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Medios y mentiras: estrategia política para implantar el caos

Los gobiernos progresistas de América Latina enfrentan la furia de las fuerzas política de la derecha, la cual emplea estrategias mediáticas como la implantación del caos y las verdades ocultas, que provocan una crisis de credibilidad.

 

Joel Michel Varona

 

Paulo Cannabrava, periodista brasileño y editor de la revista Diálogos del Sur, el intelectual franco-español Ignacio Ramonet, y el director del diario chileno El Siglo, Hugo Guzmán, tienen argumentos sólidos sobre cómo las falsas noticias y la manipulación son armas de guerra que se emplean en Latinoamérica.

Los dieron a conocer en el reciente Foro Internacional de Comunicación Latinoamericana auspiciado por la agencia Prensa Latina y que conmemoró el aniversario 60 de la Operación Verdad.

Dicha operación fue un encuentro de 400 periodistas extranjeros convocados a La Habana, cuando la Revolución cubana aún no había cumplido 20 días de vida, para que conocieran de primera mano detalles de los juicios contra los criminales de guerra de la derrotada tiranía de Fulgencio Batista, en medio de las mentiras divulgadas por los grandes medios sobre ese proceso.

El encuentro (dedicado a debatir en torno al periodismo latinoamericano en los escenarios de la globalización y las nuevas tecnologías intervinieron prestigiosos intelectuales y profesionales del sector) era necesario en estos tiempos en que los gobiernos progresistas Latinoamerica estan siendo desprestigiados, derrocados y judicializados.

¿Qué y coomo ocurre?  ¿Qué papel juegan los medios en ello? Al respecto las opiniones de Cannabrava y Ramonet son muy claras.

En el caso de Paulo Cannabrava, este alerta sobre el peligro que representan los medios de comunicación transformados en voceros de la dictadura del capital financiero.

“Las cosas no son tan sencillas como parecen, la realidad muestra una nueva estrategia en la política de dominación, cuyo objetivo es la implantación del caos. Asistimos a la sustitución de la propaganda política por la manipulación mediática”, explica Cannabrava

“Las grandes agencias de publicidad promueven la venta de sus candidatos políticos como si fuera jabón, y todos son iguales, pero usted compra aquél que el marketing hizo acreditar que es mejor”, subraya.

De acuerdo con Cannabrava, las campañas cuestan  verdaderos absurdos, y el resultado es que la gente vota sin saber qué es lo que piensa el candidato ni lo que se propone hacer.

Por otro lado, se ha producido la judicialización de la política, el poder judicial transformado en poder legislador, por encima de la Constitución.

“También se criminaliza la actuación política, descalificando el ser político, los partidos políticos y la propia política”, asevera.

A juicio de Cannabrava, algo ocurre en el medio judicial, en el cual los jueces transformados en una poderosa casta, y, como que deslumbrados por el poder, perdieron el sentido de la justicia y utilizan los tribunales en función de intereses individuales o de grupos empresariales y hasta de una potencia imperial.

El periodista brasileño piensa que el tan complejo panorama invita a la unidad y a trazar una estrategia de combate. “El dilema es soberanía o sumisión al caos”, sentencia.

Crisis de credibilidad 

En el caso del intelectual franco-español Ignacio Ramonet, este advierte sobre los desafíos en curso, ante lo que calificó de una crisis de credibilidad que afecta hoy al mundo de la información.

“La mentira – dice  – siempre existió en los medios, pero ahora es algo más grave, parece una gran intoxicación. Exactamente, la verdad es la verdad, no tiene un antes, ni un después, pero ahora con las redes sociales, cada cual tiene la suya, y esto genera una crisis de credibilidad, insistió”.

“Mientras se desarrolla la controversia entre redes sociales y medios tradicionales, la prensa conservadora sigue mintiendo de manera descarada, y eso no se puede perder de vista”,  dice el investigador.

Según Ramonet, en estos tiempos cualquiera puede producir contenidos, y una persona es capaz de lograr más audiencia que una televisora, y convertirse en un medio dominante. “Estamos en una revolución comunicacional descomunal”, asegura el periodista.

Ante esta problemática -apuntó- aparece la figura del influenciador con capacidad de prescripción, y puede llegar a ser una celebridad mundial gracias a las redes sociales, llegando incluso a poder cambiar el criterio de sus seguidores.

“Las falsas noticias –señala – avanzan más rápido que las reales, porque estas últimas requieren explicaciones y argumentos. De ahí que hay que saber escoger entre lo bueno y lo malo, lo falso y lo verdadero, recomendó el intelectual ante el dilema de que “si pierde la verdad, lo más posible es que desaparezca la libertad”.

El otro invitado al foro internacional, Hugo Guzmán, afirma que ocultar la verdad tiene una intención ideológica, política y comunicacional.  “Las noticias falsas –dice- responden a objetivos financieros, tácticos y estratégicos, y muchas veces están ligadas a operaciones destinadas a desestabilizar proyectos democráticos, progresistas, socialistas y de soberanía nacional”.

“No hay que perder de vista que esas prácticas surgen en agencias de inteligencia o de comunicaciones de gobiernos, grupos o partidos políticos, sectas religiosas y medios de prensa”, alerta Guzmán.

Y señala que el ocultamiento de la verdad está relacionado con apartar la mirada de la población de temas gravitantes como la necesidad de cambios en los modelos de desarrollo, reivindicación de derechos laborales y sociales, y la exigencia de poner fin a la pobreza.

Guzmán explica que junto al mal uso de las redes sociales persiste la acción de cadenas televisivas, radioemisoras y periódicos que divulgan mentiras y desaparecen la verdad.
“Estamos – sentencia- ante una amalgama de ocultamiento, ostracismo y enajenación; dadas las actuales condiciones en el espacio mediático regional y los procesos que viven nuestros países, sería conveniente poner en marcha otra Operación Verdad”.

Para el director del rotativo chileno, “harían falta varias operaciones de este tipo, que pondrían información veraz, comprobable, sustentada y de calidad para nuestros pueblos”. (PL)

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