Cinema, Cultura, Globo, Latinoamérica, Reino Unido

Ezequiel Yanco… la vida en común en la Pampa argentina

Una comunidad de indígenas aceptó una oferta del gobierno para regresar a sus tierras, robadas a los indios en la década de 1870. La película se desarrolla a través de los ojos de los niños para entrar en un mundo en el que la tecnología moderna y las antiguas mitologías pueblan sus mentes. Y el puma está al acecho, como meta y como presencia.

 

Graham Douglas

 

La fascinación del director por esta comunidad indígena comenzó en 2015, cuando los visitó por primera vez mientras investigaba el período de la historia argentina conocido como La Conquista del Desierto.

En la década de 1870, el ejército atacó a los pueblos indígenas, causando su exterminio y el robo de sus tierras. Las razones más directas para ello fueron como respuesta al asesinato de los colonos por parte los indios Mapuche, cuya tierra estaba siendo ocupada por los europeos. Pero como telón de fondo, el gobierno argentino quería establecer finalmente su control sobre la Pampa contra los posibles movimientos de Chile. Y, al mismo tiempo, la primera Gran Depresión en 1873 estaba afectando a la economía argentina, así que adueñarse de más tierras agrícolas parecía una buena idea.

El discurso de ese período se basaba por completo en el progreso, el futuro y la destrucción de la cultura ancestral, y en la película de Yanco vemos los incongruentes residuos de ese conflicto que existen hoy en el país.

Estas familias indígenas, cuya cultura se remonta a siglos anteriores a la llegada de los conquistadores españoles, están viviendo en lo que parecen casas futuristas diseñadas por un arquitecto para incorporar estilos tradicionales.

Después de vivir en un entorno urbano durante muchos años, vuelven a la Pampa con todos los artilugios de la modernidad: un teléfono móvil que registra el canto de los pájaros, haciendo que sea más fácil cazarlos. Su situación actual es, por tanto, también la ‘puesta en escena de una idea’ de la vida indígena, como afirmó él en otra entrevista.

La vida en común” se centra en los niños, porque en ellos ve un conocimiento más directo de la dimensión mitológica de sus vidas en un terreno donde el puma todavía deambula.

Me puse al día con el director en el festival “Visions du Reel” de Nyon (Suiza). Ezequiel Yanco habló con The Prisma.

Ezequiel Yanco

Ezequiel YancoTanto esta película como la anterior (“Días) se centran en los niños, ¿es coincidencia?

No. Al principio estaba interesado en la vida de su comunidad, pero cuando llegué a conocer a los jóvenes resultaron ser los mejores contactos para hacer la película.

¿Nació usted en esta región de la Pampa?

No, yo soy de Buenos Aires, pero estaba interesado en la región porque fue donde sucedió La Conquista del Desierto, cuando los colonizadores mataron a los indígenas y robaron sus tierras en el siglo XIX. Por lo tanto, mi proyecto era entender cómo viven los indígenas hoy en día en esa región.

En la sesión de preguntas usted mencionó que la comunidad vive en 24 casas facilitadas por el gobierno provincial. ¿Ya estaban viviendo allí?

Es interesante, porque las casas fueron diseñadas por un arquitecto en el estilo tradicional de las casas indígenas y la tierra se la dio el gobierno provincial. La comunidad se llama Ranqueles, y las personas vivían en ciudades cercanas, como San Luis, antes de trasladarse allí hace ocho años. Y lo interesante es que su experiencia previa no es de una vida tradicional: estaban acostumbrados a vivir en ciudades, trabajar en fábricas y a la vida moderna.

¡Me di cuenta de cómo grababan el canto de los pájaros y luego lo reproducían en sus teléfonos móviles para capturarlos!

Sí, y es esta mezcla de moderno y tradicional lo que quería registrar haciendo una película.

¿Cómo fueron elegidas las personas? ¿Cómo encontraron la propuesta de formar una comunidad?

El gobierno provincial contactó con las organizaciones comunitarias de las ciudades cercanas y este grupo de personas, que pertenecen a familias relacionadas entre sí, decidieron irse a vivir juntas.

¿Ha sido un éxito?

Al principio hubo muchos problemas de organización y uno de sus jefes (caciques) robó mucho dinero y se fugó. Y en la película intento mostrar estos conflictos políticos a través de los ojos de los niños.

Parece que toda la película está hecha a través de sus ojos, ¿por qué no participaron más los adultos?

Quería mostrar la vida de la comunidad, tanto de forma documental como ficticia, a través de la presencia del puma.

¿No querían los padres estar en la foto?

No era eso. Pensé que los niños podían captar mejor la atmósfera del lugar, me parecieron más interesantes.

¿Les pareció bien a los adultos que usted hiciera una película en su comunidad?

Al principio todo el mundo estaba muy emocionado por el proyecto, pero los niños se cansaban y no entendían por qué necesitaba volver a filmar algunas escenas. Uriel, el personaje principal, fue un excelente socio en el rodaje de la película, porque quería aprender sobre cinematografía, y me ayudó mucho a entender sus vidas.

¿Tuvieron estas personas una vida marginal en la ciudad de San Luis?

San Luis es la provincia, la ciudad es Pueblo Nación Ranquel.

Tenían una vida estable, con una renta del estado, pero los indígenas habían perdido sus tierras y le pidieron al estado que las devolviera.

La tierra ha sido propiedad de varios grupos privados, por lo que el estado tuvo que intervenir para devolvérsela a la población indígena.

¿Existen muchos prejuicios contra los pueblos indígenas en las ciudades?

En general no sabría decir, pero en este ámbito en particular no los hay.

Con respecto al puma, parece tener un papel mitológico en su imaginación, en parte enemigo y en parte amigo, pero luego se les ve intentando disparar a una hembra, lo que significaría que los cachorros morirían. ¿Son conscientes del problema ecológico?

El puma es un animal real, pero en la película es más un elemento ficticio que yo podría utilizar como un foco para la película. Algunos de los niños se identifican con el puma, es un elemento real y también mitológico. No quería idealizar la situación, hay verdaderos conflictos sociales en curso, no es un paraíso, pero aun así los niños pueden identificarse con este animal.

Me impresionó mucho la arquitectura de las casas.

Es uno de los protagonistas de la película. Es un diseño tradicional, por lo que evoca la historia de los pueblos indígenas, aunque sus vidas diarias sean bastante modernas.

Elegí la ubicación para la puesta en escena.

¿Quién construyó las casas?

Un arquitecto.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Cuando termine el rodaje en San Luis quiero volver a la Pampa. A un lugar que fue una reserva para que los aristócratas cazaran ciervos. Es la misma mezcla del presente y el pasado: en este caso, La Conquista del Desierto.

¿Le gusta la caza?

No, no realmente, pero es parte de la vida en esta zona.

 (Traducido por Iris María Blanco Gabás – Email: irisbg7@gmail.com) – (Photos suplied by Miguel Hilari)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*