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Tres hurras por Tony Harrison

Ken Loach es el director de cine más importante de Gran Bretaña, pero cuando no está siendo castigado por los medios de comunicación principales, se lo relega a un olvido relativo. Tony Harrison es el mejor poeta vivo de Gran Bretaña, y a él también se lo deja de lado con frecuencia en discusiones y proyectos donde tendría que ser el centro del escenario.

 

Tony Harrison

Sean Sheehan

 

Aquí vemos un patrón, y la razón detrás de ello no es difícil de discernir. En sus formas artísticas, Harrison y Loach articulan sus convicciones socialistas y sus políticas radicales.  Esto es imperdonable para aquellos de la derecha y para la mayoría de la prensa que, al trabajar diligentemente en su nombre, tienden a ignorar a estos dos artistas o a atacarlos con cierto grado de malicia.

Solo reconocen a regañadientes a Ken Loach por ganar la Palma de Oro en dos ocasiones, un logro sin precedentes, y rara vez se le da voz publica al hecho de que Tony Harrison escriba una poesía incalculablemente superior a nada escrito en los últimos cuarenta años.

La publicación de The inky defiance: selected prose 1966-2016 ayuda a explicar por qué esto es así, y además es un libro maravilloso para lectores familiares o extraños a los amplios trabajos de Harrison.

En su poema “Them & [uz]” describe que cuando estaba en la escuela un profesor de inglés no le permitía leer a Keats en voz alta por su acento de Leeds.

La mayoría de su escritura, declara, Ha sido una venganza larga y de combustión lenta hacia el profesor”, pero también existen más elementos que encienden otros campos de entendimiento.

Harrison es heredero de la percepción de Nietzsche de que la antigua tragedia griega nos permite contemplar los horrores de la vida sin convertirnos en piedra por lo que vemos.

La máxima de Nietzsche de que el arte más elevado dice sí a la vida está respaldada por Harrison, quien escribe sobre ir hacia delante con los griegos, no hacia ellos, siendo capaces de mirar abierta y honestamente al desastre que hemos causado en el mundo”.

Más de una vez dirigió la atención a la forma en el que el teatro griego se actuaba bajo el sol radiante, los espectadores podían verse los unos a los otros, y no estaban separados por la oscuridad y reposabrazos en bolsillos individuales de ansiedad y pensamientos turbios”. La experiencia teatral, que era una actividad comunal para los griegos, se ha privatizado en más de un sentido.

Unos de los escritores que él admira es John Milton, famoso por ser el autor de “El paraíso perdido”, pero menos conocido por ser el polemista ardiente que se pronunció por la causa republicana en la Guerra Civil Inglesa del siglo XVII. Milton también podía escribir en un estilo personal, como en su poema en latín Ad Patrem (Para mi padre), donde expresa su gratitud y obligación filial.

Milton ofrece el poema a su padre como un acto de fidelidad personal, lo que Harrison admira es su habilidad para combinar lo personal con lo político: “Pienso en cómo los sonetos de Milton varían desde los abiertamente externos a los tiernamente reflexivos, y en cómo el mensaje público de uno efectúa un despeje para la privacidad compartida del otro”.

Esto es precisamente lo que Harrison hace como poeta y dramaturgo.

“The inky defiance: selected prose 1966-2016”, de Tony Harrison, está publicado por Faber & Faber.

 (Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez) – Fotos suministradas por la Editorial

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