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El ‘Comfort’ en Venezuela: La paz como excusa para hacer la guerra

El país latinoamericano se halla asediado por sus cuatro costados. Bajo el argumento de ayudar a los venezolanos, Estados Unidos ha extendido su generosa mano. Pero es claro que se avecina una intervención militar, con el apoyo de unos gobiernos de la región.

 

‘Comfort’. Foto: Wikipedia

Odette Díaz Fumero

 

La mira de Washington hacia la región latinoamericana es preocupante porque, ya que pese a que Venezuela se encuentra bajo una situación de asedio económico, comercial y financiero,  maneja estrategias para responder internamente a la situación provocada por las agresiones desde el extranjero.

Esta posición de resistencia de las autoridades bolivarianas, con respuestas dinámicas a las acciones injerencistas, obligan a Estados Unidos a agudizar los intentos de militarización en el marco de la actualización de la Doctrina Monroe, para defender los intereses económicos que EE.UU tiene en la región latinoamericana.

Venezuela vive en la actualidad un asedio constante en sus fronteras, tanto marítimas como terrestres, desde donde se instalan ejercicios militares y buques-hospitales, auspiciados por el Gobierno de Estados Unidos, que pretende establecer las bases para una intervención militar.

Las autoridades de países como Colombia, Brasil, Chile y Argentina junto a la derecha venezolana, instigados por Washington, diseñan un escenario en el cual pretenden jugar a la guerra, es decir, una simulación táctica de cómo podría ser una verdadera confrontación armada.

Foto de Marcos Ortiz

En aras de estudiar las posibilidades intervencionistas, a mediados de agosto el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, realizó un recorrido por varias naciones latinoamericanas con el supuesto objetivo de estrechar lazos de cooperación en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

El jefe del Pentágono explicó que la nave marítima denominada Comfort, y que está próxima a ubicarse en los mares colombianos, recorre constantemente las aguas del Caribe, con el fin de mostrarlo como símbolo de ‘buena voluntad’ de la administración del presidente, Donald Trump.

Mattis señaló que con su ubicación en las fronteras con Venezuela, el buque pretende asistir a los emigrantes de este país que cruzan los límites con Colombia, en un supuesto contexto de ‘crisis humanitaria’, denunciada por la antigua administración de Juan Manuel Santos y la actual de Iván Duque, quienes culparon de la situación al Gobierno de Caracas.

La nave partiría de la Estación Naval de Norfolk, estado norteamericano de Virginia, hacia aguas caribeñas, en un momento de disputa geopolítica entre poderes emergentes euroasiáticos (China y Rusia) y Estados Unidos por mayor influencia en la región latinoamericana, mientras Venezuela se encuentra en un momento de reconversión económica estructural, crucial para el futuro del país.

Nicolas Maduro. Foto de Marcos Ortiz

El acoso militar

El buque fue construido por la Compañía Nacional de Acero y Construcción Naval, división de General Dynamics Corporation, una de las más grandes contratistas a nivel militar para el Gobierno de los Estados Unidos.

Desde su puesta en operación en 1976 se encuentra en servicio para la Armada estadounidense. Eso dijeron un capitán retirado y un comandante de este ejército en un artículo publicado en el sitio de análisis militar Centro de Seguridad Marítima Internacional.

Destacaron que la embarcación no tiene armas para una ofensiva militar, tácticamente hablando, pero sí armamento para su auto-defensa. Incluso la nave está respaldada por la Convención de Ginebra, por lo que si es atacada se considera un crimen de guerra.

Según la publicación las operaciones de ‘ayuda humanitaria’ realizadas por el buque-hospital ‘son parte vital de la estrategia de la Armada estadounidense, en aras de garantizar estabilidad regional a través de la construcción de alianzas con los socios para expandir la influencia militar’.

Usualmente el Comfort es usado para asistencia en el terreno de fuego de los combatientes del ejército norteamericano, pero también concurre a otras operaciones.

Foto: Pixabay

Según el artículo en cuestión, el barco ‘contiene 12 salas de operaciones totalmente equipadas, una instalación hospitalaria de mil camas, servicios de radiografía digital, laboratorio médico y de optometría, farmacia, planta de tomografía y dos de oxígeno. Además de estar equipado con un helipuerto para grandes helicópteros militares’.

La decisión del Pentágono se enlaza con los planes de su Alto Mando Militar de cercar las fronteras del país sudamericano para desestabilizar las paz del Gobierno bolivariano.

Juegos de guerra

Pareciera que como azar de las gestiones gubernamentales el arribo del Comfort a las aguas colombianas coincidirá con el desarrollo del Ejercicio Multinacional Unitas-2018, siendo Bogotá su anfitrión, y que tendrá como escenario la fachada marítima venezolana.

Según el Comando Sur de Estados Unidos, este entrenamiento tiene como objetivo socorrer y estabilizar países en contextos de desastres naturales y crisis humanitarias.

La articulación del mensaje como la naturaleza misma de estos ejercicios, indica que los movimientos militares coordinados por el Pentágono proyectan que es por la vía ‘humanitaria’ que buscan gestionar una posible intervención en Venezuela.

Foto: Pixabay

La importancia de Unitas-2018 radica en que el alto mando militar estadounidense llama a proteger la región de catástrofes, pero justo en un momento en el que instigan – desde los medios hasta la vocería oficial de algunos Gobiernos, sobre todo los reunidos en el Grupo de Lima-  la propaganda de la ‘crisis humanitaria’ en Venezuela.

Ante este supuesto escenario venezolano la ‘comunidad internacional’ estaría obligada a tomar acciones diplomáticas contra el Ejecutivo de Nicolás Maduro. Un eufemismo para decir que promueven una intervención militar contra el país sudamericano. (PL)

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