Globo, Latinoamérica, Reino Unido

Piden a comunidad internacional defender Acuerdos de Paz en Colombia

Colectivos de diferentes países han suscrito un documento que busca la solidaridad de las naciones ante el inminente peligro que corre el Acuerdo de Paz firmado por el anterior Gobierno colombiano y que el actual parece decidido a acabar, en medio de un país polarizado y donde la violencia y la impunidad es creciente.

 

El turno de las víctimas Colombia Photo by Silvia Andrea Moreno. Flickr bit.ly2TuweUy

Cerca de 6 millones de víctimas directas de la guerra que se dio en una las etapas más violentas de Colombia (durante los periodos presidenciales de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe), desplazamiento continuo, despojo de tierras, asesinatos selectivos y una permanente violación a los derechos humanos, son parte del escenario que los colombianos no desean volver a vivir.

Sin embargo, esto parece inevitable ante los ataques permanentes del actual gobierno en Colombia a los Acuerdos de Paz, firmados en 2016 entre el presidente de entonces, Juan Manuel Santos, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP.

Dichos acuerdos devolvieron a los colombianos, después de décadas de violencia, gran parte de la tranquilidad que habían perdido. Por ello, decenas de colectivos de colombianos radicados en Europa y las tres Américas  han hecho un llamado buscando la solidaridad internacional para que, entre otras cosas, se brinden garantías a los líderes sociales, se respeten y cumplan los Acuerdos de Paz y se respete la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, corazón de los Acuerdos y sometida a una obvia persecucion por parte del actual Gobierno.

El documento, titulado El gobierno de Colombia: su doble discurso y su traición a los acuerdos de paz”, señala:

“Las ciudadanías libres de Colombia, unidas por voluntad propia, anhelantes de construir un futuro mejor para las generaciones venideras, manifestamos a la opinión pública internacional que:

Firma de Acuerdo de Paz Colombia. Photo Presidencia El Salvaror. Flickr bit.ly/2VAF6IE

Ningún colombiano ha vivido en paz en nuestro país. Todos somos o hemos sido víctimas de la violencia. Una violencia causada por la concentración permanente del poder político en manos de reducidos sectores económicamente privilegiados, que han usado las leyes en beneficio propio, condenando a la mayoría de la poblacion a la más deshonrosa pobreza.

La inequidad social causada por las malas prácticas políticas, ha sido el principal alimento de la guerra que, a su vez, ha producido miles de muertos a lo largo de los años.

Uno de las etapas más violentas vividas en nuestra historia reciente, transcurrió entre los años 1998 y 2010, lapso correspondiente a los periodos presidenciales de Andrés Pastrana Arango y Álvaro Uribe Vélez, actualmente opositores férreos a una salida negociada al conflicto colombiano.

Según cifras del Gobierno colombiano, en dicho periodo se registraron 5.827.898 víctimas directas de guerra, afectadas por situaciones de muerte, desplazamiento, secuestros y hambre. Este macabro número de víctimas sólo tuvo un giro durante el período presidencial 2010 – 2018, cuando el entonces Presidente Juan Manuel Santos, hoy Nobel de Paz, como jefe de Estado firmó el Acuerdo de Paz de La Habana, con el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC – EP), hecho que contó con el respaldo de la comunidad internacional.

Photo by Unidos Por la Paz-Alemania/Facebook bit.ly/2JWPZlN

Mediante este Acuerdo de Paz, el Estado colombiano adquirió compromisos fundamentales, con el fin de lograr cambios sociales estructurales que permitieran luchar contra la desigualdad de la población y generar un ambiente de verdadera Paz.

Lamentablemente para la gran mayoría de la ciudadanía, las fuerzas políticas que durante años han promovido y conseguido su permanencia en el poder en Colombia, sustentadas en acciones de guerra y miedo, lograron retomar desde el año pasado la Presidencia de la Republica, a través del hoy primer mandatario Iván Duque Márquez. Desde ese mismo momento, han sido muchos los ataques que ha recibido nuestra esperanza de lograr la Paz.

Para ejemplificar, durante los primeros 8 meses del Gobierno actual, un total de 172 líderes sociales y defensoras de derechos humanos han sido asesinadas en Colombia, según informe del Instituto de Estudios sobre Paz y Desarrollo – Indepaz.

Así mismo, con el objetivo de afectar la Paz en Colombia, el mismo Presidente, su bancada aliada en el Congreso de la República y la Fiscalía General de la Nación (cooptada por las ya mencionadas fuerzas guerreristas), respaldados por la indebida intervención del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en los asuntos internos de los colombianos, han dirigido ataques al Tribunal Especial para la Paz – JEP.

Foto: Pixabay

Dicho tribunal es un organismo judicial que constituye el corazón de los Acuerdos de Paz (noviembre 2016), al ser el encargado de investigar los hechos de violencia y de buscar la Justicia, Verdad y Reparacion para las víctimas del conflicto Armado.

Mediante los graves acontecimientos de los últimos días, el Gobierno Nacional de Colombia y sus aliados políticos, han demostrado que sus intereses personales están por encima del bienestar de todo un país.

Por este motivo los colombianos nos vemos en la imperiosa necesidad de hacer todo lo posible para impedir que se imponga la agenda política que perpetúa la guerra y que impide el ejercicio de la democracia.

Por las razones expuestas, pedimos la solidaridad de la Comunidad Internacional y a los líderes del mundo que han sido nuestros aliados en la consecución de la Paz en Colombia, para que nos respalden en nuestros siguientes propósitos:

  • Que se brinden garantías a líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de Derechos Humanos, reclamantes de tierras, ex combatientes de grupos guerrilleros desmovilizados y civiles, que sistemáticamente vienen siendo asesinados en nuestro país.
  • Que sean respetados y cumplidos los Acuerdos de Paz suscritos por el Estado colombiano con el extinto grupo guerrillero de las FARC-EP.
  • Que el Gobierno Nacional de Colombia reanude las conversaciones de Paz con el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), con el fin de lograr la consecución de una verdadera Paz estable y duradera.
  • Que sea respetada la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP (se deje libre de intrusión ejecutiva o congresional), que busca investigar y esclarecer los crímenes de guerra cometidos por todos los actores del conflicto en Colombia.
  • Que sea respetada la vida y se garanticen las condiciones para la participación de la oposición política.
  • Que sea respetada la independencia judicial en Colombia.

Que la PAZ no nos cueste la vida ni la libertad.”

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