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El socialismo de los tontos

En mayo, la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos inició una investigación sobre si el Partido Laborista es institucionalmente antisemita. ¿Cómo ha ocurrido esto?

 

Steve Latham

 

Se podría haber esperado del Partido Conservador, con la larga tradición de prejuicios antijudíos expresados en bromas y burlas entre las clases superiores.

Pero el partido laborista se ha opuesto ideológicamente al racismo en todas sus formas. Además, hay una historia de socialismo judío y organizaciones socialistas dentro del Partido. Este aumento del antisemitismo dentro del movimiento obrero, sin embargo, se debe al uso inadecuado del lenguaje, que demoniza y degrada a los adversarios políticos.

En lugar de un debate razonado, hay un proceso de “atribuir a otros”, que excluye a algunas categorías de personas de nuestra relación social.

En este caso, debido a que la mayoría de los judíos apoyan la existencia del Estado de Israel, se considera que ellos deben de apoyar todas sus políticas.

Debido a este mecanismo mental, la oposición a un conjunto de políticas se convierte en objeción a un grupo de personas como tal.Lo específico se convierte en lo general.

August Bebel nombró a la confusa identificación del anticapitalismo con el antisemitismo “socialismo de los tontos”, culpando a un grupo étnico por los problemas de la sociedad.

La distinción entre correlación y causalidad se pierde. El hecho de que la mayoría de los judíos apoyan a Israel, siendo este un estado judío, convierte al judaísmo en responsable de las políticas de odio.

En lenguaje teológico, el odio es dirijido tanto al pecador como al pecado.El rechazo es universalizado desde la acción hacia el actor quien es condenado, excluido, boicoteado.

Pero aquí, la enemistad se extiende desde el agente real hasta aquellos asociados por raza o religión. Considerando que, de hecho, muchos judíos, de grupos religiosos tradicionales o de izquierda liberal, se oponen al sionismo.

El apoyo al pueblo palestino entre la izquierda laborista, ha generado comentarios desesperados en mítines, donde las emociones se avivan para alentar el compromiso activo.

La retórica descuidada ha llevado a declaraciones imprudentes que combinan el antisionismo con el antisemitismo. Discursos inflamados se han complementado con publicaciones en línea en las redes sociales.

El victorioso candidato laborista en la reciente elección parcial de Peterborough, por ejemplo, fué criticado por darle “me gusta” a una publicación antisemita en Facebook.

Aunque probablemente sea culpable de no más que ingenuidad e ignorancia, tales comentarios contribuyen al nuevo estado de ánimo en Gran Bretaña, donde el antisemitismo se ha normalizado.

Aquí, los ataques antisemitas han aumentado un 17% desde 2017. Son parte de un aumento en los delitos de odio desde que inició Brexit,ya sea por motivos étnicos, religiosos o de sexualidad.

Pero, históricamente en Europa, los judíos han sido el canario en la mina de carbón. Ellos, o más bien los ataques contra ellos, son una señal de alerta temprana, un presagio de que el veneno del prejuicio está aumentando.

Por lo tanto, es triste que cierto sentimiento antisemita sea alimentado por grupos musulmanes extremos, fuera de la solidaridad con los palestinos.

Los palestinos merecen apoyo, pero (además de la ironía de que hay una importante minoría cristiana en Palestina), esto no debería extenderse de la oposición a la ocupación al odio por los judíos como tales.

Después de todo, es la estrategia del Imperio de dividir y conquistar, lo que evita que los grupos oprimidos se unan para resistir la opresión común a todos ellos.

(Traducido por Miriam Carbajal – Email: miriamcarbajal2@gmail.com) – Fotos: Pixabay

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