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José Barahona: el alma en el exilio

María Auxiliadora Lara Barcelos fue una revolucionaria brasileña que, como Dilma Roussef, fue torturada durante la dictadura. Continuó su activismo en Chile y se suicidó en Berlín. Explora su vida interior en el exilio a través de las cartas que escribió a su familia, como una forma de decir: ¡Nunca más!

 

Graham Douglas

 

Una de sus películas anteriores, “Estive em Lisboa e lembrei de você”  (2015), se proyectó en Indie Lisboa en 2016.

“Alma Clandestina” trata sobre las dislocaciones internas que ocurren con la emigración y el exilio, la importancia de mantener la imagen de uno ante los ojos de familiares dejados atrás las dudas sobre la posibilidad de confiar en otros emigrantes de su país.

El punto de vista es crucial para la realización cinematográfica de Barahona. Contrasta la perspectiva de los colonizados con los colonizadores en “The lost manuscript” (2010), y admite su propia inmigración privilegiada a Brasil en contraste con la de Sergio, que llegó a Portugal cuando “Estive em Lisboa e lembrei de você”.

José es portugués, pero se fue a Brasil en 2012 porque fue muy difícil obtener fondos para la realización de películas en Portugal, y dice que su nueva película es en parte una forma de pagar una deuda con Brasil por toda la ayuda que encontró allí. .

El exilio es una vez más un tema en “Alma Clandestina,” pero decidió hacer la película en 2016 cuando ocurrió la destitución de Dilma Roussef, pues sintió la urgencia de hacer algo para protestar contra la ruptura de la democracia en Brasil.

María Auxiliadora Lara Barcelos fue una activista brasileña durante la dictadura, que viajó a Chile después de la caída de Allende, como parte de un intercambio de prisioneros con el grupo de izquierda al que pertenecía en Brasil. Siguió con su activismo en Chile, tuvo que escapar y se fue a Berlín, donde se suicidó en 1976. Su historia es poco conocida en Europa.

Hablé con José para The Prisma, antes de la proyección de su película en DocLisboa el mes pasado, donde fue tan popular que se mostró nuevamente en una proyección especial. Inevitablemente la situación actual en Brasil fue nuestro primer tema de conversación.

¿Cree que Bolsonaro es más que un bocazas?

Cuando dice que prohibirá todos los rojos (PT) y arrestará a mucha gente, no lo hará completamente, pero hará mucho daño. Y no es solo él o la policía y el ejército, sino la gente que está de acuerdo con sus ideas. Si el presidente dice “Quiero patearle el trasero a los homosexuales o negros” en la televisión, la gente se sentirá libre de hacerlo. Esto ya está sucediendo, es una pesadilla.

Me sorprendió la cantidad de mujeres que votaron por él diciendo: “Sabemos que no es maravilloso, pero no somos feministas”.

Las personas que tienen muchos problemas sienten que necesitan un “padre fuerte” para imponer orden en la casa. Es como un tipo que llega a casa del trabajo y envía a todos a sus habitaciones y grita mucho, pero en realidad no va a golpear a nadie, mucha gente quiere creer que incluirá  a las mujeres.

La dictadura no ocurrio hace mucho. ¿Por qué la gente quiere que el ejército vuelva?

En Portugal hubo una revolución, en Brasil solo una Transición, y los militares nunca fueron arrestados y juzgados por el gobierno democrático. Algunas personas aún creen que no fue una dictadura, sino un régimen militar, y si te portabas bien estabas bien, como: “Mi abuelo solía ir a trabajar todos los días durante ese período y nunca tuvo ningún problema”. La gente no sabía y tampoco quería saber.

Su última película y también “Lejos de casa”, trataron los problemas de vivir en el exilio. ¿Es un tema que le afecta personalmente?

Nunca es fácil, incluso cuando es una elección. Quería hacer una película sobre la dictadura, y esta película también tiene ese tema, pero no fue por eso que la hice.

Entonces, ¿qué le hizo hacerla?

Siempre sentí que le debía algo a Brasil, porque el país me trataba muy bien. Hice algunas películas políticas aquí sobre la dictadura portuguesa y la tortura, y este es un tema importante en Brasil porque esas personas nunca fueron juzgadas. Y cuando comencé este proyecto hace tres o cuatro años, había gente que decía que necesitaban que los militares regresaran e impusieran el orden.

Esta historia particular sobre María Auxiliadora me la contó un amigo periodista, pero nunca me hubiera atrevido a hacerlo sin la ayuda de este amigo, Jorge Melo, un investigador brasileño, así que juntos escribimos un guion y reescribimos partes de una obra que él había escrito para teatro. Me ayudó mucho porque creo que sin entender a profundidad un país siendo brasileño, no es posible hacer algo como esto.

¿No existe también el argumento de que la creatividad artística se limita si solo alguien que ha vivido una experiencia puede hacer una película al respecto? ¿Usted como portugués tiene una opinión diferente?

Sí, por supuesto, no puedo entender por qué estos hombres nunca fueron llevados a juicio por sus crímenes. Y esta es una perspectiva que los brasileños no tienen, porque dan por sentado que estas cosas sucedieron, y no había otra manera. Es así para muchas cosas en Brasil, que las personas creen que no tienen derecho a la atención médica, a la educación o a los derechos humanos. O incluso a no ser molestado por el ruido en la noche. Como extranjero, digo: “No, son las 5 de la mañana, tenemos que quejarnos, llame a la policía”. Y dicen: “Ah no, esto es Brasil, y en cualquier caso a la policía no le importa”. Pero los llamé y lo detuvieron. Sin embargo, la gente piensa que no debes meterte con la policía o el ejército.

En Argentina cesó la impunidad.

Pero no en Brasil. Dilma hizo una investigación, el Comité de la Verdad entrevistó a todos los que fueron torturados o arrestados, pero fue solo una cuestión de reconciliación, no de juicios.

En cuanto a la película, leí que “se sumerge en el alma de Maria Auxiliadora”.

Este es un personaje que se convirtió en un héroe para la izquierda, ella es bien conocida, las películas se hicieron en el momento en que se exilió en Chile. Pero quería profundizar, conocer a la persona más allá del mito. Y el punto de inflexión para hacer la película fue cuando la familia nos mostró las cartas que escribió en el exilio. Por ejemplo, el mismo día ella escribe a su madre, diciendo que todo está bien, y le dice a su hermana: “No le digas a mamá, pero no estoy bien y tengo problemas con mi pasaporte”. Entonces, realmente la conocimos a través de sus cartas.

¿Sintió que ella era alguien que no se mostró  a los demás?

No, ella era bastante extrovertida. Pero luego se enfermó, y hay muchos espacios en blanco en su vida, y cosas de las que la gente no quiere hablar. Especialmente en su vida personal en Berlín.

¿Fue difícil acercarse a su familia?

Al principio, era reservados, pero luego se abrieron y nos dieron las cartas y fotografías, y luego nos llevamos bien y nos ayudaron mucho.

Dilma, por supuesto, fue torturada. Entonces, ¿en qué medida es la película una referencia al presente en Brasil?

Dilma y María Auxiliadora eran amigas y compartían una casa en Río de Janeiro, pero eso ya lo verán en la película.

¿Algo que añadir?

Solo decir que hacemos estas películas para intentar evitar que estas cosas vuelvan a suceder.

¿Algún nuevo proyecto?

Estoy editando una película que filmé en el Amazonas este verano, pero esto será una sorpresa para el próximo año.

 (Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos de Refinaria Filmes, suministradas por el entrevistado.

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