En Foco, Notes From The Edge, Opinión

Lo contemporáneo… ¿Qué, de dónde, hacia dónde?

“Creo que existe un malentendido acerca de qué puede y qué debe ser algo que es contemporáneo… Nada que sea progresista debe mirar hacia atrás.” (Julie Mehretu)

 

Steve Latham

 

Leí esto en un artículo de la Royal Academy of Arts Magazine, que encontré en la sala de espera de mi médico.

Lo ‘contemporáneo’, sin embargo, hace referencia también a una época, una periodización de la historia, lo que Raymond Williams denominó ‘estructuras de sentimiento’, así como obras de arte individuales.

Normalmente pensamos en el ‘contemporáneo’ como algo moderno, del momento, con-temporáneo, con el tiempo (presente).

Por lo tanto, se trata del ‘ahora’, un ‘ahora’ que transmite el futuro; quizás el futuro irrumpiendo en el presente, algo nuevo, fresco, original.

Lo puntero, lo vanguardista. Pero es lo vanguardista del pasado, avanzando, incidiendo en el presente, creando un espacio abierto para que este futuro tome forma.

Lo ‘contemporáneo’ es un cuchillo, un borde irregular (una película protagonizada por Jeff Bridges, que yo apenas pude ver, era muy tensa), el corte brusco del pasado y su movimiento en el tiempo.

Así pues, siempre es desordenado, revuelto, poco claro; y también destruye, desintegra, disuelve. El presente se disecciona al máximo en el contemporáneo.

Podemos cambiar la metáfora de cuchillos por olas, pero quedándonos con la nota de la eliminación, la reducción, la sustracción.

Lo ‘contemporáneo’ es la ola del pasado rompiendo en la orilla del presente, erosionando su esencia, abriendo las posibilidades para que el futuro emerja del proceso.

Esta es la zona litoral, la mitad del camino, el punto intermedio, área del flujo y reflujo de las mareas. En este cinturón intermedio existen distintas formas de vida.

Estas criaturas, los peces o las plantas, sólo se exponen cuando el agua se retira y se cubren a medida que avanza.

En esta región, que interpretamos como una era, no solo espacialmente sino también temporalmente, surgen muchas formas extrañas, que solo viven en este entorno transitorio, creciente y menguante.

Asimismo, en el ‘contemporáneo’ tienen lugar experimentos inusuales, fuera de lugar, pero precisamente en este lugar y en este momento.

Como escribe Margaret-Anne Hutton en The Contemporary Condition, el contemporáneo encarna, por lo tanto, una multitud de temporalidades, maneras de ser, todo simultáneamente.

No hay reduccionismo, un solo denominador, modelo o característica. En su lugar, el contemporáneo adopta lo que sea en este momento, en toda su variedad y variación.

Pero esto también es efímero, un fermento. Nada es duradero, porque el tempo, el ritmo, se aleja.

Sin embargo, como afirma la exitosa canción de Sonny y Cher, “The beat goes on” (“El ritmo sigue”, escúchenla en Youtube), en medio de los cambios, el ritmo continúa, mediante toda la creatividad y la innovación de las ideas y el arte.

El contemporáneo es la espuma de la marea. Y la marea puede dar la impresión de una incesante repetición, un interminable proceso de reproducción.

Pero existe, no obstante, un movimiento hacia delante. Aunque el contemporáneo regurgite, se reelabore, reinterprete, las creaciones del pasado también lo hacen, siempre en nuevas formas.

Como Gilles Deleuze escribió, cada repetición modifica sutilmente lo que ha heredado. El vaivén del movimiento marítimo enmascara el aumento a largo plazo del litoral a lo largo de la costa de la inminencia.

(Traducido por Iris María Blanco Gabás – Email: irisbg7@gmail.com) – Fotos: Pixabay

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