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Un vital pedazo de prehistoria en medio de la nada

Nuestro planeta no deja de asombrar. Hay lugares tan particulares, que hacen que  cualquier ser humano se sienta humilde e insignificante, y uno de ellos se encuentra en Fayoum. Su nombre: Wadi al-Hitan.

 

Nicholas Valdes

 

Desde el punto de vista político-administrativo, El-Fayoum es una de las 27 gobernaciones de Egipto, ubicada específicamente en el norte del país.

En ese territorio se encuentra el único oasis que no fue creado por el agua que manaba del suelo sino por un largo canal formado naturalmente por las crecidas del rio Nilo, data de los tiempos bíblicos y se le llama el canal de José. Se extiende desde el Nilo hasta el gran lago de Birket Qarun.

Pero más impresionante aún es el área protegida de Wadi al-Hitan(Valle de las Ballenas), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2005.

En ese remoto paraje, adentrado casi 60 kilómetros en el Desierto Occidental, en el mismísimo Sahara, se encuentran los esqueletos fósiles mejores conservados de ballenas extintas del mundo.

Y es que dentro del período Paleógeno de la escala temporal geológica, existió el Eoceno, época que comenzó hace unos 56 millones de años y culminó hace unos 34 millones de años.

En esa etapa de unos 22 millones de años de duración, una importante parte de lo que hoy es Egipto se encontraba bajo el mar, como parte del océano.

De acuerdo con los expertos, la zona de Wadi al-Hitan fue en aquellos momentos un área muy rica en alimento, y por lo tanto, propicia para albergar durante cientos de miles de años a algunos de los cetáceos más grandes y comunes de la época, entre ellos el Basilosaurio y el Dorudón.

Sin embargo, durante el Eoceno se dio uno de los calentamientos globales más rápidos y extremos que se han registrado en la historia geológica, denominado máximo térmico del Paleoceno-Eoceno.

Fue un episodio de calentamiento rápido e intenso de hasta siete grados centígrados que duró menos de cien mil años. El máximo térmico provocó una extinción masiva, por lo que, lo que una vez fue un océano se transformó en el imponente desierto que en la actualidad conocemos.

Dejando sepultadas miles de criaturas marinas durante millones de años.

Y es así que hoy, en el Valle de las Ballenas -internado en pleno Sahara- existe hasta la fecha una colección de 379 fósiles de basilosaurios, dorudones, crustáceos y otras especies marinas no solo animal, sino también vegetal, pues pueden verse igualmente mangles petrificados de la misma época. Y todo esto al aire libre, bajo el sol abrasador del desierto.

Y por si fuera poco, no es solo la colección mejor conservada de esta etapa geológica, también es las más grandes, pues paleontólogos de varias regiones del mundo mantienen sus excavaciones en el extenso lugar (de decenas de kilómetros de radio) y siguen encontrando fósiles en excelente estado de conservación.

Esos restos paleontológicos representan uno de los principales registros de la historia de la evolución de las especies: la transformación de animal terrestre en uno acuático sufrido por las ballenas.

El Valle es el sitio más importante del mundo para demostrar tal proceso evolutivo.

Wadi al-Hitan retrata con precisión la forma de la vida de esos mamíferos durante su evolución.

El número, la concentración y la calidad de los fósiles son únicos. Los restos muestran a los prehistóricos cetáceos perdiendo sus miembros traseros y adoptando los cuerpos hidrodinámicos de las ballenas modernas. Al mismo tiempo, presentan aspectos primitivos de estructura ósea; mientras que los otros materiales fósiles encontrados en la zona permiten reconstruir el ambiente y las condiciones ecológicas del Eoceno.

Wadi al-Hitan es, en resumen, un singular tesoro, un vital pedazo de prehistoria en medio de la nada, un océano en pleno desierto. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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