Globo, Latinoamérica

Danilo Rueda: “En Colombia lo importante es erradicar la violencia”

Entre 2016 y 20 de mayo de 2019  fueron asesinados 837 líderes sociales. Este año es el peor, un líder asesinado prácticamente a diario. También aumenta el desplazamiento en las comunidades rurales, expulsadas por la guerra.  La realidad se quiere ocultar pero está ahí y empeora.

 

Danilo Rueda. Foto autorizada de ABColombia

Juanjo Andrés Cuervo

 

Pese a que en la Constitución del 1991 se reconocieron los derechos de las comunidades indígenas en Colombia, la realidad ha sido totalmente dispar. “Sigue habiendo desapariciones, viven aterrorizados y los líderes sociales son asesinados”, asegura Danilo Rueda.

Él es el Coordinador Nacional de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, una ONG que lleva más de 29 años denunciando la violación de los derechos humanos en las zonas rurales de Colombia. Estuvo en Inglaterra invitado por ABColombia, PBI UK,   Colombian Caravana y el UCL Institute of the Americas’

Luchando frente a la explotación estatal y de las empresas privadas, recibe constantemente amenazas de muerte, pero rechaza categóricamente la posibilidad de rendirse. “Lo importante es erradicar la violencia, las amenazas son parte de la vida”, explica Danilo Rueda.

Con un discurso claro y conciso, este comunicador social y periodista estuvo recientemente en Londres y habló para The Prisma sobre la violación de los derechos humanos que sufren los indígenas, afrocolombianos y campesinos, líderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia.

Según un informe del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), entre  2016 y 20 de mayo de 2019,  se cometieron 837 homicidios. Este año es el peor, un líder asesinado prácticamente a diario.

Según el Programa Somos Defensores 2018   fue un año nefasto en materia de Derechos Humanos ya que hubo “un total de 805 agresiones y dentro de ellas 155 asesinatos”  a personas defensoras y líderes sociales.

Foto autorizada de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

A juicio del Programa Somos Defensores, ese año, ha “quedado marcado como el más violento para las personas defensoras de Derechos humanos, pues en relación con el 2017 el incremento de las agresiones fue del 43,7%”.

Diferentes son las causas, pero entre las principales están “el reordenamiento de los grupos armados en los territorios después de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC y de la desmovilización de esta guerrilla.”

A lo anterior se suma que en 2019 se han dado 11.000 desplazamientos forzados. Según el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, 145.000 colombianos abandonaron sus hogares huyendo de la guerra en 2018. Esa cifra representa un incremento frente a la reportada en 2017: 139.000 desplazados.

Pese a lo anterior el Gobierno de Colombia, a la cabeza de Iván Duque, no acepta la realidad y  ha dado muestras reales de su interés por proteger la vida de defensores, lideres, activistas, miembros de la y excombatientes de las FARC.

Foto autorizada de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Pero aunque Danilo reconoce que la solución “nunca es a corto plazo”, se muestra optimista sobre el futuro en Colombia.

Usted lleva más de 30 años trabajando en la defensa de los derechos humanos en Colombia. ¿Ha cambiado la situación de los indígenas en todo este tiempo?

Hubo un reconocimiento de sus derechos en la Constitución del 1991 y un fortalecimiento de procesos organizativos.

Sin embargo, han seguido sucediendo y desapariciones que se esperaba que no sucediesen tras el acuerdo de paz. A esto se suma las pretensiones del Gobierno de limitar el derecho a la consulta previa y al libre consentimiento, porque varios de esos territorios tienen riquezas en el subsuelo que interesa a sectores empresarias privados.

Ha recibido numerosas amenazas de muerte por defender los derechos humanos en Colombia. ¿Ha sentido alguna vez la necesidad de abandonar esta lucha?

No, somos leales a la vida y esto es parte de ella, no somos suicidas, pero tampoco creemos que la cultura de la muerte y el ejercicio del poder con la violencia sean la razón de un estado de derecho y una sociedad.

¿Cómo se puede luchar ante los órganos gubernamentales?

Hay que forzarles a que reconozcan la situación, es un problema que tiene hondas raíces en las regiones con la complicidad de las autoridades militares policiales y también de sectores poderosos empresariales que actúan de manera criminal.

