Globo, Latinoamérica, Reino Unido

EE.UU. vs Venezuela: lecciones morales de un guerrerista (1)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, finalmente se atrevió a decir hasta adónde va el proyecto de su país sobre nosotros, Latinoamérica.

 

Stella Calloni

 

Sin duda la ”guerra fría” ha regresado a nuestra región, en una rara mezcla de aplicar la Doctrina Monroe de 1823, es decir asegurar el dominio absoluto de ”Nuestra América” para los (norte) americanos y de  ”exterminar el socialismo” y todo gobierno popular mientras acaba con los Estados para conformar algo así como su gran ”espacio colonial” del siglo XXI.

En una combinación de empresario-vaquero inculto, voraz y brutal, Trump estuvo acompañado de capos de mafias, auténticos terroristas disfrazados de representantes en el Congreso de Estados Unidos, fascistas, sionistas, deslumbrados por el hedonismo del poder absoluto y el control total conque siempre soñaron, desde el Destino Manifiesto, para dominar un mundo, que Dios-supuestamente- les entregaba para ‘democratizar’, en su criterio de democracias coloniales, según la teología del capitalismo en decadencia.

En su discurso desde Miami se posesionó de su papel de amo del mundo, advirtiendo a los oficiales de las fuerzas armadas venezolanas, que si continúan apoyando al gobierno de Nicolás Maduro, lo “van a perder todo” ya que sabemos “quiénes son y sabemos dónde guardan los miles de millones de dólares que se robaron. Si eligen a Maduro no van a encontrar refugio”.

La verdadera ‘ayuda humanitaria’ que ofrece el presidente estadounidense es una descarnada confirmación de su prédica mafiosa: o te entregas y me entregas a tu país o te aplasto.

Y su lenguaje humanitario se puede traducir en: “yo te robo miles de millones de dólares con los que todos podrían comer en Venezuela, destruyo tu economía, te desabastezco, bajo el petróleo a lo mínimo, ordeno sabotajes a tus industrias, refinerías, tendidos de la luz, lo que sea, confisco tus bienes, me guardo lo que debí pagarte y mucho más. Y además, ordeno a barcos con medicamentos que no lleguen a puertos venezolanos, multo a quien quiera venderte comida, remedios y otros.

Pero como soy bueno te mando ‘ayuda humanitaria’, unos pesitos, unas bolsitas, ‘ayuda humanitaria’ como a Libia -después de destruirla toda y matar a más del diez por ciento de su población. Como soy bueno te mando 20 millones de dólares en cajitas de comida, y como tengo que cuidar el mandado, te mando algunas tropas especiales detrás, o distraigo al mundo con esto y te mando la invasión por otro lado. ¿Ves cómo es de bueno, generoso, caritativo el imperio?

Este es Trump, un cavernícola sin la inocencia del cavernícola verdadero, que dice tender una ‘mano salvadora’ para los que traicionen a su patria, a su pueblo, a sus propias convicciones, aunque en realidad todos sabemos que esa mano es una garra.

Increíble un discurso tan mediocre, tan infantil -de un niño perverso-, advirtiendo que los militares patriotas de las fuerzas bolivarianas arriesgan su futuro y el del país por un hombre malo-malo, por un Maduro “controlado por los militares cubanos y protegido por un ejército privado de soldados cubanos”, porque según sus asesores, el presidente Maduro es un pobrecito ‘títere cubano’.

Mientras hacia su amenaza, continuaba recordándonos que su gobierno es tan pacifista como el de sus predecesores… que han invadido, matado, mentido, torturado, destruido países y pueblos enteros, sin ninguna piedad, produciendo los primeros genocidios del siglo XXI y todos los del pasado.

Nos habla a todos, porque hoy todos los latinoamericanos dignos somos Venezuela, nos habla como si estuviéramos idiotizados, zombificados, para lo cual sus expertos en “’control de mentes y corazones’ han trabajado todos estos años y algo han logrado.

Por suerte no todos somos comprables, ni amenazables, ni zombificables, para creer que ustedes, Estados Unidos, precisamente ustedes salvarán a Venezuela y apoyarán una ‘transición pacífica’.

A Estados Unidos le encantan esas ‘transiciones pacíficas’, un eufemismo muy especial para mencionar el momento en que se apropian de un país, después de invadirlo, mediante las estrategias más diversas que utilizan, y sobre cadáveres, como lo hicieron en Irak, donde anunciaron que había llegado ‘la democracia’.

Claro eso pasó después de la invasión, la destrucción brutal, la desaparición de la memoria histórica, de los rastros de la historia de la civilización, a los que arrasaron.

‘Democracia’ como en Irak, Afganistán, Libia, Hiroshima y Nagasaki, Siria, Indonesia etc, etc. La lista es tan larga si nos remontamos a los fines del siglo XIX , todo el siglo XX y lo que va de este, que no cabría en una nota.

Imaginen que Maduro es tan ‘malo’ que se niega a aceptar una ayuda vital ¿cómo la que llevaron a Haití?  ¿O como el agente naranja sembrado con bombas en Vietnam?

El ‘dictador Maduro’ es aún más terrible que los amigos de Estados Unidos: los Somoza, Pinochet, Videla, Batista, el Sha de Irán… Recuerden lo que dijo un presidente de ustedes, Franklin Delano Roosevelt sobre Somoza: “Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, lo que volvió a repetir nada menos que Henry Kissinger cuando se refirió al segundo Somoza de la dinastía, también dictador. Y se supone que ustedes inventaron la democracia.

Los grandes filósofos del mundo, nunca lo hubieran sido si hubieran conocido ‘la bella vida’ del pueblo americano (de los Estados Unidos de Norteamérica), las catedrales del consumo, la filosofía del vacío absoluto, el terror aplicado para ‘lograr el bien’, según sus principios para ‘salvar a la humanidad de los malos’ a los que hay que colgar, hacer arder en una pira, desaparecer en la noche y niebla, como lo hizo el nazismo. (PL)

(Lea Parte 2 en esta edicion: EE.UU. vs Venezuela: No importa cuántos puedan morir)

(Fotos: Pixabay)

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