En Foco, Opinión

Jorge Glas y el derecho a la vida

El ex vicepresidente de Ecuador comenzó una huelga de hambre en reclamo por su situación. La violación a los derechos humanos, el lawfare y el deber de los trabajadores de la salud entran en juego en un problema que trasciende fronteras.   

 

Jorge Glas. Foto Wikipedia

Mayra Crean

 

El ex-vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, fue detenido en la Cárcel 4 de Quito desde el 2 de noviembre de 2017 y sentenciado a seis años de prisión, acusado de asociación ilícita y de haber recibido 13.5 millones en sobornos por parte de Odebrecht, hecho ante el cual Glas mantiene su inocencia.

Al ingresar a la Cárcel 4 fue sujeto a los respectivos análisis médicos los cuales arrojaron  que padecía de insomnio crónico, ansiedad, hipertensión arterial, gastritis, lumbalgia y dorsalgia, artritis crónica y espondilitis. La salud de Glas se ha ido deteriorando debido a que su historial médico es muy complejo y requiere de médicos especializados. La situación no es esperanzadora ya que, además, ha sido privado de su libertad injustamente.

La fuga de Fernando Alvarado, ex secretario de Comunicación, hizo que el domingo 21 de octubre de 2018, el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, tomara la decisión de trasladar a Glas a la cárcel de Latacunga (cárcel de alta seguridad). Pero esta cárcel es peor que la anterior, ya que no posee los recursos ni la salubridad suficientes para proteger su delicada salud.

De esta manera, violenta la Declaración Universal de derechos humanos y a la Corte Interamericana de derechos humanos, que estipula que “toda persona privada de libertad tiene derecho a vivir en condiciones de detención compatibles con su dignidad personal y el estado debe garantizarle el derecho a la vida y a la integridad personal. En consecuencia, el gobierno, como responsable de los centros de detención, es el garante de estos derechos de los detenidos”.

Vale aclarar que Glas no presenta peligro alguno para la sociedad y, por tanto, muchos analistas jurídicos consideran el cambio a Latacunga como una arbitrariedad por parte del estado. La salud y la vida de Jorge Glas están en peligro porque está preso injustamente. Los cuidados de salud en Latacunga son muy básicos y, por lo tanto, no satisfacen las necesidades que sus enfermedades requieren.

Por ello Glas inició una huelga de hambre el 22 de octubre. Con ello busca  hacer sentir la injusticia, el maltrato físico, psicológico y emocional que está sufriendo y llamar la atención de organizaciones internacionales en derechos humanos, como Naciones Unidas, La Haya, juristas del mundo y organizaciones afines de derechos humanos.

Estos sucesos demuestran claramente que se está violando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El Pacto estipula que cada ser humano tiene el derecho inherente a la vida y que ningún ser humano “será sujeto a tortura o a un trato o pena cruel inhumano o degradante”. Este montaje jurídico que enfrenta Glas impone una situación cruel e inhumana.

El ex presidente de la república del Ecuador, Rafael Correa, asegura que Glas es víctima de un juicio político con el único propósito de removerlo de su cargo vicepresidencial ya que hasta el día de hoy no existe prueba alguna que justifique dicha sentencia.

Jorge Glas, al igual que otros líderes progresistas de Latinoamérica están sujetos a la injusticia jurídica y revelan que simplemente es una estrategia de la derecha para eliminarlos de las contiendas electorales, lo que se conoce como “lawfare”, la guerra judicial apoyada por los Estados Unidos y Europa.

En un escrito Glas manifestó: “Soy un preso político. Por el odio sin límites me han trasladado de cárcel sin motivo, solo para humillarme, solo por venganza. Mi vida corre peligro”. Mientras, su esposa pide misericordia.

El personal médico de admisiones debe también tener conocimiento de los derechos universales humanos y rechazar abusos contra sus pacientes así como cumplir con las normas y estándares internacionales de derechos humanos con el fin de prevenir el maltrato hacia las personas privadas de libertad, un maltrato que se está ejerciendo contra Glas.

Los artículos 1 y 5 del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (Pacto de San José) y el Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, sostienen el respeto a la vida y el derecho a la integridad física y mental.

Como profesionales de la salud debemos insistir en el derecho a la salud de Glas y su traslado inmediato a un centro de salud debido a su estado de salud delicada.

Hago un llamado a la sociedad, independientemente de lo que cualquiera de nosotros pueda pensar de su política o acciones pasadas.

Es nuestro deber ético abogar por la salud y los derechos humanos de todos los ciudadanos para que sean respetados en virtud de los derechos internacionales y debemos hacer responsable al gobierno ecuatoriano de cualquier gravedad que ocurra con el ingeniero Glas. Los medios de comunicación deben disipar los mitos dañinos sobre las personas privadas de la libertad y también proporcionar una cobertura responsable de los problemas que rodean el maltrato, el abandono y los derechos humanos de las personas privadas de libertad.

(Fotos: Pixabay)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*