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El arquitecto del nuevo cine esta en Chile

Eso es y en eso se convirtió el maestro cubano del guion cinematográfico, Eliseo Altunaga, quien es un referente de la pantalla grande chilena en la última década.

 

Eliseo Altunaga. Foto Prensa Latina

Nubia Piqueras Grosso

 

Profesor de la Escuela Internacional de Cine, Radio y TV de San Antonio de los Baños, es el guionista de “Machuca”, “Tony Manero”, “Violeta se fue a los cielos”, “Post mortem”“NO” y  “Una mujer fantástica”.

Y por ese trabajo es reconocido como una de las figuras más importantes del cine iberoamericano contemporáneo.

Actualmente se halla involucrado en varios proyectos, como la película en la que actualmente trabaja junto al director chileno Andrés Wood, bajo el título de “Araña”, y otro con las argentinas Valeria Pivato y Cecilia Atán, quienes tuvieron a su cargo el guion y la dirección de “La novia del desierto” (2017).

Sobre todo ello Eliseo Altunaga conversó con Prensa Latina.

¿Qué elementos debe tener en cuenta un guionista para construir un buen personaje?
El guion es la columna que sostiene la veracidad de los personajes, cuya biografía facilita su construcción, la cual tendrá distintas funciones en las estructuras narrativas.

En un momento la biografía permitirá justificar una tarea dramática muy extraña como sucede en Amadeus, quien deseaba que Dios lo complaciera y después quería vengarse de él. En otros casos, la biografía del personaje se convierte en parte del relato mismo como es el caso de Hiroshima, mi amor, donde la infancia y la juventud de ella y su historia de amor con un alemán son parte del cuento narrativo del filme.

Dentro de la dinámica interna del relato hay como una especie de orquesta sinfónica, pues hay muchos elementos que suenan al unísono, pero cada uno tiene su propia singularidad, por lo tanto, suena distinto.

¿En qué radica el éxito de cintas como “Una mujer fantástica”, Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2018?

Cada película aborda universos distintos. En el caso de “Tony Manero” podemos decir que es una película muy sólida, construida de una manera singular por un director que se llama Pablo Larraín, un verdadero genio.

En “Violeta se fue a los cielos”, donde yo escribí el guion, está la diversidad de gente que la conoció, además de la presencia de su música e ideas en América Latina.

Y en el caso de “Una mujer fantástica”, resalta la sagacidad e inteligencia de su director Sebastián Lelio, quien trajo la película en un momento donde existe una mirada más tolerante hacia ciertas manifestaciones de la conducta humana individual.

¿Alguna relación especial de usted con el cine chileno?

A mí me llaman el arquitecto del nuevo cine chileno, pero también he realizado películas en Brasil y Cuba, donde el tema de “Una mujer fantástica” se trató en “Vestido de novia” (2014), largometraje dirigido por Marilyn Solaya, en el que fungí como consultor del guion. Sin embargo, en Chile he trabajado en unas 20 películas, las cuales en casi un 90% ascendieron en festivales y premios internacionales, de ahí la denominación que tengo en esa nación.

¿Qué tipo de guion prefiere escribir?

A la hora de escribir me centro más en las novelas. De hecho gané el Premio de la Crítica en Cuba con “Lágrimas negras” (2016), un relato basado en los primeros años de la República, que mezcla ficción y hechos reales.

En la novela es donde me siento mucho más seguro, como un pez en el agua, pues me permite entrar más en el mundo interior de los personajes, que en el guion de cine. No obstante, el género más difícil es la comedia.

¿De dónde se nutre para escribir sus historias?

En el mundo de la literatura tengo tres novelas históricas que abundan en los orígenes de Cuba, en el contexto afrocubano, su naturaleza y la identidad del cubano.

En el cine, cuando trabajo en otros países debo ir a la cultura nacional para identificarme con ella.

La última película en la que trabajé un guion se titula “Más allá del hombre”, brasileña y dirigida por Willy Biondani.

Como profesor de guión en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, ¿qué futuro le ve a los guionistas en América Latina?

Realmente el oficio de guionista no es muy aceptado como el de camarógrafo, sonidista o editor, que son trabajos más reconocidos. De todas maneras, con el desarrollo de las nuevas tecnologías y con el uso más extendido de los recursos audiovisuales, los guionistas son más importantes.

Además, en el mundo de hoy el guionista no es un hombre intuitivo, sino que debe tener una formación, una cultura, pero sobre todo una multicultura sobre los diversos sostenes que tiene el medio.

El guionista es la columna vertebral del relato, no es la música, pero sí la partitura.

¿Qué es lo más difícil a la hora de construir un guion?

Lo más difícil es escoger lo más importante de la historia para convertirla en relato, por eso de todo el universo vamos mirando qué zona, qué detalles escogemos.

Lo otro más importante es en qué orden vamos a colocar los elementos de la estructura. No es una simple operación de ordenamiento, sino de construcción de sentidos.

¿Qué opinión le merece el desarrollo actual del cine latinoamericano, a partir de los éxitos en la Academia?

En general hay un problema que tiene que ver con los pensamientos hegemónicos; no obstante, yo pienso que el cine es uno de los medios más poderosos, pues en cierta medida es capaz de lograr lo que la gente quiera, y que ese hacer parezca voluntario.

Siento que hay una desventaja en cómo ve la gran industria el cine, como instrumento y cuánto recurso le coloca, y cómo el subdesarrollo y las culturas nuestras ven al cine, como un entretenimiento, como algo de arte que está separado de la función de normar la realidad o por lo menos de incitar a ciertas regiones.

Pienso que a veces hay una cierta ingenuidad narrativa. A veces se toma el cine no como un poderoso instrumento de construcción de sentidos e ideas, sino como un elemento de escape, de adorno.

No creo en el cine pobre o distinto, más bien creo en la existencia de un cine bueno o malo y para hacerlo bien hay que estudiar, observar y trabajar fuerte.

(Fotos: Pixabay)

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