Globo, Reino Unido

ABColombia Series (5): Mujeres y Reincorporación

La implementación del aspecto político de la reincorporación de las FARC ha tenido algunos resultados tangibles mediante la creación de un partido político, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), que participó en las elecciones legislativas de 2018.

 

*ABColombia y colaboradores de Towards Transformative Change

 

Como partido político, las FARC se declararon intrínsecamente feministas, por lo que el 39% de sus candidatos para las mencionadas elecciones legislativas fueron mujeres.

Sin embargo, por oposición, solo dos de los 10 asientos del Congreso que se otorgaron a las FARC en el AFP fueron asignados a mujeres.

Mientras que las FARC cumplieron con el AFP trasladándose a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y dejando las armas, el gobierno, hasta el momento, ha fallado en todas las etapas del proceso en proveer adecuadamente oportunidades de reinserción para los y las excombatientes, en línea con lo acordado mediante el AFP.

La estrategia de reintegración de las FARC apunta específicamente a fomentar la participación de las mujeres en proyectos de producción colectiva, con el objetivo de garantizar la autonomía económica de las mujeres.

Sin embargo, el Estado ha sido excepcionalmente lento en este aspecto, por lo que, en muchas regiones, las mujeres excombatientes comenzaron a establecer iniciativas productivas conjuntas para mujeres con el apoyo de la ONU, creando un foro de alto nivel para facilitar el financiamiento internacional en apoyo de sus proyectos económicos.

Recién junio de 2018, el gobierno adoptó una política de reintegración con acciones específicas de género y ahora se está avanzando en la determinación y la priorización de proyectos productivos liderados por mujeres excombatientes.

Por primera vez en septiembre de 2018, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas observó un progreso significativo en relación a la integración económica de las mujeres excombatientes. Sin embargo, se necesitan medidas importantes y rápidas para asegurar la implementación de la Política Nacional de Reintegración y para brindar oportunidades económicas viables y sostenibles a las y los excombatientes.

Los proyectos económicos inclusivos no solo son esenciales para el desarrollo y la reintegración, sino también para la sostenibilidad de la paz.

Esto es particularmente importante a la luz de los incentivos existentes para que tanto hombres como mujeres abandonen el proceso de paz y se unan a otros grupos armados ilegales.

Mujeres e Implementación

A nivel mundial, hay muchos ejemplos de mujeres participando en conversaciones de paz, y luego dejadas de lado una vez firmado el acuerdo.

Colombia tiene la oportunidad de ser, una vez más, un líder global al adoptar un enfoque de género en la formulación de políticas y garantizar la plena participación de las OSC de mujeres en la implementación del AFP, en todos los niveles de toma de decisiones. La Comisión Nacional de Garantías de Seguridad es uno de sus primeros desafíos. Si Colombia enfrenta positivamente este desafío, traerá un cambio transformador para las mujeres colombianas citadinas, rurales, campesinas, indígenas y afrocolombianas.

Muchos de los acuerdos están respaldados por leyes que Colombia ya ha aprobado, como la Ley 1257 y los compromisos internacionales asumidos por Colombia desde 1982 – por ejemplo: ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), aprobada por Resolución 1325 (2000) y resoluciones subsiguientes del Consejo de Seguridad, y en 2014, la firma de la Declaración de Compromiso para Poner Fin a la Violencia Sexual en los Conflictos, liderada por el Reino Unido.

Este gobierno ha tenido un buen comienzo. Marta Lucia Ramírez fue elegida como la primera vicepresidenta de la república y el gobierno designó mujeres en el 50% de los puestos de gabinete, en agosto de 2018.

Ahora, el Gobierno necesita establecer un presupuesto específico de género para garantizar que las prioridades de género en la construcción de la paz tengan los recursos necesarios para su cumplimiento.

Este presupuesto específico es una forma de garantizar que las autoridades nacionales y locales adopten un enfoque de género en el desarrollo y en todas las políticas institucionales. De lo contrario, habrá un impacto negativo en la justicia transformadora y, a su vez, Colombia perderá la oportunidad de garantizar una paz sostenible para mujeres y hombres. (Fotos: Pixabay)

*ABColombia / Informe: Hacia un cambio transformador: las mujeres y la implementación del Acuerdo de Paz colombiano

(Próxima edicion: La Subcomisión de Género)

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