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El imperio ‘offshore’ británico en las islas del dinero mágico

El colonialismo siempre tuvo que ver con el comercio. El de paraísos fiscales es simplemente la última mutación. La economía mundial está a merced de los mafiosos financieros, apoyados por equipos de abogados, que entienden muy bien la ecología del nuevo sistema. Los chicos malos del Brexit serán los beneficiarios, mientras manejan los hilos del patriotismo.

 

Graham Douglas

 

La palabra ‘imperio’ a menudo se utiliza a la ligera. Gran Bretaña ya no tiene un imperio de la manera que lo tenía en el siglo XIX, con esclavos, enormes flujos de materias primas destinadas al Reino Unido y territorios bajo el presidio militar.

Pero de la misma manera que las monedas de oro han evolucionado primero a papel y luego a movimientos de ingravidez de electrones, también uno de los componentes más importantes de la economía del Reino Unido ha evolucionado con los tiempos.

En Brexit, patriotismo y el “modelo Singapur”  vimos cómo las islas de paraísos fiscales emergieron casi listas para un nicho en esta nueva ecología financiera, con su falta de infraestructura y su desesperada necesidad de inversión, especialmente tras la desintegración del imperio físico de Gran Bretaña.

Y aunque la imagen del imperio está usualmente conectada con la exhibición ceremonial, la dominación militar y los nativos agradecidos, gran parte de su motivación, así como su actividad diaria, estaba simplemente relacionada con el comercio.

India y algunas extensiones de China y del Lejano Oriente fueron invadidas con el objetivo de adquirir materias primas a precios regateados y forzar la apertura de los mercados locales a los bienes manufacturados británicos.

Una vez que los nativos se volvieron un poco descorteses, llegó el momento de los métodos poco diplomáticos, como describe Pankat Mishraj en “Desde las ruinas del imperio”.

El imperio secreto de las finanzas

Actualmente, el Reino Unido no tiene colonias, pero tiene tres Dependencias de la Corona británica cercanas, de las cuales Jersey es el principal protagonista, y 14 Territorios de Ultramar que son teóricamente autónomos, pero en la práctica están ligeramente controlados por los intereses financieros del Reino Unido, como describió detalladamente Nicholas Shaxson (cap. 6 de “Las islas del tesoro”).

En segundo lugar, después de la enorme cantidad de dinero que se mueve cada día, en las formas más eficaces desde el punto de vista fiscal, existe la cuestión del secretismo.

El Índice de Secreto Financiero de 2018 señala que, aunque el Reino Unido es relativamente sano en la escala de transparencia con una puntuación de 42 (en comparación con el peor ejemplo de la Islas Turcas y Caicos, con 77), esto oculta el hecho de que la Ciudad de Londres se sitúa en el centro de una enorme telaraña de centros financieros y paraísos fiscales.

Si todos estos se sumaran y se atribuyeran al Reino Unido estaríamos a cargo, por lejos, de la mayor corriente de los flujos mundiales de capital (UKFS, pág.1).

Llegamos a esta posición paso a paso, siendo muchos de ellos bastante recientes. Las Sociedades Limitadas se iniciaron en el Reino Unido en 1855 y, tras algunos procesos judiciales en 1876 y 1929, las empresas podían estar registradas en el Reino Unido mientras hacían negocios en otros lugares, quedando libres de los impuestos británicos sobre sus beneficios. Así que las empresas extranjeras gozaban del brillo de una dirección londinense mientras estaban libres de la carga fiscal del Reino Unido. Podría parecer extraño que el Reino Unido renunciara aparentemente a una posible nueva secuencia de impuestos, pero, por supuesto, nada podía impedir a los comerciantes británicos la apertura de una empresa en el exterior y repatriar las ganancias al Reino Unido.

Solo una sugerencia de que los parlamentarios hacen a menudo las leyes para complacer a los grupos de presión y no al interés público.

El siguiente paso en este camino de pasos transversales que alejan de la responsabilidad vino con la innovación de los Fideicomisos, que permitían la separación legal de los propietarios y los controladores.

Algunos fideicomisos, tales como aquellos que protegen la herencia de los niños ante sus parientes sin escrúpulos, son perfectamente benignos.

Pero otros evolucionaron a partir de su herencia medieval para convertirse en una herramienta de las finanzas modernas, en las que la desigualdad y el secretismo van de la mano y no están respaldadas por la fuerza de las armas, sino por batallones de hábiles abogados y legislaciones hechas a medida, creadas en jurisdicciones de paraísos fiscales.

El secretismo es aquí el asesino, permitiendo que se construyan capas y capas de cubiertas con el propósito de frustrar a los investigadores en potencia, y a veces la topología se vuelve tan enrevesada que la persona que navega en el yate puede disfrutar legalmente de sus derechos aún sin ser el propietario legal.

