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La conciencia artificial de Emily

Emily es el nombre de una conciencia artificial de sofisticación inigualable que ha sido desarrollada para ayudar a los humanos a resolver diversos problemas. En el primer capítulo de la novela le/la vemos (Emily aparece en  forma de mujer humana, de unos treinta años) trabajando exitosamente como psicoanalista.

 

Sean Sheehan

 

Es un comienzo atractivo y ligeramente desconcertante, quizás incluso convincente y, sin duda, intrigante, porque el lector no está seguro del lugar al que se dirige la historia.

La portada contiene una cita que recomienda el libro como un ‘trabajo visionario de ciencia ficción’, pero, en caso de serlo, no es del tipo ciencias puras como las novelas de Cixin Liu. A veces, parece más como un thriller.

Emily surge como un personaje que hace lo correcto, relacionada genéricamente con Data, de Star Trek, e Isaac, de The Orville. Comparte con ellos su curiosidad y súper inteligencia y, también como ellos, viene a apreciar la parte rara pero valiosa de la vida humana.

Los simples mortales pueden interactuar con Emily cuando llevan un chip interfaz y esto, a su vez, le permite a ella entrar en sus cuerpos y explorar sus recuerdos.

Tiene lugar un poderoso cambio en la narrativa cuando se revela la imagen apocalíptica más grande: el sol terrestre muere millones de años antes de lo esperado, y toda la vida pronto dejará de existir.

Las prodigiosas capacidades de procesamiento de Emily no ofrecen una solución a la extinción de la tierra, pero por lo menos sí ofrecen una manera de salvar a la humanidad como especie.

Foto: Pixabay

Es capaz de grabar la mente de cada individuo vivo, creando un arco digital que puede volar más allá de la tierra y preservar la humanidad antes de que el sol destruya el entorno terrestre.

“Emily Eternal”  tiene un ritmo ágil y aprovecha los aportes regulares a la historia que dictan las direcciones nuevas que Emily debe seguir. El creador de Emily, su Frankenstein, es el Dr. Nathan Wyman, y su asesinato señala las fuerzas oscuras del trabajo. Emily debe afrontar ciertos asuntos éticos y puede que su propia programación no le permita resolverlos fácilmente.

También se añade algo de romance a la mezcla cuando ella misma experimenta un flechazo adolescente por un estudiante de doctorado de ingeniería llamado Jason Hatta. El desarrollo de su relación es otro aspecto del energético argumento de la novela.

Foto: Pixabay

Como en todos los thrillers, hay giros inesperados y un doble cruce, pero el elemento de ciencia ficción no cae en el olvido y los capítulos finales combinan ciencia y amor en formas inesperadas.

“Emily Eternal” es la primera novela de M. G. Wilson y sugiere que su próximo trabajo de ficción será algo por lo que valdrá la pena esperar. Mientras tanto, su trabajo debut es una lectura entretenida cuando necesitas algo para ese vuelo o ese viaje en tren que no sea otra novela de Jack Reacher.

“Emily Eternal”, escrita por M. G. Wheaton y publicada por Hodder & Stoughton.

(Traducido por Iris María Blanco Gabás – Email: irisbg7@gmail.com)

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