Migrantes, Multicultura

La desesperación de una madre… El hijo raptado

Tras un proceso judicial de 2 años, Karol Marmolejo vive la angustia de un segundo secuestro de Angelo, su hijo de 9 años. Su padre, Rafael, es el autor del hecho. He aquí la historia contada por la madre.

 

Sonia Gumiel

 

A los 24 años y luego de finalizar su licenciatura en lenguas modernas en Colombia, Karol decidió vivir una nueva experiencia inmigrando a Puente Genil, España, donde vivió durante 12 años.

En aquel tiempo conoció a Rafael, por medio de su hermano, quien cursó con ella un Grado Superior en Telecomunicaciones en Puente Genil (Córdoba). Él les presentó, ya que tiene un apartamento y Karol lo alquiló. La relación se hizo más cercana y poco a poco iniciaron una relación seria, de la cual nació su único hijo, Angelo. Ella ya tenía un hijo de una relación anterior, David.

La crisis económica en España se agravó y Karol no pudo ejercer como profesora, ya que su titulación no era homologada en España. Como consecuencia, decidieron emigrar a Bristol, Inglaterra.

A partir de allí, la vida de Karol y Rafael se volvió dura ante las adversidades de la adaptación y la realidad cambió.

En una conversación con The Prisma, Karol contó su historia de búsqueda incesante de su hijo menor.

¿Cuándo sucedió la separación y por qué razones?

En diciembre de 2016 decidimos separarnos, después de varios años de vivir en Bristol y sobrellevar las dificultades que implican vivir en otro país y aprender otra lengua. Inglaterra se hizo complicada, sobre todo para Rafael que quería siempre volver a España. Para mí fue volver a vivir y sentir que aún había muchas cosas por hacer y que podía tener control sobre mi vida, que no tenía en España. Las oportunidades de uno no eran las del otro.

¿Cuándo llegaron a Bristol?

Vinimos a Bristol en 2012. Después de varios años de inestabilidad en nuestra relación, decidimos que lo mejor era separarnos, tomamos la decisión en Bristol en 2016.

¿Por qué fueron a vivir a Bristol? Edit date and time

Vinimos a Bristol en el momento que comenzó la crisis en España, para buscar oportunidades profesionales y laborales que no había allí.

¿Cómo fue la separación?

Fue un acuerdo verbal en sesiones de terapia de pareja. Ahí decidimos, en presencia de nuestra terapeuta, que nos separábamos. Rafael regresaría a España, como era su anhelo, Angelo y yo seguiríamos viviendo en Bristol. Rafael vería a Angelo durante las vacaciones y podía decidir pasar las vacaciones en Bristol o llevar al niño a España u otro sitio durante ese periodo. Rafael sugirió posponer el divorcio legal hasta 2017, argumentando que era mejor esperar pues Angelo tenía solo 6 años.

¿Cómo quedó la sentencia?

Estamos con trámites de divorcio y sentencia desde 2017, que regula las medidas familiares con respecto a Angelo.

¿Cómo ha sido la relación con Rafael desde entonces?

Después de la separación, Rafael se mostró tranquilo y de acuerdo con la decisión. Yo seguí informándole cómo estaba el niño y lo ponía al tanto de las cosas que pasaban en torno a nosotros.

¿Cómo es Rafael como padre?

Rafael trataba al niño como si se tratara de un amigo, le contaba sus problemas personales, sin límites ni respeto hacia su madre.

¿Insistió en algún momento que quería quedarse con el niño?

No.

¿Cada cuánto tiempo estaba viendo a su hijo?

Un fin de semana cada mes, 4 horas el sábado y el domingo.  

¿Dónde se veía con su hijo?

Los sábados lo recogía en el centro deportivo “City Academy” y lo dejaba en “Grounded”.

Los domingos lo recogía y lo dejaba en un bar familiar llamado “Grounded”.

Hubo un primer momento en que el padre quiso llevarse al niño. ¿Qué fue lo que sucedió?

