En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

¿Por qué al rico le resulta tan difícil pasar por el ojo de la aguja?

Los primeros oyentes de esta historia estaban asombrados, y se mostraban incrédulos. ¿Es que los ricos eran los más bendecidos? No menos que los oyentes de hoy. ¿Pero por qué?

Nigel Pocock

¿Qué podría representar la «aguja» en el mundo actual? ¿Cómo puede un enorme camello pasar a través de ella «más fácilmente»? ¿Es completamente un sin sentido?

En nuestra cultura, quizás en la mayoría de las culturas, los ricos se muestran como la personificación de lo mundano y tal vez del éxito espiritual. La gente envidia a los acomodados y quieren lo que ellos tienen. Los ricos llevan consigo poder y estatus. La habilidad de influenciar a la gente. Pero también conlleva restricciones. La mansión cercada de vallas metálicas, con perros, con seguridad, y con miedo al robo y al terrorismo.

Suelen ser personas egocéntricas y crueles. Llegan a lo más alto con su personalidad dura y agresiva. Los psicólogos denominan a este tipo como personalidad psicótica (tipo «P»).

Muchos de ellos no se encuentran en prisión o en unidades psiquiátricas. Se encuentran en el Parlamento o en los negocios, donde la crueldad y la agresividad son condiciones sine qua non. Son educados, seguros, increíblemente geniales. Son ganadores.

Para los hombres, es el viaje de la vida impulsado por la testosterona, casi literalmente. En una cultura que valora tal crueldad, ellos se despiertan, se levantan y se aprovechan de estos valores y estructuras sociales que los permiten.

Se convierten en Reinhard Heydrich, el oberfüehrer, yendo a trabajar en su limosina descapotable y anunciando a sus subordinados su poder y estatus. ¿Pasará esta gente por el ojo de la aguja? ¿Querrían hacerlo de todas formas?

¡Es por ello que importa lo que hay al otro lado del ojo de la aguja! Mientras exista el ansia de poder y estatus, por encima de todo, ¿por qué deberían tales adictos querer cambiar de una manera tan considerable? Es por esto, lo que se encuentra al otro lado de la aguja.

Este es un mundo en el que el mito de que la felicidad se encuentra en poseer y consumir muchas cosas, que además pueden traer un río constante de dicha- se cuestiona y se acoge con escepticismo. Esa celebración no se desprecia – no en absoluto. De hecho, es un lugar donde una celebración más profunda, incluso de las cosas pequeñas, es posible.

Esto no es el opio del pueblo, pero es un lugar donde el pensamiento crítico puede unirse a la alegría, aunque pudiera parecer paradójico.

El logro más humilde de un niño discapacitado se puede celebrar tanto como el del mejor científico, artista o ingeniero.

Puede ser que el aprecio del público es toda la gloria y honor que un político u hombre de negocios conseguirá jamás.

El otro lado de la aguja es un mundo donde el éxito del más pequeño se celebra. Esto no implica que la conciencia del proletariado sea la que mide toda la verdad. Uriah Heep nos recuerda todo esto y nos da una importante lección.

Al otro lado de la aguja, lugar que lo ricos hacen difícil de alcanzar, existe otro mundo donde las nociones de honor y gloria son completamente diferentes.

(Translated by Paula Pagán – Email: paula.pagan.soriano@gmail.com)

 

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