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Apoyando a trabajadoras latinoamericanas abusadas en el RU

El 62% ha sufrido incumplimientos de contrato, el 20% cobra por debajo del salario mínimo legal, el 66% experimentó algún tipo de discriminación o acoso, al 17% se le negó su derecho a vacaciones. Estas son solo algunas de las cifras, ¿cómo cambiar esto?

 

Virginia Moreno Molina

 

Las cifras mostradas en el informe ponen en evidencia la gran invisibilidad a la que se enfrenta este colectivo actualmente. Tan solo en esta muestra, 894 derechos laborales fueron violados.

Y esto solo contando 326 casos de las mujeres que fueron apoyadas por Latin American Women’s Rights Service (LAWRS) entre 2015 y 2018 y que aparecen en el informe “The Unheard Workforce: Experiences of Latin American migrant women in cleaning, hospitality and domestic work” (La fuerza de trabajo no escuchada: experiencias de mujeres migrantes latinoamericanas en limpieza, hotelería y trabajo doméstico).

Pero teniendo en cuenta que la comunidad latinoamericana en 2016 llegaba al cuarto de millón, siendo el 52% mujeres (130.000), según la investigación de McIlwaine y Bunge, ¿cuál es el número real que sufre esta violación de derechos?

Y aunque las mujeres latinoamericanas migrantes buscan apoyo y hablan de sus luchas cada vez más, se necesita un compromiso más eficaz para evitar que estas situaciones sigan ocurriendo.

Este artículo es la tercera y última parte de esta serie publicada por The Prisma sobre la investigación donde se recogen las conclusiones y posibles soluciones sobre esta problemática.

Explotación laboral

Alicia, procedente de México dice que “ser una trabajadora doméstica es peligroso, tus jefes casi son tus dueños. Te trajeron al país así que sientes como que les debes algo, pero te tratan como una esclava. Trabajas como limpiadora, cocinera, niñera, recepcionista… lo haces todo y te pagan £30 al día. Es una locura”.

Según el informe, 67 millones de personas en el mundo trabajan como trabajadoras domésticas. En este estudio son el 8% de la muestra. Junto con el sector de limpieza (69%) y hostelería (5%), son de los trabajos menos regulados en general.

Es por ello que desde LAWRS se recomienda reconocer, comprender y tomar medidas proactivas y apropiadas para abordar los altos niveles de explotación en estos sectores del mercado laboral. Además, es importante que se tenga en cuenta el género y el estado vulnerable de las inmigrantes en el Reino Unido.

De hecho, en esta investigación se encontraron 11 casos de tráfico de explotación laboral.

Muchas de estas situaciones probablemente se pueden evitar mejorando el acceso a la información y justicia para aquellas trabajadoras migrantes que no hablan inglés y que no entienden el sistema y sus derechos como así se resalta en el informe. Esto puede extenderse a todas las trabajadoras que desconocen cuáles son sus derechos laborales.

También la colaboración con sindicatos y organizaciones haría mucho más sencilla la aplicación de los derechos laborales y poder detectar cualquier abuso, especialmente en los sectores subcontratados.

“Amanda, colombiana de 62 años, trabajó para una compañía de limpieza por un año. Se le pidió que completara una gran cantidad de tareas en turnos de dos horas, incluyendo: limpiar ventanas, paredes, impresoras, computadoras, muebles de oficina y cocina, escritorios e inodoros; quitando la basura; lavando cuando el lavavajillas no funcionaba […]. Después de unos meses en el trabajo, comenzó a sentir dolor en las manos y las rodillas, lo que la llevó a disminuir el ritmo. En respuesta, sus colegas y su supervisor comenzaron a burlarse de ella, haciendo bromas y comentarios despectivos. Habló con su supervisor, quien no tomó ninguna medida. El abuso verbal continuó, y terminó siendo despedida por no poder completar sus tareas como se esperaba”.

Además, la mayoría de los casos no son denunciados debido al miedo a ser despedida o a las represalias que puedan llegar a tener, pero esto empeora para las trabajadoras que no tienen los documentos necesarios para permanecer en el Reino Unido.

Los derechos primero

Colocar los derechos humanos y los derechos de las mujeres por encima del control de inmigración es uno de los puntos claves que se resaltan en el informe. Esto supone la necesidad de crear un espacio seguro para poder denunciar cualquier tipo explotación laboral sin miedo a posibles consecuencias.

Un ejemplo de esto es el caso de Alicia, de 28 años, procedente de Brasil. “[…] En el trabajo le pidieron trabajar 30 minutos extra cada día, pero nunca le pagaron por ello. Cuando pidió vacaciones, su supervisor le dijo que no le quedaban días a pesar de que nunca había pedido días libres. Alicia se quejó directamente con su supervisor quien la amenazó diciéndole: ‘Te arruinaré la vida y no dejaré que encuentres otro trabajo de limpieza”.

Por otro lado, cualquier tipo de violencia en el trabajo, incluido el acoso sexual, se tiende a invisibilizar, especialmente en estos sectores. En el estudio, el 41% de las mujeres habían experimentado discriminación, abuso (bullying) o acoso.

Proporcionar capacitación adecuada y periódica a las fuerzas del orden y otras agencias relevantes, incluida la policía, sobre la violencia de género en el trabajo y la identificación de las víctimas, particularmente en los sectores feminizados del mercado laboral, es una de las recomendaciones principales del informe.

Esto también significa tomar las medidas necesarias para proteger a las mujeres del acoso sexual en el lugar de trabajo.

Para concluir, se hace énfasis también en algo que se lleva pidiendo desde hace mucho tiempo: el reconocimiento oficial de la comunidad latinoamericana como un grupo étnico al incluir la categoría “latinoamericano” en los marcos de igualdad y diversidad.

(Fotos: Pixabay)

Artículos anteriores sobre este informe: “Inmigrantes Latin as, una fuerza laboral abusada y silenciada en el Reino Unido”“Migrantes trabajadoras en el RU: el silencio de las inocentes”

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