Europa, Globo, Migrantes, Multicultura, Mundo

Abandono y sufrimiento, drama de los refugiados de Moria

Con su perímetro fuertemente custodiado por una amenazadora alambrada de púas, este campo de refugiados, en la isla griega de Lesbos, se encuentra atestado de migrantes extranjeros. Es común ver las filas de refugiados, descalzos y empapados, acabando de salir del mar, tristes, agobiados.

 

Mario Muñoz Lozano

 

Muro de contención junto a otras islas griegas frente a los intentos de miles de africanos de llegar a territorio de la Unión Europea (UE), las playas de Plomari, Molyvos y Ereso, en la isla, perdieron su atractivo para el turismo.

También se ha visto afectada la agricultura, otra de sus fuentes principales de ingresos. Los olivos cubren el 40% de Lesbos, mientras los bosques ocupan el 20% de su territorio, donde se encuentra el segundo bosque del mundo de secuoyas petrificado. “Allí se ha vuelto común ver las filas de refugiados, descalzos y empapados, acabados de salir del mar, caminando tristes, agobiados”, comentó a Europa Press Michalis, un pescador de 74 años.

Y recuerda que Lesbos solía ganar dinero con el turismo, “ahora la principal fuente de ingresos es el sufrimiento y la miseria sin fin”.

Sus habitantes han visto desfilar también al papa Francisco, a Angeline Jolie, y a muchos políticos y celebridades internacionales que los llegaron a nominar para el Premio Nobel de la Paz por sus acciones.

Pero pasó el tiempo y pasó. Ahora viven olvidados, después de la entrada en vigor de un pacto de devolución de refugiados entre la Unión Europea y Turquía.

Inundado de carpas que apenas se diferencian por su numeración pintada con aerosol negro en las lonas blancas y protegido por patrullas marítimas internacionales, el campamento de refugiados de Moria es hoy el más grande de Europa.

El campamento de Moria tiene capacidad para solo tres mil personas, pero acoge a 13 mil, de ellas siete mil ubicadas en una ladera de la isla donde las condiciones son extremadamente difíciles durante el cercano invierno.

Según organizaciones humanitarias internacionales, en Moria las personas malviven hacinadas y sufren todo tipo de violencia -incluida sexual-, traumas y graves enfermedades mentales.

Los refugiados advierten que en el lugar no hay escapatoria posible al hedor de cuerpos sin lavar, de la ropa mohosa, de la basura y de los desagües abiertos.

A principios de octubre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) pidió a las autoridades griegas descongestionarlo “inmediatamente”.

Según el portavoz de esa agencia de la ONU en Grecia, Boris Sheshirkov, la situación allí es “muy trágica”, sobre todo luego de un incendio el pasado 29 de septiembre que costó la vida a una mujer y a un niño, seguido de fuertes disturbios.

“Pedimos la descongestión inmediata de nuestras islas y el refuerzo del control en las fronteras”, declaró el alcalde de Lesbos, Stratos Kytelis, a una cadena de televisión griega.

Tras los acontecimientos, el viceministro de Protección Civil griego, Lefteris Okinomou, reconoció que el país atraviesa su “peor período” migratorio desde que la Unión Europea (UE) y Turquía firmaran un acuerdo en 2016.

Informó que con el aumento de las llegadas a las islas del mar Egeo, Grecia acoge cerca de 70 mil migrantes y refugiados, principalmente sirios, que huyeron de su país a partir de 2015 y se sometieron a la arriesgada travesía desde las vecinas costas turcas.

El brusco aumento de los arribos ha tensado las relaciones entre Grecia y Turquía, aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ya estaban enfrentados por los derechos de extracción de gas natural en el Mediterráneo oriental y otras disputas de vieja data.

Hace un año, Atenas flexibilizó discretamente las normas para aliviar la sobrepoblación de los campos y serenar los ánimos de los isleños, perjudicados por los efectos de la crisis sobre el turismo.

En tal sentido, miles de solicitantes de asilo fueron transportados al continente, donde se amplió la red de campamentos regentada por el Estado.

Pero las condiciones en las islas han continuado deteriorándose y las patrullas siguen siendo incapaces de detener a los migrantes que huyen de la guerra y la pobreza.

Organizaciones humanitarias internacionales han denunciado en reiteradas ocasiones la situación de quienes viven en ellos y han reclamado a Atenas que encuentre soluciones.

En un intento por tranquilizar a su población, el Gobierno griego informó recientemente que reforzará el patrullaje en el mar, facilitará la transferencia continua de migrantes desde sus islas al continente y la construcción de centros cerrados para migrantes irregulares y para quienes no obtengan permiso de asilo. (PL)

(Fotos: Pixabay)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*