Globo, Latinoamérica, Reino Unido

Sylvia McAdam: “Tomas parte de la revolución porque has nacido en ella”

“Si alguien viene a tu casa para herirte, simplemente quieres protegerte”. Es la reflexión de esta protectora de los pueblos indígenas, que creció en una región de Canadá donde “no se respetan los derechos humanos”. No se considera activista pero su lucha ha trascendido.

 

Sylvia McAdam

Juanjo Andrés Cuervo

 

“Habiendo nacido en ese contexto, tomas parte en la revolución”, afirma rotundamente una de las fundadoras de ‘Idle no more’.

A través de este movimiento, se ha logrado que haya más testigos a nivel mundial de la masacre a la que se enfrentan los indígenas, y ahora, “el gobierno colonial actúa con más cuidado”, asegura.

Abogada, profesora y escritora, Sylvia McAdam, pertenece al grupo nativo Cree y señala que anteriormente “usaban fuerzas militares contra los nativos” y pone como ejemplo Columbia Británica, donde “mataron gente”.

Pero la actividad de las industrias extractoras sigue provocando “un impacto devastador en nuestras tierras”, señala, y todo ello, con la cooperación del gobierno, que aprobó la ley C-45, eliminando la protección del agua, facilitando la extracción de recursos. Como ciudadana de la nación “nêhiyaw” y abogada de las Primeras naciones y derechos medioambientales, no se considera una activista, sino una “defensora de mis tierras”.

Precisamente, Sylvia recalca en repetidas ocasiones que “fueron los europeos quienes empezaron esta lucha cuando llegaron”.

Ahora, “Canadá no reconoce nuestras leyes” y es la consecuencia de la mentalidad imperialista de los colonizadores, quiénes “deberían cuestionarse su ideología”.

Todo esto lleva al etnocidio, “la muerte de la cultura, del lenguaje, de quiénes somos realmente”. Porque Sylvia habla de la belleza de escuchar diferentes lenguas, como sucede en el territorio Treaty 6 o en Columbia Británica, donde hay más de 200 idiomas nativos.

Sin embargo, ella es consciente de que, para avanzar hacia un futuro de paz, “nos tienen que devolver nuestros sistemas, que funcionaron durante miles de años”.

Durante su visita a Londres, para su participación en el evento ‘This is not a gateway’, habló con The Prisma sobre la importancia de la identidad cultural, la defensa del territorio y la supremacía establecida por los países colonizadores.

Habiendo nacido en el territorio “Treaty 6”, ¿cuándo decidió ayudar a los indígenas?

Lo he hecho desde siempre. Cuando naces en este ambiente político, las circunstancias son inevitables, tomas parte de la revolución porque has nacido en ello.

¿De qué manera ha cambiado el movimiento “Idle no More” la situación en Canadá?

El gobierno colonial va con más cuidado, antes usaban fuerzas militares contra los indígenas,.

Ahora, con “Idle no more” y otros movimientos anteriores, está viniendo gente de las Naciones Unidas a investigar en Canadá.

¿Tienen algún tipo de alianza con los nativos de Sudamérica?

Tenemos “Idle no more” en Chile, pero hay una barrera respecto al idioma, por tanto, hay  mucho trabajo en cuanto a traducción e interpretación, por ello tengo que aprender español.

¿Cómo se ha desarrollado la lucha ante la ley C-45?

La ley C-45 iba a cambiar de manera unilateral las tierras que debemos proteger e incluso, aunque los indígenas se negasen, bastaba con la aprobación del Ministro del Departamento de Asuntos de Indiana, aunque eso significase enterrar desechos de uranio en nuestra tierra.

Además, Canadá tenía protección del agua, sin embargo, la ley C-45 iba a eliminar el 99% de esa protección. Actualmente, la industria tiene mayor acceso al agua para la extracción de recursos, lo que ha provocado un elevado aumento de fracturación hidráulica, y esto ha causado un impacto devastador en las tierras.

El día que leí sobre esta ley, cuando ellos estaban robando las tierras de mi gente, algo dentro de mí cambió y pensé: “no puedo más con esto”.

¿Por qué no se considera activista?