Danilo Rueda. Foto autorizada de ABColombia

¿Piensa qué este problema tiene solución a corto plazo?

Nada es a corto plazo, lo importante es empezar y reconocer que el problema deber resolverse a través de políticas de estado, no de gobierno.

Hay intereses mezquinos que se ocultan detrás del ejercicio de este gobierno que están imposibilitando una sociedad distinta en Colombia.

Desde la transición del gobierno de Álvaro Uribe a Iván Duque Martínez, ¿ha cambiado algo la situación política y social el país?

El Gobierno ha generado una zozobra en diversas materias, y el problema social de las comunidades que viven en zonas rurales afrocolombianas e indígenas es de extrema gravedad. No solamente por la violencia, sino porque el modelo de economía y el tipo de democracia sigue siendo excluyente. Así, se evita la posibilidad de una inclusión en la que se contemplen derechos básicos que debieron resolverse a través del acuerdo de paz.

Para los indígenas, la tierra es esencial en sus vidas y parte integral de su cultura, ¿cómo es la situación de una persona que ha sido desplazada?

Son muertos en vida porque han sido expulsados de manera violenta y no pueden tomar decisiones sin evitar la presión armada. Están aterrorizados, mientras que los líderes sociales son asesinados.

Photo by Aniara. Flickr bit.ly/31M92WF. License bit.ly/1dsePQq

¿Reciben algún tipo de apoyo por parte de otras naciones para tratar de solucionar este problema?

El Gobierno está asumiendo la mayoría de la ayuda, y esa ayuda tiene una burocratización muy grande y es ineficaz para solventar la crisis humanitaria y plantear iniciativa de retorno con respeto a la población desplazada.

¿Se entiende a nivel global la magnitud de lo que sucede en Colombia?

La gente comprende que hoy día se está viviendo una restricción de derechos argumentada de falsedades y que hay un desarrollo de la violencia en Colombia.

Hay un sector de la clase política colombiana que es indolente a los problemas de vida de este país. Además, la gente toma conciencia de que no puede realizarse ningún tipo de inversión extranjera en cualquier país sin que se solucionen los problemas de violencia armada.

¿Qué opina de que el Reino Unido haya recibido al presidente de Colombia, teniendo en cuenta las violaciones a los derechos humanos que sufren los nativos?

Esto son relaciones internacionales de poder. Más allá de los intereses políticos, lo importante es saber qué tipo de sociedad queremos construir para el mundo para poder enfrentar asuntos como el cambio climático o la hambruna, y en la que se eliminen los negocios grupos criminales y se evite la violencia armada.

Pese a que Gustavo Petro se encontraba entre los favoritos a gobernar el país, finalmente la derecha venció de nuevo. ¿Por qué la izquierda nunca gana en Colombia, ni siquiera durante la época de apogeo en el continente?

Hay una herencia de estigmatización y violencia contra las ideas liberales. Tras la Constitución de 1991 se estableció un Estado de Derecho, pero se ha impedido que se lleve cabo con la mentira y la ausencia de debates políticos abiertos, la manipulación de los medios de información y la violencia.

¿Cómo afectará al continente la alianza entre Jair Bolsonaro y Donald Trump?

Estamos en una involución de los derechos liberales respecto a lo que se había avanzado con gobiernos anteriores. Por otra parte, se está abriendo una nueva conciencia ciudadana y una disputa que se está dando en los estados judiciales y la movilización social.

¿Qué futuro espera a Colombia?

El país está cambiando, si se logra proteger los derechos a la vida y libertad de expresión, construiremos otra democracia en Colombia.

Foto autorizada de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

La gente se está manifestando en contra del fracking o a favor de la protección del movimiento animalista, lamentablemente con muchos costos humanos para sus integrantes y los líderes sociales.

Además, a través de la jurisdicción especial de paz se van a revelar muchas verdades que el país desconoce, de crímenes del estado que comprometen a miembros de las fuerzas militares y a sectores empresariales que han sido intocables anteriormente.

Esto abrirá los ojos a mucha part
e de la sociedad que se dará cuenta de que el problema es la estructura de exclusión de la democracia, que impide a las personas expresar sus opiniones políticas sin el miedo a ser asesinadas por ello.

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