Y estas entidades e instrumentos financieros siguen evolucionando. Una mutación relativamente reciente es la Sociedad de Responsabilidad Limitada, un sueño hecho realidad para un isleño de los paraísos fiscales a través de una intensa presión en el Parlamento o los Estados de Jersey e ilustra la dinámica ecológica del mundo financiero.

En primer lugar, el motivo, tomado del libro de Shaxson “Las islas del tesoro”, págs.175-184: una Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.R.L.) permite a los directores de la empresa ser responsables de las pérdidas solo de lo que han invertido personalmente en caso de quiebra, pero a cambio tienen que aceptar que las cuentas de la empresa estén abiertas al escrutinio público y la auditoría.

Por otro lado, una asociación general está exenta de este requisito, pero cada uno de los directores son responsables ante los accionistas por el valor total de la empresa en caso de colapso. No pueden cambiar su responsabilidad hacia el público en general, como en el caso de una empresa S.R.L.

Entonces un respiro: ¿qué tal inventar una SRL, una Sociedad de Responsabilidad Limitada, para que evitar el escrutinio público como sucede en una asociación, mientras también tenemos una responsabilidad limitada en caso de fracasar,  dejando que los clientes carguen con la culpa? Genial, ¿eh?

De esta manera, la conclusión es que, en última instancia, el estado, protege a los chicos malos de las consecuencias de sus acciones: ¿alguien quiere vivir la crueldad del Brexit? Jacob Rees-Mogg está listo con su S.R.L., Somerset Capital Management.

Ahora, la dinámica ecológica: como el Parlamento británico no podría tolerar este tipo de legislación, necesitamos un caballo de Troya para ayudarnos, un vehículo financiero, casi un virus, como pronto se llevaría a cabo.

El estado de Jersey se alegraba de ofrecer la legislación, y armado con esta, el grupo de presión financiero podría decirle simplemente al Reino Unido: “o nos da algo parecido a Londres o nuestros pequeños ratones pulularán por todo el mundo virtual recogiendo archivos y colocándolos en un hábitat más feliz: ¡Hola, mundo!”.

Bueno, por supuesto no fue tan sencillo, y Westminster no fue tan complaciente en términos de no divulgación, pero la legislación del Reino Unido ha reducido drásticamente los incentivos para la auditoría prudente de estas nuevas empresas. Así pues, no debemos olvidar otra etapa que también ocurrió en Londres, entre la denominada desregulación Big Bang de la banca en 1986 y la crisis financiera mundial de 2008.

Y esa fue uno de los respiros del Nuevo Laborismo, la denominada ‘agenda de competitividad’, mediante la cual, en palabras del informe TJN, “a no ser que se colmara de exenciones fiscales, subsidios y otros regalos a Capital y sus propietarios, tendrían que volver a reubicarse en otro lugar”.

Sí, hemos escuchado este mantra antes: a menos que nos postremos ante los carros del capital mundial no electo, alguien vendrá y nos robará nuestros futuros, y cuando todo va mal, bueno, tenemos que aceptar que son demasiado grandes para fracasar.

Es curioso que debemos abandonar la UE para escapar del monstruo continental que intenta devorar nuestra isla, esta piedra preciosa ubicada en un mar de plata, cuando en realidad son nuestros propios compañeros alegres y amable gestores financieros,  los que nos están poniendo en el camino a la ruina.

Y las cosas se pueden torcer tanto que Nigel Farage afirmó en un enardecedor discurso ante el Parlamento Europeo, cinco días después del referéndum de 2016, que estaba en contra de los bancos y de las multinacionales. Sin embargo, curiosamente, su campaña Leave.Eu aceptó más de 7 millones de libras de los bancos Aaron, cuyas operaciones bancarias extranjeras figuraron en los Papeles del Paraíso. Entonces, montémonos en el carrusel posmoderno, la historia ha terminado, pero el paraíso nos llama.

Una de las conclusiones de todo esto es que el Reino Unido, frente a la Ciudad de Londres, tiene una gran motivación para evitar los próximos movimientos de la UE para el control de las finanzas de los paraísos fiscales y, de hecho, ha estado trabajando para entorpecerlo. Pero no solo el Reino Unido, como veremos en un futuro artículo. El Parlamento Europeo condenó el Consejo Europeo el año pasado, por su oposición a una lista negra de blanqueo de dinero.

(Próxima edición: La captura del estado y la maldición de los recursos).

(Traducido por Iris María Blanco Gabás – Email: irisbg7@gmail.com)

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One Comment

  1. Pingback: Robando la riqueza de las naciones… con ayuda del gobierno – ThePrisma.co.uk

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