Soy consciente de que la importancia del inglés y el uso de las palabras es vital. También soy abogada y he crecido rodeada de mi gente, aprendiendo los idiomas de mis padres.

No estoy luchando, estoy defendiendo mis tierras de los invasores, no soy una activista del medio ambiente. Alguien viene a tu casa para herirte y simplemente quieres protegerte.

Estas son las tierras de mi familia y así lo han sido durante generaciones.

Yo no empecé esta lucha.  Cristóbal Colón lo hizo cuando vino a mis tierras a cristianizarlas. Arrebataron el territorio a mi pueblo, y según la ley colonial, el supuesto soberano es la Corona.

La colonización de los imperios ha destruido parte de la cultura en Canadá, Sudamérica, África o Australia. ¿Cree que la gente es consciente de la importancia de proteger estas regiones?

Todos deberían estar preocupados. Si miras a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, se han quedado sin agua. No quiero llegar a ese punto, quiero hacer algo ahora que todavía tenemos agua.

Las tribus indígenas de Sudamérica creen en la madre tierra y en la espiritualidad. ¿Piensa que ese tipo de pensamiento se entiende en las culturas occidentales?

Creemos que la Tierra y los territorios son mujeres, mientras otros países creen que la Tierra es un espíritu sin género.

Mi gente dice que “si los hombres no tienen respeto por la tierra, no respetarán a las mujeres”. Es como una pirámide donde el respeto lo mueve todo. También mi gente dice que “de la manera en la que se trata a los animales es la muestra de la felicidad de un país”.

Las naciones europeas que han colonizado otros países deberían cuestionarse su ideología. La biblia dice que el ser humano tiene el dominio sobre los animales y el agua y la gente debería cambiar ese pensamiento.

Para escribir su primer libro, “First nations protocols and methodologies”, consiguió que los ancianos de la región permitiesen que se escribieran sus tradiciones. ¿De qué manera lo logró?

Ellos quieren que los jóvenes aprendan el idioma aunque las leyes espirituales no pueden ser escritas.

La parte más difícil fue hablar en nuestro idioma y traducirlo al inglés, porque tenemos palabras que no pueden ser traducidas.

Acerca de su segundo libro, usted se dio cuenta de que hay una falta de conocimiento sobre las leyes de los indígenas. ¿Piensa que existen problemas parecidos en otras culturas?

Canadá no reconoce nuestras leyes, hacen lo que pueden para integrar nuestras leyes en su propio sistema.

Pero hay un movimiento para separarse de Canadá. De hecho, yo no me considero canadiense, pero estoy obligada a usar su pasaporte para moverme en su régimen.

Mi sueño es que tendremos libertad y autodeterminación. Nuestras leyes han sido interrumpidas y tenemos que volver a ese sistema.

Porque hemos vivido de manera sostenible durante miles de años antes de que los europeos viniesen, teníamos un sistema eficiente y las leyes nos guiaban. Si queremos avanzar hacia un futuro en paz, las naciones colonizadoras deben apoyarnos para implantar de nuevo nuestros sistemas. Cuando los colonizadores vinieron a nuestras tierras, no nos consideraron humanos, y ni ahora lo hacen. Canadá habla sobre derechos humanos pero realmente no los tenemos.

Foto Wikipedia

¿Podría explicar el término etnocidio?

Es la muerte de la cultura, del lenguaje, de quiénes somos realmente. Esto sucede en los países colonizadores, que olvidan nuestras leyes.

Necesitamos los árboles, los animales y la espiritualidad. Cuando todo eso desaparece, es el fin de lo que somos. ¿Qué eres tú sin tu idioma?

En Columbia Británica hay más de 200 idiomas nativos, es fantástico escuchar estos sonidos y es alentador para el alma.

Los ancestros tenían una comprensión diferente, pero a la vez, era la misma. El idioma es un destello del espíritu humano. Por tanto, debemos aprender nuestro idioma, conocer nuestras tierras, integrarnos en nuestra cultura, eso es la vida. Y esto debe perdurar por la humanidad y la paz, necesitamos aprender a vivir en armonía, en la belleza de quienes somos, honrando nuestras tierras.

(Fotos: Pixabay)

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