulsado por el Gobierno estadounidense. (PL)

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