Globo, Mundo, Reino Unido

Somalia: violencia + hambruna + caos económico y social

Es un país azotado por un fuerte conflicto armado. Hoy padece inseguridad alimentaria y podría desembocar en una grave crisis de hambruna generalizada en ese debilitado estado del Cuerno de África.

 

Oscar Bravo Fong

 

Tal predicción hecha por expertos podría hacerse realidad si no concurre a ese territorio rápida y efectiva ayuda internacional, con alimentos y otros medios de subsistencia y vacunas contra enfermedades, en correspondencia con recurrentes llamados de agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones.

Según datos de entidades humanitarias, padecen inseguridad alimentaria en territorio somalí, 4,6 millones de personas, cifra que podría ascender en julio próximo a 5,4 millones, de los que 2,2 millones estarán en aguda situación de emergencia.

También, de acuerdo con un informe de la Organización No Gubernamental Consejo Noruego para los Refugiados, la escasez de precipitaciones provocó en los últimos meses el desplazamiento de más de un millón de civiles, los cuales requieren de asistencia urgente.

A ello se suma, el que alrededor de 954 mil niños padecerán desnutrición aguda este año, incluidos 174 mil 600 desnutridos de forma severa, situación que se agrava ante la falta de acceso a servicios médicos por parte de la población.

En tal situación calamitosa incide el descenso en la producción de alimentos, provocado, entre otros factores, por recurrentes sequías, como la actual.

Durante las dos últimas temporadas de lluvias -de octubre a diciembre y de abril a junio- las precipitaciones descendieron a un nivel tal que se agravó el problema de la carencia de agua en amplias zonas de Somalia.

Esa anomalía climática, además de causar el estrechamiento de los cauces de los ríos, arrasa cultivos y mata el ganado, sobre todo en zonas del centro y norte del país, como las regiones de Puntlandia y Somalilandia.

Al referirse al complejo panorama que vive el territorio somalí, en junio último el Coordinador para Asuntos Humanitarios y Respuesta de Emergencia de las Naciones Unidas, Mark Lowcock, refirió que Mogadiscio tiene un largo historial de crisis alimentarias y hambrunas.

Sostuvo que esa situación se vincula a un largo conflicto armado y los shocks climáticos, combinados con una ausente o limitada gobernanza y pobreza crónica, reflejaron medios de prensa.

Vale recordar que ya en 1992, un año después de la caída del régimen del entonces presidente somalí, Mohamed Siad Barre, 300 mil civiles murieron en ese país en medio de una crisis de hambruna.

A esos decesos, asociados a la lucha entre clanes y la destrucción de recursos hídricos y agrícolas, siguieron otros con el decurso del tiempo.

Para socorrer a comunidades somalíes y de la región, afectados por irregularidades en el régimen pluvial, en mayo último, agencias humanitarias pidieron a la comunidad internacional contribuir con 710,5 millones de dólares.

En ese contexto, se supo que el plan de respuesta humanitaria para Somalia en 2019, país que requiere de mil 80 millones de dólares, financia únicamente el 22 por ciento de las necesidades.

Ese estado y otros del Cuerno Africano, como Kenya y Etiopía, necesitan sustanciales inversiones para la creación de capacidades de resiliencia y desarrollo económico y social.

Luego de una temporada sin las lluvias esperadas este año, en esos dos últimos países miles de pobladores sufren también insuficiencia alimentaria y falta de suficiente agua.

Naciones Unidas y otros organismos humanitarios insisten en movilizar recursos sobre todo para Somalia, país que a la par de una creciente inseguridad alimentaria sufre los efectos de un conflicto armado interno.

La asistencia alimentaria a millones de necesitados se dificulta debido a que el grupo radical islámico Al Shabab, que en árabe significa ‘los jóvenes’, controla amplias zonas del centro y sur de ese territorio.

Para erradicar en Somalia y otros países africanos a esa agrupación extremista, surgida en 2006 como ala radical del desaparecido Consejo de Tribunales Islámicos, actualmente una fuerza multinacional de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amison) combate a esas milicias terroristas.

La violencia reinante y la inseguridad alimentaria, causada por la falta de lluvias fundamentalmente, son un perfecto caldo de cultivo en suelo somalí para el incremento de un mayor caos económico y social, advierten especialistas.

(Fotos: Pixabay)

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