Globo, Latinoamérica, Reino Unido

Hablando del Brexit (5): la nueva experiencia latinoamericana

Mientras que el retiro de la Unión Europea se acerca, la posibilidad de tener acceso a un mercado único está aún bajo negociación. Gran Bretaña está buscando nuevas relaciones de comercio y América Latina parece ser una opción prometedora.

 

Marcella Via

 

El 26 de junio, el Ministro de Asuntos Exteriores de España dijo: “el plan de Theresa May de proteger la industria británica manteniendo al Reino Unido en un mercado único de bienes sin respetar el libre movimiento de personas después del Brexit seriaá rechazado por una molesta Francia y Alemania”.

La hostilidad hacia el Reino Unido no viene solo de países europeos, ya que diferentes industrias han alertado que se moverán fuera de Gran Bretaña a menos que un acceso preferencial al mercado único sea asegurado en las negociaciones.

Por lo tanto, el Reino Unido necesita establecer nuevos lazos internacionales para asegurar su predominancia en el mercado global.

Salir a la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) podría darle a Gran Bretaña la posibilidad de crear nuevas alianzas con países consumidores de los bienes que exporta, y América Latina parece ser un nuevo gran amigo para Londres.

La relación británica-latinoamericana ha sido muy intensa durante el siglo 19, cuando Gran Bretaña fue el principal poder económico y político externo en la región.

Sin embargo, esta relación comenzó a decaer con la Primera Guerra Mundial hasta 2016, cuando el Reino Unido solo proveía 0,9% de las importaciones latinoamericanas y recibía solo 1,2% de sus exportaciones.

Mientras que América Latina mantuvo una estrecha relación con China, Estados Unidos y otros países europeos como España o Alemania, la salida de la Unión Europea podría implicar nuevas posibilidades para el Reino Unido.

Buscando nuevos amigos

Desde el año pasado, el Reino Unido comenzó su búsqueda de nuevos “amigos” en la arena internacional, para intentar conservar su influencia internacional y mantenerse al día en el mercado de comercio mundial.

Debido a que el Reino Unido desea formar parte del crecimiento de las economías emergentes en un nivel global, Londres quiere desarrollar nuevos lazos con la región latinoamericana, ya que es uno de los mercados emergentes más poderosos.

En agosto de 2017 el Secretario de Comercio Internacional británico viajó a Colombia para conocer al nuevo Ministro de Comercio y comenzar un nuevo diálogo de comercio con Colombia, Perú y Ecuador.

Allí anunció que “el financiamiento para exportaciones de Reino Unido duplicará el soporte financiero para Comercio con Colombia a 4,5 billones de libras”. Al mismo tiempo, el soporte financiero otorgado a Perú se duplicará a 4 billones de libras.

Además, el 19 de mayo, el Secretario de Extranjería, Boris Johnson, comenzó un viaje de 5 días a Sudamérica, visitando Perú, Chile y Argentina para representar al Reino Unido en el G20 en Buenos Aires.

Siendo la primera visita británica a Argentina y Chile en 25 años, y en 50 años en el caso de Perú, él dijo que Gran Bretaña “ha descuidado el reino de oro que es América Latina por demasiado tiempo”.

Durante su tour, Johnson estuvo particularmente impresionado por la economía chilena, ya que Chile tiene 24 acuerdos con 64 naciones, comprendiendo el 85% del PBI mundial.

Tratados internacionales: los textos permanecen

El interés de nuevas relaciones con países de América del Sur es puramente económico y el Reino Unido está deseando comenzar un acuerdo de libre comercio para mantener el comercio con la Alianza del Pacífico luego de su retiro de la Unión Europea.

La Alianza del Pacífico es un bloque económico y político compuesto por Chile, Colombia, Perú y México.

Creada en 2011, el objetivo de la alianza es avanzar gradualmente hacia la libre circulación de bienes, capitales y personas. El Reino Unido está particularmente atraído por la Alianza del Pacífico por su carácter neoliberal.

De hecho, el propósito de la alianza es también establecer una diferencia del proteccionista Mercosur, compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela que fue creado en 1991.

Sin embargo, los países del Mercosur también han estado considerando comenzar nuevos diálogos con el Reino Unido ya que será más fácil que mantener sus relaciones económicas con los estados de la Unión Europea.

Por ejemplo, el embajador de Brasil destacó que “el mercado europeo está muy cerca de las exportaciones agrícolas de Brasil, Gran Bretaña es un país de libre comercio.

Al mismo tiempo, el deseo de incrementar las exportaciones agrícolas sería uno de los mayores premios para cualquier acuerdo comercial de los estados latinoamericanos”.

Por otra parte, el Ministro de Exteriores chileno Roberto Ampuero particularmente dio la bienvenida a la intención británica de comenzar un nuevo diálogo con la región. Él dijo que para Chile “es importante que no haya retrasos… para que ambos sean beneficiarios de un acuerdo de libre comercio en el momento en que el Brexit se realice”. Según reporta The Santiago Times, Chile y Gran Bretaña están planeando comenzar un Acuerdo de Libre Comercio bilateral (FTA) para aumentar el comercio de bienes y servicios y reducir las barreras comerciales.

Siguiendo esta ola de neoliberalismo entusiasta, Boris Johnson agregó que “las compañías de autobuses del Reino Unido ya están pujando para suministrar autobuses de dos pisos londinenses a las calles de Santiago”.

¿Los amigos serán amigos?

De acuerdo con Boris Johnson y el Ministro de Extranjería de los miembros de la Alianza del Pacífico, cada miembro se beneficiaría de este nuevo diálogo de comercio trasnacional. Sin embargo, no es un secreto que los mercados libres son peligrosos, especialmente para economías emergentes.

Mientras que las corporaciones internacionales se beneficiarán con el nuevo tratado, tanto las personas como el medio ambiente serán insosteniblemente explotados.

El libre comercio inevitablemente lleva a la incrementación de la flexibilización laboral y las condiciones de trabajo deplorables, la pérdida de puestos de trabajo y sus efectos negativos en el medio ambiente, entre otras consecuencias. Un gran ejemplo de esto ha sido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que gasta $ 36 mil millones por año en contaminación.

Otro ejemplo es el programa Maquiladora, que emplea 30% de la mano de obra mexicana y ultra explota a sus trabajadores, ya que trabajan 12 o más horas por día y tuvieron que renunciar a todos los derechos laborales, incluida la protección de la salud.

Por lo tanto, la estrategia global de Gran Bretaña ha recibido una fuerte crítica en el Reino Unido debido a los recursos disponibles.

Según señaló Thomas Mills, de la Universidad de Lancaster, mientras que Gran Bretaña negocia su retirada de la Unión Europea, busca fortalecer acuerdos bilaterales con viejos amigos europeos.

Por esta razón, surgieron dudas sobre la verosimilitud de establecer simultáneamente nuevas relaciones con los países sudamericanos.

(Traducido por Florencia Alvarez) – Fotos: Pixabay

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