Globo, Latinoamérica, Reino Unido

Feminicidio: un producto del machismo y del silencio

En ecuador, enero inició con dos sucesos que conmocionaron la nación, en el término de solo una semana. La violación grupal de Martha, en un bar de Quito, y la muerte de Diana, por heridas de arma blanca propinadas por su expareja, de origen venezolano, lo cual desató una serie de acciones xenofóbicas por parte de vecinos del lugar y restricciones migratorias, criticadas por muchos.

  

Sinay Céspedes Moreno

 

En ecuador, enero inició con dos sucesos que conmocionaron la nación, en el término de solo una semana. La violación grupal de Martha, en un bar de Quito, y la muerte de Diana, por heridas de arma blanca propinadas por su expareja, de origen venezolano, lo cual desató una serie de acciones xenofóbicas por parte de vecinos del lugar y restricciones migratorias, criticadas por muchos.

Para el abogado y Master en Derecho Internacional y Comparado, Hugo Cahueñas, ambos hechos resultan indignantes, son producto del machismo.

“Aquellas palabras que denigran a las mujeres, aquellas imágenes donde las mujeres son tratadas como objetos, aquellos chistes que menosprecian a las mujeres, y, ante todo, aquel silencio cómplice del machismo, son también responsables de la muerte de Diana y de la violación a Marta”.

Los fenómenos de la violencia de género, en especial contra mujeres, y el femicidio, constituyen hoy serios problemas en Ecuador, donde son múltiples las voces que gritan por políticas encaminadas a poner fin a esos flagelos.

Solo en lo que va de año, suman 11 los asesinatos a féminas, en diversas partes de este territorio andino, algunos incluso en lugares públicos y frente a ciudadanos o personal de la policía nacional, sin que se actúe de la manera adecuada para evitar el fatal final.

La condena a esos y otros incidentes violentos no se ha hecho esperar desde organizaciones sociales, activistas por los derechos humanos y pueblo en general, que exigen a las autoridades mayor rigor al tratar el tema, procedimientos adecuados para las víctimas y todo el peso de la ley a los perpetradores.

De acuerdo con el artículo 171 del Código Orgánico Integral Penal, la pena por el delito de violación es de 19 a 26 años de privación de la libertad.

Por otra parte, en Ecuador se tipificó el femicidio como delito en 2014 y a partir de ese momento los registros oficiales dan cuenta de un asesinato de ese tipo cada tres días.

Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo constatan que cinco de cada 10 muertes ocurren por heridas de armas blancas, mientras que el 35%  de las víctimas tienen entre 25 y 34 años y seis de cada 10 agresores están en un rango etario de 25 a 44 años. Otras estadísticas, ofrecidas por la Fundación Aldea, el Taller de Comunicación Mujer, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu) y la Red de Casas de Acogida dan cuenta de al menos 88 víctimas de femicidio, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre del 2018, en Ecuador.

Los datos indican que 13 fueron asesinadas violentamente por el hecho de ser mujeres, en el último bimestre del año pasado.

Las provincias con mayor incidencia de ese delito fueron Guayas, con 18 casos, seguida por Manabí (12) y Esmeraldas (8). Los registros excluyeron a siete ecuatorianas asesinadas en el extranjero, así como a dos mujeres reportadas como desaparecidas en años anteriores, pero encontradas en 2018.

En el 66% de los casos, los femicidas son la pareja o ex pareja de la víctima, mientras que en el siete por ciento, son el padre o padrastro. Los estudios indican demás que en el 18% de las agresiones, ya había antecedentes de violencia y lo ocurrido estaba en conocimiento de las instituciones públicas.

El ejemplo más reciente fue la muerte de Amelia de Jesús, quien tenía una Boleta de Auxilio a favor suyo y de su hijo, contra su expareja, quien al final logró acabar con su vida en plena vía pública este mes.

“Entregar una Boleta de Auxilio a una mujer no es garantía de que no va a ser maltratada. A la par de esa entrega se debería valorar posibilidades de atenderla”, aseguró Sybel Martínez, vicepresidenta del Consejo de Protección.

A eso se suma el cerca de una decena de intentos de femicidios, que han sido frustrados por los agentes del orden o vecinos de las víctimas.

Desde 2014 hasta el cierre de 2018, 877 menores de edad quedaron en situación de orfandad, como consecuencia de las muertes violentas de sus madres.

Ante esa realidad, las demandas de la población ecuatoriana no se limitan solo a mayores programas de protección a la mujer y prevención de los delitos en su contra, sino también medidas para preservar y restituir los derechos de los afectados. (PL)

(Fotos: Pixabay)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*