Globo, Mundo, Reino Unido

EE.UU: ambición, venganza y odio contra Palestina

A lo largo de la historia, los actos del ‘coloso del Norte’ han estado marcados por intereses muy egoístas, políticos y económicos, que han derivado en un permanente acto cruel e inhumano contra esta región.

 

Diony Sanabia

 

La hostilidad de Estados Unidos hacia Palestina tiene su más reciente capítulo en la determinación del Gobierno norteamericano de cerrar la oficina de la Organización para la Liberación de ese territorio (OLP) en esta capital.

Washington justificó la decisión al manifestar que la OLP no ha tomado medidas para avanzar en el comienzo de negociaciones directas y significativas con Israel para el logro de una paz duradera.

Por el contrario, los líderes palestinos condenaron un plan estadounidense de paz y se negaron a involucrase con la administración norteamericana, apuntó la vocera.

Y respecto a los intentos de Palestina de impulsar una investigación contra Israel en la Corte Penal Internacional (CPI), John Bolton, asesor de seguridad nacional del presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que si la CPI decide investigar a su país o Israel: “’Prohibiremos la entrada de sus jueces y fiscales en Estados Unidos. Sancionaremos sus fondos, y les procesaremos en nuestro sistema judicial”.

Pero el secretario general de la OLP, Saeb Erekat, ha dicho que los palestinos no sucumbirán ante las amenazas de Estados Unidos, ni en sus esfuerzos por juzgar los crímenes que consideran han cometido los líderes israelíes.

Photo: Pixabay

Erekat dijo que bajar la bandera de Palestina en Washington “significa mucho más que una nueva bofetada de la administración de Trump contra la justicia. Simboliza los ataques estadounidenses contra el sistema internacional en su conjunto, incluidos el Convenio de París, la Unesco y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, entre otros”.

El 6 de septiembre, Trump reconoció las dificultades para alcanzar la paz en Medio Oriente, más de un año después de subestimar los retos de ese proceso. “Si la paz puede ser alcanzada, la alcanzaremos”, dijo el gobernante, quien aseguró que su equipo de enviados especiales a la región, ha avanzado en las gestiones correspondientes.

Pero con su decisión a fines de 2017 de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar la Embajada norteamericana desde Tel Aviv hasta allí, Trump causó malestar entre los palestinos y acaparó rechazo a nivel internacional.

Después de la anexión israelí de la parte oriental de la primera urbe en 1980, Naciones Unidas instó a la comunidad internacional a retirar sus misiones de la llamada Ciudad Santa.

Aunque Israel considera a Jerusalén su capital, la soberanía del país sobre la parte oriental (Jerusalén Este) no está reconocida por la mayoría del orbe, y Palestina insiste en establecer ahí el asiento de su futuro Estado.

Washington anunció el 31 de agosto que dejará de entregar fondos a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Cercano Oriente (Unrwa, por siglas en inglés), tras informar una semana antes del recorte de financiamiento a programas en Gaza y Cisjordania. La última medida mencionada fue atribuida por el Departamento de Estado a una orden de Trump, y la entidad federal divulgó que tales fondos se redirigirán a “proyectos de alta prioridad en otros lugares”.

Entonces, la OLP condenó la decisión de cancelar la ayuda. Varias fuentes coincidieron en que la medida resulta un castigo después del rechazo del presidente palestino, Mahmud Abbas, a sentarse a la mesa de diálogo con Israel para cerrar el plan promovido por Washington.

El Comité Central de la organización política palestina Al-Fatah, dirigido por Abbas, ratificó su rechazo al acuerdo estadounidense por considerarlo un proyecto dudoso destinado a liquidar la causa de Palestina.

“Después de un año y ocho meses en el cargo, el presidente Trump aún debe anunciar algo remotamente parecido a una política coherente para abordar el conflicto palestino-israelí”, sostuvo en una declaración el senador demócrata Patrick Leahy.

“Es el pueblo palestino, prisionero virtual en un diferendo cada vez más volátil, el que sufrirá más directamente las consecuencias de este insensible e insensato intento de responder a las preocupaciones de seguridad de Israel”, agregó el legislador por Vermont.

A su vez, la representante del partido azul Nita Lowey (Nueva York) expresó su preocupación por el impacto de esa determinación del ejecutivo de Trump en la estabilidad y las perspectivas de paz.

J-Street, una organización judía liberal que aboga por mejores relaciones entre Israel y Palestina, calificó los recortes de ayuda como “un escándalo moral y un gran error estratégico”.

Para justificar su decisión de dejar de entregar fondos a la Unrwa, Washington, mediante una declaración del Departamento de Estado, criticó la labor de esa agencia diciendo que “el modelo comercial fundamental y las prácticas fiscales que han marcado a esa entidad durante años, son insostenibles y han estado en crisis por mucho tiempo. “Además reprochó que el organismo reconoce a demasiados palestinos como refugiados, creando una “comunidad de beneficiarios con derecho permanente en expansión infinita y exponencial”. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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