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Globalizando el Renacimiento

El Renacimiento ha sido bien catalogado como un periodo de la historia europea que presenta a la civilización como un desarrollo de los logros de la antigua Grecia y Roma.

 

Sean Sheehan

  

Toda esta área está cubierta por expertos bajo un nuevo título en una serie admirable de Oxford University Press. “The Oxford illustrated history of the Renaissance” reúne a un distinguido grupo de académicos, en su mayoría, aunque no todos, de universidades e instituciones del Reino Unido, cuyos ensayos abarcan una amplia gama de temas culturales que definen nuestra comprensión del Renacimiento.

Uno de los capítulos, escrito por Felipe Fernández-Armesto y Peter Burke, muestra cómo una serie de encuentros e intercambios internacionales descarta la idea ahora embarazosa de que Europa es el centro de la civilización mundial.

En las épocas anteriores al Renacimiento, antigua y medieval, hubo periodos en los que las rutas comerciales y las influencias culturales se desarrollaron a través de los continentes, pero nunca hasta el punto en que llegó a ser posible el ‘descubrimiento’ de América y regiones de África y Asia, desconocidas anteriormente.

Surge la pregunta de hasta qué punto se pueden encontrar los orígenes del Renacimiento en Italia de forma aislada o con influencias fuera de Europa.

Iglesia de San Francisco. Quito. Mezcla arquitectura renacentista con estilo peruano, estilo mestizo por algunos historiadores, y “barroco híbrido” por otros. Foto WikiWand bit.ly/2XeYH65

De forma aislada, el eurocentrismo puede considerar justificadamente el Renacimiento como un regalo, otorgado por Europa al resto del mundo: la vanguardia del modernismo y el progenitor de la difusión progresiva de valores humanistas y liberales al resto del mundo.

Tal Metanarrativa no se sostiene.

Los eruditos musulmanes tuvieron acceso a textos del mundo antiguo porque las conquistas musulmanas incluyeron el territorio en el corazón de la antigüedad clásica.

Uno de los resultados de esto es que algunos de los textos que llegaron a la Cristiandad latina llegaron a través del sur de España y del Imperio Otomano. Piero della Francesca estudió la perspectiva con la ayuda de Euclides en una traducción del árabe. El romance picaresco en la literatura española temprana está relacionado con una tradición árabe anterior.

Las artes visuales también reflejan influencias islámicas, con la arquitectura de la mezquita de Damasco y también en otros lugares que afectan al diseño de los edificios y plazas de Florencia, Milán and Venecia.

Los pintores del Renacimiento dependían de los pigmentos importados desde países musulmanes y su repertorio de motivos decorativos, desde el floral al geométrico, está ligado al mundo islámico.

Atribuido a un pintor portugués del siglo XVI Grão Vasco (1475-1542), muestra a un brasileño nativo como modelo para uno de los magos. Foto: Wikimedia Commons bit.ly/2XQkuxT

Fernández-Arnesto y Burke también observan las influencias del este de Asia en la construcción del Renacimiento, mostrando cómo los musulmanes proporcionaron un puente cultural entre China y Occidente. Después de Colón, América tuvo un impacto dramático en el Renacimiento; y los viajes portugueses trajeron ejemplos de arte desde África.

Términos como sincretismo y ‘traducción cultural’ son apropiados, al mismo tiempo que reconocen la naturaleza única de lo que ocurrió en Italia entre los siglos XIV y XVI.

Fernández-Armesto y Burke concluyen que ‘el Renacimiento fue un híbrido de iniciativas europeas con trasplantes de cultura extra de Europa que se originó o pasó a través del mundo islámico’.

Parte del placer de leer su capítulo- al igual que el libro en su conjunto- deriva de la riqueza de las ilustraciones que complementan el texto.

“The Oxford illustrated history of the Renaissance”, editado por Gordon Campbell, es publicado por Oxford University Press.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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