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¿’Nuevo Yo’ o ‘Verdadero Yo’?

En lo que podría ser un excelente libro, el Abad Christopher Jamison, anima a sus lectores a buscar su “verdadero yo”. ¿Es esto puro misticismo, arraigado en una fantasía romántica?

 

Cricket grillos pixabayNigel Pocock

 

¿Pueden, realmente, las personas tener un “verdadero yo” aguardando muy en el fondo, esperando a ser encontrado si tan solo supiéramos cómo?

Pero si incluso esto fuera cierto, ¿cómo podemos saber si ese “verdadero yo” pertenece a un psicópata violento o a un amable activista pro-social? ¿Cómo podemos saber cuando, de hecho, hemos encontrado este “verdadero yo”? Quiero sugerir que no hay “ninguna verdad, salvo en la acción”, y que las personas se definen así mismas por sus acciones.

En efecto, estas podrían ser las acciones de un psicópata violento o las de una Madre Teresa. Por tanto, el “verdadero yo”´ de una persona es el que se presenta en sí mismo en un determinado momento.

Por supuesto, las personas pueden tener y tienen conflictos internos de conciencia, pero cuantas más acciones sigan el curso debido, más legítimas se hacen éstas y, en consecuencia, se convierten en parte de lo que una persona es, en su ”verdadero yo”. Las acciones, como bien saben los psicólogos, establecen actitudes.

rosa pixabayEn una antigua parábola, un fariseo y un “publicano” se encuentran orando a la vez. El publicano ora: “¡Señor, perdóname, porque he pecado!” El fariseo, da gracias a Dios por no ser moralmente corrupto como los demás y, sobre todo, por no ser como ese publicano.
En ambos casos estos individuos, revelan su verdadero ser. Pero hay otra dimensión, un “nuevo yo”.

Esto es, sugeriría, una nueva forma más útil de contemplarse a uno mismo en vez de fijarse en los otros en una especie de concienzudo ejercicio destructivo.

Esto es lo que diferenciaba al complaciente fariseo del angustiado publicano. Éste último quería “pasar” de su viejo yo de doble moral e hipocresía financiera, a un ‘nuevo hombre’ donde tales errores fueron enmendados.

Esto, por supuesto, plantea la pregunta, ¿qué entendemos por “bueno”? Esto se debe a que un “nuevo yo” implica un “buen yo”. Tanto Adolf Hitler como la Madre Teresa creían que estaban actuando “bien”.

Mas, es probable que la mayoría de las personas se pongan del lado de la Madre Teresa, en lugar del de Hitler, según lo que ellos creen que es “bueno”.

ciclo prado pareja amor sol esperanza pixabayLa gran diferencia entre el “bien” que Hitler quería conseguir y el “bien” de la Madre Teresa, yace en la noción del chaoskampf: el conflicto o la lucha contra las fuerzas caóticas.

Mientras Hitler intentaba sanar los problemas de la pobre y crónica autoestima alemana, el caos y la destrucción se incrementaron fuertemente a escala mundial.

La Madre Teresa también luchaba contra las fuerzas del caos y la destrucción con intenciones sanadoras, pero con resultados muy diferentes.

El primero aumentó potentemente la violencia y el trauma, la otra enseñaba y practicaba la cura de los mismos. Esto es relevante, porque la idea que tenía Hitler de un “nuevo yo” se basaba en la creencia de una raza superior.

La maestra de la parábola creía en lo opuesto: en lo maravilloso que seria el sirviente de todos.

ciclo noche luna nostalgia pixabayUno de los principales motores que conduce al caos es la necesidad de compararnos con el proverbial Jones.

Esto es verdad a nivel personal y entre naciones. La codicia se convierte en un gatillo, literalmente, para todo tipo de violación tanto sexual, como en términos de los activos nacionales. Por lo tanto, pongamos todo en la búsqueda, como hacía el publicano, de un “muevo yo” que revierta las fuerzas autodestructivas y de destrucción externa, y que busque la sanación y la paz para todos. Que el “nuevo yo” sea el “verdadero yo”.
 

Photos: Pixabay  –  (Traducido por: Ana Matesanz – Email: anais90@live.com)

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