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Sandra Mendoza: Ser creativa en tierras inglesas

Perú, España, Alemania son los países en los que pasó parte de su vida, antes de establecerse en Reino Unido para desarrollar su actividad profesional y fomentar su creatividad.

 

Sonia Gumiel

 

Sandra considera que sus 27 años son para vivirlos en una ciudad como Bristol, lugar que le ofrece cultura, arte, eventos, baile y gente de muchos países diferentes que comulgan con sus mismas inquietudes.

La historia de migración en su familia se remonta a su papá, médico peruano que emigró a España cuando ella tenía 9 años de edad. Si bien él es médico, en su tierra natal no consiguió tener una buena calidad de vida acorde a su profesión. Mientras Sandra, su mamá y hermana pequeña vivían en su tierra natal, su padre viajaba a Lima una vez al año para verlas.

Sin embargo, cuando ella tuvo que empezar su carrera de ingeniería fue su padre quién decidió que se trasladaran a España y de este modo comenzar su carrera universitaria allí. Esta decisión hizo que toda la familia se estableciera en tierras españolas.

Entre idas y vueltas a Perú y España transcurrieron 8 años hasta que volvieron a vivir junto a su padre. En tierras españolas Sandra tuvo suerte de encontrar buena gente en su camino y la adaptación fue fácil para ella.

Además, España le brindó la oportunidad de estudiar en Alemania durante un año debido a los convenios que hay entre universidades.

Su experiencia en Alemania no pudo ser mejor: tuvo buena relación con los nativos alemanes, lo que le favoreció el aprendizaje del idioma. Además, una empresa alemana le ofreció trabajo, pero no pudo tomarlo ya que todavía no tenía la nacionalidad española.

Sandra consiguió su nacionalidad hace dos años, pero el hecho de no tenerla anteriormente conllevó la pérdida de aquel trabajo, además de 200 euros cuando solicitó visitar Inglaterra en dos ocasiones y le denegación de la visa.

Tras su año de estudios en Alemania, volvió a España a finalizar su carrera y trabajar en una empresa de municiones, algo que no le apasionó. Más tarde, le surgió la oportunidad en ingeniería inversa, algo más relacionado con su preparación. Pero no  podía desarrollar otras actividades afines a sus inquietudes.

En esta etapa de su vida sintió la necesidad de cambio y un día pensó: ¿Por qué no Bristol, Inglaterra?

Su decisión no pudo ser más acertada. Esta ciudad le brinda la opción de trabajar y hacer actividades como el baile y otras donde puede desarrollar su faceta artística y de expresión.

Su llegada a Gran Bretaña fue durante el invierno británico y se fue a vivir a Bristol, donde su primer trabajo fue en una fábrica de lavadoras.

Durante aquel período tuvo un accidente laboral y fue entonces cuando los jefes, revisando su currículo, se dieron cuenta que era ingeniera y le propusieron tareas más acordes a su titulación, en el departamento de calidad. Durante su transcurso en la fábrica recibió una llamada para una ocupación en mantenimiento.

Sandra sintió más interés acerca de esta nueva tarea. Este cambio le llevó a hacer de esta experiencia un puente donde alcanzar otros objetivos en el futuro, dentro del campo de la ingeniería. Ella expresa: “No quiero llegar a una posición alta sin saber cómo se trabaja desde abajo”.

Una de sus inquietudes es desarrollar algún proyecto en áreas relacionadas con agua, electricidad y otros suministros.

Su vida en Bristol va bien aunque ella ha sentido por parte de sus compañeros ingleses ciertas actitudes de segregación y ella todavía no sabe si se debe al hecho de ser peruana o mujer.

Lo cierto es que ahora, mientras vive su momento en Inglaterra, ella tiene muy claro dónde vivirá en un futuro, en España, una tierra que considera su hogar, donde disfruta de su cultura, de lo genuino y de lo único que el lugar le brinda.

(Fotos: Pixabay)

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