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Alejandro Postigo en Londres: inmigración y homosexualidad en la dictadura

Censura, hostilidad o represión hacia el colectivo homosexual o los inmigrantes, son realidades que aún persisten en la sociedad española y británica. Hablar de ello no siempre es fácil, pero desde el arte, muchas cosas son posibles… y más efectivas.

 

Virginia Moreno Molina

  

Desde que Alejandro Postigo llegó a Inglaterra hace catorce años nunca ha experimentado hostilidad por su orientación sexual. No solo por la sociedad en sí, sino también, como dice él, vive en una “burbuja” y en su entorno “todo es aceptación”

Siempre ha estado viviendo en Londres, y aunque estudió periodismo en España, su pasión es la actuación e, incluso, tiene un Máster en Teatro Musical y un doctorado en Copla.

Actualmente es profesor en el London College of Music, donde entrena a nuevas generaciones de actores musicales.

Y aunque siente que puede ser él mismo con libertad, sabe que su condición de inmigrante español genera ciertas expectativas en el mundo del teatro, y cierto resentimiento fuera de Londres.

De hecho, ha vivido el Brexit de una manera distinta. En 2015, en las votaciones pre Brexit, y durante la promoción de su obra “The Copla Musical” en una ciudad inglesa, sintió discriminación por su origen hispano. “Fui a bares gay y no tuve problemas. Ser español era el inconveniente”.

Postigo, escritor y actor de la obra “The Copla Musical” habló con The Prisma sobre la copla como elemento de rebelión, la época franquista y la represión en el pasado y presente.

¿Cómo ha sido su vida de inmigrante aquí?

Siempre he sido visto como algo exótico. Tiene sus ventajas, pero en la rama del teatro puede ser problemático porque es la única baza que juegas.

Eres el personaje exótico, todo el mundo quiere conocerte, piensan que España es un país divertido, emocionante… Sin embargo, crear impacto a otro nivel es más difícil.

En el teatro importa mucho la manera de hablar, y el acento español es difícil quitárselo. Sin embargo, no intento disimularlo, he aprendido a amar y aceptar mi identidad española, por eso he escrito este tipo de show.

No pretendo hacer un musical que cualquier británico vaya a ver, sino una obra que sale de mi identidad cultural, mi experiencia y la mis compatriotas homosexuales, los cuales somos una minoría dentro de la minoría.

¿Por qué la época franquista como marco temporal de la obra?

Durante mi doctorado empecé a investigar la raíz del musical en España e identifiqué que el momento de disrupción fue durante la dictadura, donde todo se sometía a censura.

Además, en esa época empezó a desarrollarse en Norteamérica el musical tal como lo conocemos actualmente. Estudié el por qué de la escasez de musicales en España, teniendo en cuenta que tras la instauración de la democracia, llegaron todos de golpe. Indagué sobre si la copla y otros espectáculos de variedad no podrían haberse convertido en el musical español del siglo XX. En cierto modo lo fue, pero no llegó a cuajar debido a la censura.

Por ello escogí este período concreto para contar la historia de la copla dentro de su marco histórico.

¿Por qué la copla?

Tiene un carácter muy subversivo, es un género de las minorías y, aunque fue sometida a censura, escapó a esta porque en ocasiones los censores no fueron capaces de descifrar los mensajes encriptados en defensa de la homosexualidad, la libertad, o el empoderamiento de la mujer.

Franco permitió esto porque estas canciones eran populares, pero no se daba cuenta de que a través de la copla se apoyaba a las minorías.

¿Cómo confluyen los elementos de inmigración, represión y exclusión en la obra?

Hablo de un personaje ficticio que mucha gente piensa que es real e incluso lo buscan en Wikipedia.

Este personaje representa a los artistas de la época que fueron reprimidos, tuvieron que exiliarse o fueron castigados por el Régimen.

Es una mujer transgénero, que canta coplas en un lugar clandestino durante la dictadura franquista y escapa a Norteamérica para buscar su identidad y vivir como mujer, algo que en España era impensable.

