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Impunidad en crimen atroz contra mujeres brasileras

Brasil es responsable por un 40% de los feminicidios que se cometen en Latinoamérica y ocupa el séptimo puesto a nivel mundial entre las 83 naciones donde más se asesina a mujeres por casos vinculados con violencia de género.

 

Moisés Pérez Mok

El cuarto asesinato de una mujer en menos de un mes en esta capital atrajo nuevamente la atención sobre los alarmantes números del feminicidio en Brasil, desde que éste fuera tipificado en 2015 como crimen atroz.

La víctima, de 44 años de edad, fue ultimada a puñaladas por su pareja y pasó a los libros de estadísticas como el decimonoveno caso de crimen de género reportado en el Distrito Federal en lo que va de 2018.

De acuerdo con un informe de la Central de Atención a la Mujer – creada en 2009 –  en los últimos nueve años por los menos tres mil 100 brasileñas fueron asesinadas y otras seis mil 400 resultaron víctimas de tentativas de homicidio.

Casi tres atentados contra la mujer por día donde los elementos clase, género y etnia son la constante. Por su parte, el investigador del Fórum Brasileño de Seguridad Pública David Marques, quien citando cifras del Atlas de la Violencia (edición de 2018) ha dicho que entre 2006 y 2016 la tasa de homicidios entre la población negra aumentó 23,1%, mientras entre los no negros cayó 6,8 puntos porcentuales.

Lo mismo sucedió entre las mujeres negras, cuando en ese período, el índice de asesinatos aumentó un 15,4%, pero acusó una reducción del 8% entre las no negras.

De acuerdo con el Atlas, dijo, en el año 2016 el 71,5% de las personas que fueron asesinadas eran negras.

La situación, sin embargo, lejos de mejorar tiende a agravarse.

Según un reporte del propio Fórum Brasileño de Seguridad Pública, en 2017 la gigantesca nación sudamericana batió su propio récord histórico de muertes violentas al registrar casi 64 mil.

En total fueron 63 mil 880 asesinatos, un promedio de 175 por día y una tasa de 30,8 por cada 100 mil habitantes, detalló la organización sin fines lucrativos cuyo propósito es actuar como un espacio permanente e innovador de debate, articulación y cooperación técnica para la seguridad pública en el país.

Según la fuente, el número de homicidios dolosos llegó a 55 mil 900 (2,1% más que en 2016) y el de lesiones corporales seguidas de muerte fue de 955, un 12,3% de crecimiento interanual.

También se elevó significativamente el número de muertos como consecuencia de las intervenciones policiales, que creció hasta cinco mil 144 (14 por día), un 20% más que en 2016. Por el contrario, la cifra de policías fallecidos cayó 4,9 puntos porcentuales, situándose en 367.

Los estupros también se elevaron en más de ocho por ciento hasta situarse en 60 mil 018 casos reportados, en tanto cuatro mil 539 mujeres fueron víctimas de homicidio, un 6,1% por encima del año anterior, y de ellas mil 133 por causa de feminicidios.

Eso, sin dejar de lado que el pasado año fue denunciada además la desaparición de 82 mil 684 personas.

Marca de impunidad

De acuerdo con un estudio realizado por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), y citado por el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac), en 2017 fueron más de 10 mil 700 los procesos sobre feminicidios que quedaron sin resolver en Brasil.

En total, y según el propio CNJ, en octubre de ese año se tramitaban ante la justicia 896 mil causas relativas a casos de violencia doméstica contra la mujer.

Esta nación sudamericana, recordó SEMLac, es responsable por un 40% de los crímenes de este tipo que se cometen en Latinoamérica.

En ese sentido, la socióloga Luciana Ramirez da Cruz advirtió que el asesinato de un promedio de 13 féminas por día en Brasil “está intrínsecamente relacionado a la subyugación de la mujer y también a la reproducción sociocultural de que debemos seguir calladas”.

La especialista formuló el comentario a raíz de una entrevista ofrecida por el candidato presidencial de extrema derecha Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal, PSL), en la cual éste sostuvo que el feminicidio debe ser tratado como otros tantos crímenes; “como si las motivaciones de esos asesinatos no importaran”.

Abordar los homicidios por motivación de género, orientación sexual y racismo como crímenes “normales” es intentar invisibilizar las dimensiones más nefastas que conducen a esas trágicas muertes, advierte la socióloga.

La Ley del Feminicidio de 2015 vino justamente para calificar y tipificar que hay motivación en el asesinato de mujeres: el propio hecho de ser mujeres. (PL)
(Fotos: Pixabay)

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