Como habíamos acordado en el primer periodo de vacaciones, Rafael vino a Bristol en febrero de 2017 y viajó a España con Angelo. A los días, Rafael me envió un mensaje de Whatsapp diciendo que se quedaba con el niño porque estaría mejor y por el clima en España. Le insistí que me devolviera al niño e inicié contacto con la policía para saber los procedimientos legales para su retorno. La policía dijo que no podía hacer nada, ya que no había documentos legales ni órdenes en vigor que me ampararan legalmente.

Me puse en contacto con la Unidad Internacional de Secuestros de Menores y presenté una instancia, rellenando un formulario con todos los datos y documentos requeridos para demostrar no solo mi relación parental sino también la descripción de los hechos. Una vez presentado el formulario y la documentación tuve que esperar para que se ejecutara el proceso.

Solicité una audiencia en la Corte de Bristol para que se ejecute una orden de retorno inmediato de mi hijo, que fue expedida a los días. Debido a la lentitud de los procesos burocráticos y la negativa de Rafael y su familia de permitir la comunicación, me vi en la obligación de contratar un abogado especialista en derecho de familia en Córdoba, quien gestionó todos los documentos e inició nuevos trámites para agilizar el retorno de Angelo a Bristol. Fue el empuje de la abogada española la que hizo que en el primer secuestro recuperara al niño.

¿Cómo es su relación con la familia de Rafael?

Es nula, sobre todo cuando Rafael se llevó a Angelo y no me lo devolvían. Yo llamaba a casa de ellos y ni siquiera me lo querían pasar al teléfono.

¿Cómo es la relación de Angelo con la familia de su padre?

Siempre he facilitado la relación de Angelo con su familia paterna, incluso después del primer secuestro tenían contacto directo.

¿Qué pasó el 2 de marzo?

Rafael tenía visita concertada con el niño de 11:30 am a 17:30 pm, llegó al centro deportivo para recoger al niño después de su entrenamiento de fútbol y entregó su documento de identidad y pasaporte a una tercera persona que se encarga siempre de mediar en la entrega y recogida del niño.

Rafael cogió al niño de la mano y se lo llevó caminando hasta la entrada de una ciclovía, lo sentó en la barra de una bicicleta y se lo llevó. Este es el momento cuando la tercera persona vio al niño por última vez.

Minutos después, mi amiga me entregó los documentos legales de Rafael, porque yo debía pasarlos   a otra persona que hace la recogida del niño en la tarde. A las 17:30, la tercera persona me llamó para informarme que el niño no había llegado. Después de llamar, enviar mensajes de correo y contactar con la mentora del niño en este proceso de custodia, llamé a la policía para poner en conocimiento el hecho.

Cuando llamé a la policía me dijeron que había que seguir el protocolo. Les comenté que no era la primera vez y me respondieron que no era riesgoso, que estaba con su padre y que se debía esperar. Mi amiga explicó también que era la segunda vez que lo secuestraba, estábamos en un proceso de custodia y la respuesta seguía siendo negativa. Fue a la mañana del domingo siguiente cuando permitieron que se pusiera un póster informando la desaparición del niño. La policía no buscó nada ni se movió hasta 24 horas después.

¿Él cambio algo en su rutina?

La forma de dirigirse a la tercera persona, fue muy sonriente, cuando suele ser muy frío.

¿Cuáles han sido sus gestiones para recuperar al niño?

Con la desaparición me he puesto en contacto con el consulado de España en Londres, con el consulado de Colombia en Londres, páginas de Missing people, Facebook, prensa y televisión en España y Bristol, además de ejecutar acciones judiciales en Bristol y España.

¿En algún momento se ha comunicado con su ex-marido en este tiempo?

El domingo después de llevarse al niño envió un correo electrónico desde la dirección de email donde acordaba las visitas, en el que está incluida también la representante legal de Angelo, diciendo que el “niño está y estará muy bien”.

(Fotos suministradas por Karol Marmolejo)

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