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Dorothea Lange: la política de ver

Era una fotógrafa comprometida políticamente: “Todo es propaganda de lo que crees, ¿no?”, preguntó retóricamente- de ahí el título de la maravillosa exposición en Barbican y este magnífico libro.


 Sean Sheehan

 

La historia de cómo el viaje de regreso a casa de Dorothea Lange a través de California en 1936 incluyó una parada en un campamento improvisado para personas indigentes como Florence Owens Thompson -quien había realizado un viaje desde Oklahoma en una búsqueda desesperada de trabajo- ha sido mencionada en numerosas ocasiones: “No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que no realizó preguntas… ni le pregunté su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, tenía 32. Me dijo que habían estado viviendo de vegetales congelados de los campos circundantes y de aves que los niños mataban. Ella acababa de vender los neumáticos de su auto para comprar comida”.

No debería sorprender que en el libro “Dorothea Lange: politics of seeing”, uno de los primeros ensayos esté dedicado a “Madre migrante”. El autor de los ensayos, David Campany, cuestiona la naturaleza de la forma en que una de las siete fotografías ha recibido un estatus propio.

Madre migrante, Nipomo, California, 1936. Museo de Oakland de California

Esta fenomenal promoción de una imagen -revelando relaciones entre estética, ética y política- ha sido elevada y puesta en el altar de la compasión liberal -estoicismo, dignidad y virtud materna se envuelven ordenadamente para el consumo visual- al estar en el dominio público se ha reproducido infinitamente de forma gratuita.

En el proceso, Florence Owens Thompson, quien no recibió nada por su retrato, se olvida. Lange, para ser justos, no se hizo rica por fotografiarla. Pero en 1998, una impresión de “Madre migrante”, con las notas escritas a mano de Lange, se vendió en Sotheby, Nueva York, por $ 244,500. El precio de la pobreza.

“Politics of seeing” tiene más de doscientas imágenes y cada una de ellas, impresa en papel mate, tiene una página completa. Lo que surge de ver un cuerpo sustancial del trabajo de Lange es la forma en que a ella le gusta concentrarse en las partes del cuerpo, ya sean pies, manos, torsos y espaldas. Las extremidades y los torsos aparecen sinecdóticamente como metáforas del cuerpo político fracturado de la sociedad estadounidense.

Inmigrante recolector de algodón, Eloy, Arizona, 1940. Museo de California en Oakland

Su trabajo después de la Segunda Guerra Mundial no se ve con tanta frecuencia como sus proyectos anteriores a la guerra, pero “Politics of Seeing” tiene secciones importantes sobre la fotografía de Lange de los trabajadores astilleros en California y la afluencia de la nueva cultura popular que toma forma en la década de 1950.

La documentación de Lange sobre la expulsión de todos los ciudadanos estadounidenses de origen japonés de la costa del Pacífico a campos de concentración resultó en cientos de fotografías, pero no se hicieron públicas hasta mucho después de la guerra. Casi treinta de las tomas de Lange de los campos de concentración, notablemente conmovedoras, se reproducen en el libro y la mayoría de ellas no serán fotografías familiares.

Dorothea Lange era una fotógrafa comprometida políticamente: “Todo es propaganda de lo que crees, ¿no?”, preguntó retóricamente- de ahí el título de la maravillosa exposición en Barbican y este magnífico libro.

Lange también era una artista y su trabajo va más allá de lo que resultó del viaje a casa en 1936 cuando se detuvo en un campamento improvisado al lado de la carretera.

“Dorothea Lange: politics of seeing”, editado por Alona Pardo con Jake Golbach, es publicado por Prestel.

(Traducido por Florencia Alvarez)

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