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“Toques del Río”: Ritmos antiguos en un moderno escenario musical

Cuando el productor musical Ernesto Cisneros los escuchó en el Festival Piña Colada, no pudo aguantar las ganas de compartir su admiración por el piquete alternativo que disparaba sonidos eclécticos y bailes fogosos sobre el escenario.

 

Yelena Rodríguez Velázquez

Fotos: Henry Rodríguez Ruiz

 

“Ustedes son una falta de respeto a la música cubana”, dijo en broma Cisneros, al más puro estilo cubano, para halagar y aplaudir los golpes rítmicos y el talento de este grupo musical, llamado Toques del Río.

En escena está toda la exquisitez, el goce y la armonía, y en el público toda la euforia. En un mismo tema puedes encontrar ritmos caribeños, mambo mezclado con polka, rock, timba, son y funk, sin exageraciones. La agrupación fundada en 2002 y salida de Vueltabajo, un terruño de tabacaleros ubicado en la occidental provincia de Pinar del Río, se muestra como uno de los colectivos del género más importantes en el ámbito sonoro actual.

“Queremos abarcar mucho más. Aprendemos de Benny Moré, Ñico Saquito, Dámaso Pérez Prado, Bola de Nieve. Estudiamos su punto de partida porque son un referente valiosísimo para la música cubana”, cuenta Zeney Alonso, director general de la orquesta.
Converso con él horas antes de iniciar su concierto en el centro cultural Bertolt Brecht, sitio ubicado en el vedado capitalino que lo espera repleto cada noche de los segundos y cuartos viernes del mes.

Allí,  el antiguo estudiante de deportes, rememora los tiempos en que el formato era de cinco músicos y se movían solo por escenarios de su tierra natal.

Según dice, estudiar la motivación de esos grandes fue la premisa que marcó el quehacer de la banda, nacida entonces con la idea de hacer flamenco jondo y luego, hace seis años, abierta a los riesgos y experimentos del género fusión.

“El objetivo es llevar los ritmos, a veces guardados, al consumo cultural de estos tiempos poniéndole sonoridades más actuales sobre las estructuras básicas de la música cubana”, explica.

Ahora hay una dosis mayor de metales y percusión, y la tropa está formada por dos vocalistas, cuatro metales, dos trompetas, saxo alto y tenor, barítono, guitarra, bajo eléctrico, drums, conga, misceláneas y piano.

“Nosotros somos miembros de la Asociación Hermanos Saíz, entidad que nos dio la oportunidad de realizar nuestro debut en La Habana, específicamente en el Pabellón Cuba”.

“Esa primera vez tuvimos un auditorio equivalente a unas diez personas. Aquello trajo una dosis de temor porque se trataba de un escenario desconocido, pero si quieres que tu música trascienda debes llegar a la capital”, narra Alonso.

Entonces, vino la ocasión soñada y la emigración.

Llegaron a Cuba a grabar su primer álbum Pa que te sosiegues, licenciado por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) gracias a la beca de creación El Reino de este Mundo otorgada por la AHS.

Zeney recuerda los amaneceres en los bancos de algún parque, en la terminal de ómnibus, el estudio o el sillón de la casa de un amigo. Los avatares con el presupuesto y la promoción minúscula del fonograma, pero también el hermoso proceso creativo. El productor cubano Luis Alberto Barbería, integrante de Habana Abierta, no dudó en colaborar con el grupo, mezcla fortuita de individuos con estudios musicales y formación empírica, a quienes la Diosa Euterpe tocó por azar de la vida.

“Fue un disco que caminó mediante los medios alternativos, algo demostrado con la gira nacional que llevó los buenos Toques desde Santiago de Cuba hasta Pinar del Río”, agrega.

Tras esta experiencia, ¿cómo valoras su inserción en la escena cultural cubana? Existe la competencia entre los cultores del género o es una especie de confraternidad?

“Yo creo que ha sido positiva. La gente primero intenta decodificar lo que hacemos, pero luego lo disfruta”.

“Ambos términos están vigentes en el escenario musical de la contemporaneidad. La competencia es necesaria porque te hace compararte constantemente para conocer que tan bien van tus andanzas”.

Toques del Río ha compartido temas con David Blanco, Qva Libre, Adrián Berazaín y el propio Barbería, y ha bebido de grandes defensores del género como Interactivo, Habana Abierta, X Alfonso, Síntesis.

“No creo que estemos haciendo nada novedoso.

Es preciso aprender de otros que hacen trabajo similar y en ese sentido, hay vínculo, buena comunicación e intercambio en el movimiento”, afirma.

A Zeney no le asusta decirlo. Tampoco es discípulo de la especie de guerra mediática que asoma constantemente contra la música urbana, en especial el tan bombardeado y satanizado reggaetón.

“Mientras más nos enfocamos en el tema, dejamos de darle visibilidad a otras buenas propuestas. Tenemos música buena y mala, incluso en el mismo movimiento alternativo”.

Alonso no niega ni afirma la posibilidad de incursionar en estas sonoridades, pero prefiere que le pregunten si quiere hacer un disco de mambos o lograr una big band al estilo de Pérez Prado.

Ahora con mejor posicionamiento en la escena musical de Cuba ¿Viene un segundo disco?

“La segunda placa pensamos grabarla con el sello discográfico Abdala y tendremos la suerte de tener como productor al multi-instrumentista Alain Pérez”.

“Serán 10 temas que también rendirán tributo a grandes cultores de la música cubana. Una de las canciones es Mambo Chípata, un título que juega con el lenguaje de percusión en homenaje al “Rey del Mambo”.

Muchas de las canciones vienen de la autoría de Gilberto Enrique Rodríguez (director musical), Jesús Puentes (voz líder) y del propio Zeney, aunque ya despuntan nuevos compositores como el cantante Diama Correia y el saxofón alto Yennier Stoker.

Su repertorio es reflejo de dudas y deseos, historias con la horma de un adolescente o abuelo, el brío de la juventud y la sapiencia de la adultez, visibles en el aclamado popurrí que versiona clásicos como Celebration (Kool and the Gang) o en temas propios hechos Pa´descargar.

El grupo de melómanos uniformado con camisa blanca, pantalón negro, pajarita y tirantes, al más puro estilo de los años 50, estuvo y seguirá a todo motor en 2019 transportando lo rico y bueno de la música hecha en Cuba. (PL)

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