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Jóvenes latinoamericanos: desempleo en su peor momento

Más de 10 millones de jóvenes de América Latina y el Caribe permanecen sin trabajo. Es decir: casi triplica el nivel de desempleo promedio en toda la región. Por ende, sus aspiraciones de movilidad social se ven truncadas.

 

Ivette Fernández

 

Según estableció recientemente una investigación realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Mientras los niveles estimados de desempleo en la región rondan el 7,8%, el estudio afirma que la tasa de desocupación promedio para los jóvenes entre 15 y 24 años en la región se situó en 19,6% al cierre del tercer trimestre del pasado año.

Así, de acuerdo con el Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2018 de la OIT, la tasa de desempleo en este sector casi triplica el nivel de desempleo promedio en toda la región.

Esto debe ser una señal de alarma pues amenaza el presente y las expectativas de millones de jóvenes entre 15 y 24 años que no encuentran oportunidades de empleo y cuyas aspiraciones de movilidad social se ven truncadas, estableció el análisis.

Respecto a las cifras del año pasado, cuando concluyó en 18,3%, este indicador creció en más de un punto porcentual.

El dato del 2017, calificado como el peor en una década, representó, a su vez, una subida de más de tres puntos porcentuales en relación a 2016, según manifestó la Oficina de la OIT para América Latina y el Caribe.

Ya en ese entonces, estimó que se podría definir a la situación como dramática pues, adicionalmente, la población juvenil enfrenta una tasa de empleo informal estimada en 56% para la región.

Para mejorar la situación laboral de los jóvenes, afirmó, es necesario abordar deficiencias en áreas como: educación y entrenamiento, políticas activas de mercado de trabajo, promoción del talento y capacidad empresarial, derechos laborales y desarrollo productivo y tecnología.

La desocupación juvenil, que en la región se mantuvo en el 14% entre 2012 y 2014, se ha agravado durante los últimos años sin que haya perspectivas de mejora a corto plazo, estiman analistas.

En un contexto de mayor ajuste financiero durante 2018, donde 33 países revisaron sus pronósticos de crecimiento y 20 de ellos la establecieron a la baja, las posibilidades en el mercado laboral parecen contraerse.

Asimismo, las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), apuntan a tasas de expansión para 2018 de 1,2 y 1,3% respectivamente, ambas, por debajo del 2,2% que se proyectaba en octubre del año 2017. De acuerdo con el más reciente informe de la OIT, entre otros factores, la pérdida de impulso económico en América Latina y el Caribe se debe, en primer lugar, a una caída en la cotización de las materias primas a partir del segundo trimestre de 2018 que, a raíz de la disputa comercial entre China y Estados Unidos, adquirieron un carácter volátil.

Según la Cepal, citada en el análisis, las monedas de 16 economías de la región se han debilitado. En ese contexto, entre 2017 y 2018, la tasa de desocupación aumentó en 10 países y se redujo en siete.

Por naciones, abunda el reporte, el desempleo juvenil presenta una amplia diversidad.

En Guatemala, por ejemplo, solo uno de cada veinte jóvenes está desocupado lo que contrasta con la situación de Santa Lucía donde casi uno de cada dos jóvenes está sin empleo.

Según el análisis, en Brasil también posee cifras alarmantes tanto que, si se excluyese del cálculo total, la desocupación juvenil alcanzaría 12,7%.

Por otra parte, mientras en 2017 la tasa de desocupación juvenil superó los veinte puntos porcentuales en seis países, esos indicadores sumaron otras dos naciones del área al cierre del tercer trimestre de 2018.

Estas son Colombia (20,2), Belice (21,3), Jamaica (23,9), Argentina (24,9), Costa Rica (26), Uruguay (26,1), Brasil (29) y Santa Lucía (43,3).

Las mujeres jóvenes resultan ser las más desfavorecidas de acuerdo con la OIT. Sus tasas de ocupación son menores, sus índices de desocupación más elevados y la prevalencia de empleos precarios las afecta de manera desproporcionada.

Por ello, es esencial mejorar la infraestructura de oportunidades para jóvenes de ambos sexos mediante políticas sociales y de empleo apropiadas, que permitan garantizar sociedades inclusivas y sostenibles, y para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los empleos generados en Centroamérica son insuficientes para atender a la población joven, lo que desencadena en que miles de ellos emigren.

Los empleos son insuficientes para una subregión que es joven y en la que más de 600 mil jóvenes buscan ingresar al mercado de trabajo cuando únicamente se generan alrededor de 250 mil nuevos puestos de trabajo. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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