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Cuba reconoce medicina alternativa como una especialidad médica

El desarrollo de la medicina natural y tradicional, considerada también como alternativa o complementaria, desde su introducción a través de las culturas europeas, y luego fortalecidas con las prácticas procedentes de África y Asia, marcha a buen paso en Cuba.

 

Reina Magdariaga Larduet

 

Desde los primeros años de la década de 1990 se le concedió prioridad especial a esta alternativa,  lo cual posibilitó la aprobación en 2009 de las 10 modalidades de esta medicina complementaria por el Ministerio de Salud Pública de la isla (Minsap).

En esa relación se encuentran la heliotalasoterapia (uso del sol y agua de mar como agentes terapéuticos); fitoterapia (plantas medicinales, enteras o sus partes, secas o frescas, solas o asociadas); apiterapia (uso de la miel y otros derivados apícolas) y ozonoterapia (ozono y sustancias ozonizadas) y orientación nutricional naturalista (consejos sobre la alimentación).

También forman parte, la medicina tradicional asiática (prácticas médicas tradicionales desarrolladas en esa región); homeopatía (aplicación de pequeñas cantidades de sustancias); terapia floral (preparados de flores), hidrología médica (incluye las aguas y los fangos mineromedicinales), así como ejercicios terapéuticos tradicionales (métodos y técnicas que utilizan el movimiento con una finalidad terapéutica).

Un rasgo de la práctica de esa especialidad suplementaria en Cuba radica en que su empleo se realiza sobre bases científicas, como métodos y técnicas terapéuticas que se integran en los protocolos asistenciales, materializados en las instituciones de los tres niveles de prestación de servicios.

Aunque falta mucho por hacer, se le atribuye al primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, el papel de impulsor de ese programa, gestión por la que fue distinguido en Bionat 2018.

Todo lo anterior se evidenció durante el VI Congreso de la Sociedad Cubana de Medicina Natural y Tradicional, Bionat 2018, que tuvo lugar este mes con el objetivo de analizar las experiencias sobre los avances de la especialidad en el mundo. (Al evento asistieron delegados de México, Colombia, Estados Unidos, Suiza, India, Japón, Curazao, entre otros países).

Al juicio del representante en Cuba de la Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS), Cristian Morales, esa disciplina es una herramienta que permite un vínculo estrecho entre las comunidades y los sistemas de salud. En Cuba, donde esa relación existe desde hace tanto tiempo, es difícil imaginar lo que no significa tener esa garantía, y -lamentablemente- es la realidad en la que vive la mayor parte de los países de la región.

Por la voluntad política existente en la isla, la Sociedad Cubana de Medicina Natural y Tradicional cuenta en estos momentos con mil 698 miembros activos, según su máxima representante, Evelyn González.

Ellos, no son solo profesionales sanitarios, también hay agrónomos, botánicos, físicos, bioquímicos y muchísimos otros colegas.

Esa organización cubana ha bebido de la fuente de la medicina oriental para elevar la calidad de vida de su pueblo, según se pudo apreciar con la presencia en Bionat 2018 de especialistas de esos países.

Técnicas orientales como la terapia Onnetsu, el tratamiento ayurvédico o la acupuntura despertaron la atención de los delegados reunidos en la cita de La Habana. La Onnetsu incide satisfactoriamente en el bienestar de los seres humanos, es un procedimiento extraordinario, para el cual se utiliza los rayos infrarrojos lejanos.

Según la experta japonesa Kazuko Tatsumura “varios años he trabajado con otros especialistas en esta especialidad, que significa calor confortable y sin agujas. Lo más importante, para garantizar su efectividad, es conocer la columna vertebral, la cual controla todas las partes del cuerpo”.

Tatsumura ha mostrado algunos casos de pacientes cuyas enfermedades, entre ellas lesiones oncológicas, tuvieron mejoría con este método.

Según la directora de la OPS, Carissa Etienne, Cuba ya reconoció la medicina natural y tradicional como una especialidad médica.

La Declaración de Alma-Ata de 1978 fue la primera en estar de acuerdo con la importancia de la medicina natural y tradicional, para la salud y el bienestar de las personas, y en abogar por su inclusión en la atención primaria de salud y por la realización de investigaciones sobre sus aportes. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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