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Crédito universal, miseria universal

La política del RU sobre Crédito Universal es criticada unánimemente por bancos de alimentos y organizaciones benéficas para personas sin hogar, como un importante contribuyente al empobrecimiento de los sectores más pobres de la sociedad.

 

Steve Latham

 

La idea se presentó inicialmente como una solución al complejo sistema de múltiples beneficios, confundiendo a muchos solicitantes, y como una forma de alentar a las personas a volver al trabajo.

En la práctica, sin embargo, ha llevado a un aumento de la pobreza y la deuda, a través de retrasos en los pagos y criterios más estrictos de calificación.

En parte, esto se debe a la forma en que se ha implementado la política, diseñada para ser aplicada por etapas en diferentes áreas.

Sin embargo, este enfoque gradual le ha dado al gobierno una hoja de parra para presentar el aplazamiento de la implementación total, como un proceso de aprendizaje deliberado, en lugar del desorden que realmente es.

Además, ha habido un endurecimiento premeditado. Por ejemplo, para remediar el problema de las demoras, ahora se realizan pagos por adelantado.

Foto: Pixabay

Pero estos son solo préstamos, que se reembolsarán cuando comience el beneficio. Además, el nivel de pagos se ha fijado en un nivel en el que a muchos les resulta difícil vivir.

Esto hace posible, por lo tanto, que el gobierno afirme que la política es un “éxito”. Y, de hecho, el Universal Credit  (Credito Universal) ha hecho que más personas abandonen beneficios y entren a trabajar.

Pero esto solo se debe a que su condición es mucho peor y que están dispuestos a aceptar incluso trabajos inadecuados. El actual panorama dista mucho de la intención original de Ian Duncan Smith, quien creó la iniciativa. A duras penas un liberal humanitario, su fe católica, sin embargo, le dio una conciencia social.

Una visita realizada en 2002 a Easterhouse, en Glasgow, lo horrorizó, por su sombría pobreza urbana. Y después de dejar de liderar el Partido Conservador, formó el Centro para la Justicia Social en 2004.

Ian Duncan Smith. Foto: Wikimedia Commons

Su propuesta en 2010 de introducir el Universal Credit, un beneficio único en lugar de los seis pagos previos, fue aparentemente dirigida a hacer que el sistema fuera más justo y sencillo.

Sin embargo, su bondadoso enfoque fue torpedeado por la política de austeridad, después de la recesión, en la que el gobierno trató de hacer pagar a los pobres por los pecados de los ricos.

Esta decisión política transformó el plan de Ian Duncan Smith, quizás bien intencionado, en una excusa para los recortes de gastos.

El bienestar, la educación y la salud sufrieron recortes en gastos, para reducir la deuda nacional causada por errores de los bancos y el sector financiero.

Otra falla reside en el utilitarismo racionalista de la política. Si bien parece lógico simplificar seis pagos en uno, esto realmente está ignorando la complejidad humana.

Foto: Pixabay

Es difícil encajar las sutilezas de la experiencia humana en las categorías burocráticas de un enfoque de ‘café para todos’ como el del Universal Credit.

Es más fácil de administrar, pero solo porque es más draconiano. Sin embargo, es más complicado para los solicitantes, frente a un sistema diseñado para hacer que sea más difícil recibir beneficios.

Este es otro ejemplo del “ambiente hostil” del gobierno. Originalmente una política del Ministerio del Interior, hacia los inmigrantes, bajo Teresa May, la hostilidad ahora se dirige a todos los más pobres de la sociedad.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín)

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