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Transformaciones del conservadurismo

En mayo, Lord Heseltine, un antiguo miembro del Partido Conservador fue suspendido del Partido por apoyar a los demócratas liberales en las elecciones europeas.

 

Foto: Pixabay

Steve Latham

 

Lo hizo porque se opone al retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea. Pero sus comentarios en ese momento, expresaron preocupaciones más profundas sobre la dirección de su Partido.

El debate sobre el Brexit encapsula un nivel superior en la transformación del conservadurismo desde su apogeo a mediados del siglo XX.

Heseltine señaló que han dejado de ser “conservadores”, es decir, “conservar” lo que es bueno del pasado.

Históricamente, el Partido Conservador se ha opuesto a todos los proyectos políticos ideológicos a favor de la adaptación intuitiva y pragmática al cambio gradual.

Lo importante era mantener la estabilidad oponiendo resistencia a todos los intentos racionalistas y utópicos de reconstruir la sociedad, lo que de ese modo alteraría la vida pacífica del reino.

Fotos de #ResignCameron protest in London. bit.ly/2KBZs38

Esto fue en nombre de una visión orgánica, una visión más que una filosofía articulada, un pasado nostálgico.

Esta imagen fue de una sociedad orgánica, donde todos conocían su lugar y las jerarquías tradicionales se perpetuaron.

Pero también fue un acuerdo en el que los aristócratas conocían sus obligaciones, bajo la nobleza de los obligados, con los menos afortunados.

De acuerdo con este principio de mantener la cohesión social, los conservadores pudieron incorporar a la nueva clase capitalista a la élite.

A pesar de que pudo haber sido hipócrita, este conservativismo orgánico permitió a las clases altas dar la bienvenida al estado de bienestar y la educación universal, aunque solo fuera para prevenir el riesgo de revolución.

Pero el gobierno de Thatcher mató a este acuerdo. Inspirada por la ideología neoliberal e impulsada por la crisis económica, anuló el compromiso entre estas dos tradiciones.

Margaret Tatcher. Foto de Levan Ramishvili. Flickr. Public domain. bit.ly/2WW9Zrv

Y de esta manera, el Partido Conservador dejó de ser verdaderamente “conservador” y se convirtió en esclavo de una ideología libertaria radical de derecha.

En este momento, Heseltine se opuso a Thatcher, mientras presentaba al patricio de mayor edad, Tory, ala del Partido. Aca fracasó, como lo hizo en su último intento de hacerse cargo después de perder el poder.

Posteriormente, sin embargo, el neoliberalismo de Thatcherite, en efecto, continuó bajo el Nuevo Laborismo de Blair, ya que optó por retener sus “reformas”.

Representando el triunfo de la  economía del ‘laissez-faire’, esto continuó aún más bajo el intento de David Cameron de modernizar a los conservadores. Su legalización del matrimonio gay, por ejemplo, fué simplemente la extensión del libre mercado, la elección consumista de la esfera económica a la social, contra el conservadurismo cultural tradicional.

Desde entonces, en el debate sobre el Brexit, hemos sido testigos de otra transmutación del conservadurismo, aún más lejos de su tradición de una nación.

Foto: Pixabay

Debido a que el Partido Conservador no solo ha dejado de ser “conservador”, sino que ya no es “neoliberal”, y se aleja ahora de cualquier postura pro capitalista.

Por ejemplo, el comentario de Boris Johnson “F ** k business” puede haber expresado su frustración por la oposición de los principales líderes empresariales a Brexit.

Pero también encapsuló el recrudecimiento de una tercera facción inactiva en el conservadurismo visto por última vez en la década de 1,930.

El Partido ahora encarna los peores instintos atávicos de un pequeño ingenio, primitivo, pre-moderno y prejuicioso, de extrema derecha.

(Traducido por Miriam Carbajal – Email: miriamcarbajal2@gmail.com)

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