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Lecturas rápidas y lecturas lentas: elija su ritmo

Algunas novelas de encuadernación en tapa blanda funcionan mejor cuando se leen con cierta velocidad, para pasar el tiempo en el que de otra forma sería un viaje tedioso donde no hay nada más satisfactorio que sumergirse completamente en una deliciosa historia de asesinatos. 

 

Sean Sheehan

 

 “Dark pines” (Pinos oscuros) es este tipo de libro; consta de una reportera, Tuva Moodyson, en un periódico pequeño en un páramo sueco.

No existe una plantilla de caza-criminales que señalan con el dedo a los villanos.  Puede que haya sido el desaliñado detective Columbo quién fue el primero en romper con la tradición en su papel protagonista en la serie de televisión homónima que empezó en 1971.

Desde entonces, no ha habido escasez de verdaderos detectives que poseen características propias y rasgos de personalidad que desafían la categoría.  Se ha puesto un nuevo listón post Perry Mason con el éxito en taquillas “Skyscraper” (El rascacielos) y su héroe intrépido que resulta ser una persona con una amputación. Lo que hace diferente a Tuva Moodyson es su sordera, pero ella se las arregla con una prótesis auditiva y una determinación para escapar la vida en una ciudad pequeña resolviendo el misterio de una víctima de asesinato que se encontró sin ojos.

Rebecca Ley

“Dark pines”  es una lectura atractiva, un thriller nórdico con estilo.  A veces espeluznante, con personajes extravagantes, la novela debut de Will Dean sopla aire fresco al género sobrecargado de crímenes de ficción escandinavos.

“Sweet fruit, sour land” (Fruta dulce, tierra amarga) es totalmente diferente, una historia distópica de mecha lenta, narrada por dos mujeres que se han convertido en amigas cercanas en una fase de adversidad severa.  Ha habido una ruptura completa de la vida corriente, existen pérdidas catastróficas de la población y escasez de comida en una escala global ocasionada por la crisis ecológica y económica.

Se dan pocos detalles sobre el desastre ecológico, pero se representa de forma convincente el sentido de lo que sucedió, y la aparición postapocalíptica de un gobierno totalitario es demasiado creíble.

Le recordará a “The handmaid’s tale”  (El cuento de la criada), pero el argumento no es derivativo.

Mathilde and Jaminder son las dos narradoras, y la historia de cómo se conocieron en Londres y huyeron a Escocia con un niño se desarrolla con una serie de flashbacks. Al lector le llevará un tiempo para darse cuenta de lo que ha sucedido en el pasado, y una lectura rápida es contraproducente.

Este es un libro sobre una aflicción personal y de formas de cómo lidiar con el profundo sentimiento de pérdida, ya que es una historia de pesadilla de un futuro Orwelliano.

Lo que hace que “Sweet fruit, sour land” sea una lectura lenta es su meditación en la pérdida y el papel de la memoria para sobrevivir, pero también en revivir eventos pasados de gran tristeza.

Will Dea

Mathilde vino a Londres con su abuela después de escapar de la violencia desencadenada en Francia.  Jaminder se había mudado a Londres desde Kenia antes de la catástrofe que paralizó la vida cívica.  Ambas corren un gran peligro

Sobreviven lo mejor que pueden, solo se tienen la una a la otra, una determinación para cuidar a su hijo, y memorias mixtas sobre el pasado.

“Dark pines” de Will Dean está publicada por Point Blank. “Sweet fruit, sour land” de Rebecca Ley está publicaba por Sandstone Press.

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez)

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