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‘Desmoralización’… ¿qué hay en una palabra?

Es interesante cuando los comentaristas de izquierda y derecha adelantan una descripción común y un diagnóstico de lo que está mal en la sociedad. Te hace pensar que puede haber algo.

 

Steve Latham

 

Lo que he notado es el concepto de ‘desmoralización’. Se usa de dos maneras.

En primer lugar, se refiere a la pérdida de la moral y los valores, por lo que las personas actúan cada vez más de manera interesada, sin tener en cuenta las limitaciones morales.

Podríamos llamar a esto la tendencia psicópata, tal vez cada vez más frecuente en Occidente, que los tratamientos populares recientes, por ejemplo, Jon Ronson y Kevin Dutton han destacado.

En segundo lugar, puede significar una pérdida general de confianza o coraje en una cultura. Este uso sería similar a llamar a una unidad militar ‘desmoralizada’ después de una dura derrota.

Los dos significados están vinculados. Precisamente cuando un ejército es derrotado y desmoralizado, esa disciplina se derrumba y los soldados buscan la supervivencia individual.

La frase “sálvase quien pueda” describe el fiasco, donde los rezagados de un ejército derrotado, como el de Napoleón en Rusia, son abandonados para ser derribados por el enemigo.

Por supuesto, el uso del concepto de la izquierda y la derecha es diferente.

Gertrud Himmelfarb, por ejemplo, es una historiadora estadounidense, casada con el fundador del neoconservadurismo, Irving Kristol.

Ella atribuye la desmoralización a la decadencia de los fundamentos religiosos y morales de la civilización occidental.

Ella pide una restauración de los valores victorianos, un renacimiento de la ética judeocristiana para revertir la podredumbre en las costumbres personales, familiares y sociales.

Ralph W. Fevre analiza de manera similar la cultura occidental y ve la causa en el surgimiento del racionalismo científico, la razón técnica y un “sentido común” irreflexivo.

Esto ha reemplazado la dependencia de ‘ayudas a la reflexión’ no racionales (no antirracionales) (identificadas por Samuel Taylor Coleridge), como la emoción y el sentimiento, la religión y la moral.

Es irónico que Himelfarb, un judío, y Fevre, un ateo, ambos identifiquen la causa del colapso de la adhesión pública al cristianismo, como una base ética para nuestra sociedad.

En contraste, los ideólogos de la Corriente Comunista Internacional (CPI) utilizan la idea de la desmoralización dentro del esquema de su interpretación histórica general.

La CPI (uno de mis mini grupúsculos marxistas favoritos) ve la psicopatía individual como el resultado lógico de la economía del laissez faire, un retorno a la acumulación primitiva.

Para ellos, la desmoralización constituye una etapa tardía en la decadencia a largo plazo del capitalismo, un período de ‘descomposición’, dentro del cual el crimen, la corrupción, el gangsterismo y el colapso familiar son síntomas.

Aunque al identificar el mismo fenómeno social, la Derecha y la Izquierda ofrecen dos soluciones alternativas.

Los conservadores desean un retorno a los valores tradicionales; tal que su discurso forme una sección en discusiones más amplias sobre ‘destradicionalización’, como lo examinó, por ejemplo, Paul Heelas.

Sin embargo, la CPI, al ver la crisis moral como parte de una crisis general más amplia del capitalismo, aboga por una estrategia dialéctica.

Tenemos que arar el pantano, abrazar la desintegración, hasta alcanzar un socialismo equitativo en el otro lado.

Tenemos que preguntarnos si alguno de los enfoques es realista. De hecho, ¿es un concepto de dos caras como Janus más una descripción que un diagnóstico?

(Traducido por Miriam Carbajal – Email: miriamcarbajal2@gmail.com) – Fotos: Pixabay

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