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Nara Pérez: llena con la vida en Inglaterra

Con tan solo 18 años de edad se instaló en Inglaterra para tener una visión más amplia de la vida y aprender inglés. Sin embargo, nunca pudo regresar a su tierra añorada por la falta de oportunidades profesionales.

 

Sonia Gumiel

 

Nara Pérez lleva en su sangre dos culturas que, aunque similares, son diferentes. Por un lado, la portuguesa y, por otro, la española. Solo le bastó un viaje a Londres, en 2006, para reconocer las tierras inglesas como un lugar con oportunidades.

En estos momentos se siente cómoda en Bristol, ciudad inglesa donde terminó su grado universitario y tiene un trabajo relacionado con su formación en hostelería, aunque no siempre fue así.

A su llegada al Reino Unido tuvo muchos obstáculos que superar. El primero de ellos fue el idioma. Su primer año fue el peor de todos, viajó desde España a Escocia con una amiga y allí trabajó como limpiadora en un hotel.

Cuando terminó su contrato se dedicó a viajar y gastar todo su dinero, razón por la cual tuvo que trasladarse a Bristol, donde vive su padre.

Una vez instalada en Bristol, empezó a estudiar inglés y así llego a tener mejores trabajos y pudo estudiar. Es cierto que Nara echa de menos su España natal pero se da cuenta de que allí no puede desarrollarse profesionalmente.  “En Inglaterra el gobierno te da la oportunidad de cursar una carrera y luego te ofrece trabajo relacionado con tus estudios, con una remuneración similar a la de cualquier trabajador”, dice.

La vida en Inglaterra la sorprendió desde el primer momento: cuando los ingleses la invitan a cenar, comer o ir al cine, ella tiene que pagar sus gastos. También ellos respetan las filas en el supermercado, en el banco, en las instituciones públicas y aceptan las reglas que tiene el país.

Además, “siempre empiezan las frases con “por favor” y finalizan con “gracias”, incluso en la mitad de la frase puede existir otro “gracias”.

Pero, ¿cuál es la respuesta a la aceptación pacífica de las filas y las reglas? Seguramente es todavía uno de los aprendizajes que tiene por vivir.

Según Nara, en España si no tienes familia con apellido reconocido ni un poder adquisitivo alto, no puedes ir a la universidad.

Además, buenos profesionales españoles salen cada día del país a otros lugares, donde se les ofrece la oportunidad de desarrollarse profesionalmente, además de tener una casa y poder formar una familia.

También asegura que los licenciados jóvenes en Inglaterra son vistos como una oportunidad para formarlos en las empresas y de esta manera enseñarles las estrategias de la compañía, que son tomadas con mayor motivación, capacidad de aprendizaje y adaptación.

A pesar de la preferencia de las empresas inglesas por este tipo de trabajador, Nara cuenta que nunca notó que exista discriminación en cuanto a la edad, sexo ni cultura de quienes se postulan a diferentes puestos laborales.

Cuando la pregunta se relaciona con el anhelo de su tierra, la respuesta es clara: “Si tuviera la oportunidad de desarrollar mi camino profesional en mi país de origen, no dudaría en volver”.

En su cabeza y corazón, si ciudades como Barcelona o Madrid le abrieran las puertas, ella tomaría este camino con felicidad.

En realidad, Inglaterra le da la oportunidad no solamente de pagar su vivienda, comida y crecer profesionalmente, también le facilita una de sus mayores pasiones: gastar dinero en aquello que le gusta. Nara sigue echando de menos el sol y la comida española. Pero de momento su hogar lo tiene en Bristol y en un futuro tiene claro que regresará a tierras españolas para continuar su aventura y seguir acumulando experiencias de vida y aprendizajes.

(Fotos: Pixabay)

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