Todos estos travestis e “imitadores de estrella”, que era un concepto que se acuñó en España en los años 30, cantaban las coplas durante la República, y luego esto se convirtió en algo tan clandestino que cuando llegó la Democracia en 1975, resurgió con mucha fuerza.

Mucha gente descalificaba la copla como algo franquista y no querían escucharlo porque preferían los musicales extranjeros.

Sin embargo, la copla fue rescatada por los travestis, hoy en día se sigue escuchando y muchos cantantes siguen versionando coplas, haciendo fusiones con música latina o flamenco.

¿Por qué mezclar el tema transgénero e inmigración?

Va unido. Está todo representado en el personaje de La Gitana, y mi propia experiencia como inmigrante y artista homosexual.

Aunque no sea cantante de copla, me identifico con estas canciones porque reivindican y ensalzan la experiencia de las minorías.

¿Cómo ha sido la aceptación en el teatro?

A la gente le gusta el espectáculo. Los ingleses piensan que es una música atractiva española que me he inventado, y les explico que es historia de España, simplemente la rescato para ofrecérselo.

La copla nunca se ha presentado fuera de España en otro idioma, solo por algunos cantantes exiliados en Latinoamérica, y más tarde artistas como Lola Flores que actuó en Norteamérica.

Aunque se introducen los musicales en España o se traducen películas, lo contrario no sucede. La copla es una canción exótica que habla sobre una mujer maltratada, una prostituta, un homosexual reprimido, gitanos…

¿En España sigue existiendo represión en temas como la homosexualidad, las coplas y la inmigración?

Vivo en una burbuja ya que en mi círculo de gente todo es aceptación. Nadie de mi entorno apoya al Partido Popular.

La corrupción está muy arraigada y el franquismo está anclado en zonas rurales del país y en sectores de la sociedad donde da la sensación de que debe pasar toda una generación para podernos librar de ello.

¿Ve una similitud entre la España franquista y la actual?

En el show digo la siguiente frase “Sé que no vivimos en la España de Franco, pero se le parece: corrupción, crisis…”.

¿Hay censura en el tema de la homosexualidad?

España fue de los primeros países en aceptar el matrimonio y celebra el Orgullo más grande de Europa. Da la sensación de que son abanderados en la defensa de la homosexualidad.

Sin embargo, en la sociedad conservadora arraigada esto no está superado. Federico, el protagonista de la obra, es una representación de todos aquellos que no son aceptados por su familia ni por la sociedad. En cambio, en Inglaterra existe una mayor tolerancia.

¿Cómo siente el ser inmigrante y homosexual en el Reino Unido?

He vivido siempre en Londres y nunca he sentido hostilidad, no he estado expuesto a la sociedad rural.

Veo aceptación en el tema, especialmente en el ambiente del teatro.

Soy abiertamente homosexual con mis alumnos, las nuevas generaciones que vienen a la universidad son abiertamente homosexuales sin problema.

Hay gente que tiene malas experiencias en otros ámbitos, por eso en el teatro estamos para tenderles la mano y ofrecerles nuestra experiencia a aquellos que están reprimidos o que no son capaces de salir adelante.

¿Hay espectadores que aceptan la homosexualidad en el teatro, pero no fuera de él?

Me recuerda a la típica experiencia española del “mariquita” gracioso.

Puede ser, pero no conozco tanto a la sociedad británica como para dar una opinión general. Sé que en España existe esa situación.

Una vez llevé The Copla Musical a una ciudad inglesa y sentí discriminación no como homosexual, sino como español.

Iba promocionando el show, fui a bares gay y sin problema. Pasó en 2015, pre votación Brexit, y viví un ambiente controvertido que se aprovechó políticamente.

Fuera de Londres se vive más fuerte la idea de que quieren limpiar Inglaterra de inmigrantes con el tema del Brexit.

¿Ha sentido la diferencia entre la época anterior al Brexit y la posterior?

En un principio se envalentonaron aquellos que querían expulsar a los inmigrantes, pero también ayudó a mucha gente a unirse para protestar en contra del Brexit.

Nadie pensaba que pasaría, y el hecho de que haya sucedido demuestra el letargo de la sociedad que no acude a votar.

(Fotos de John Kentish, authorized by Alejandro Postigo)

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