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La verdad de los árboles

A través de una ventana, observé un sol lechoso, bajo en el cielo, brillando débilmente a través de los árboles; y escuché las hojas doradas, amarillentas meciéndose en el viento de otoño.

 

Steve Latham

 

Thomas Hardy lo llamó ‘el susurro de los árboles’; su lenguaje secreto, el cual, según el cantante Bon Iver, revela su ‘verdad arbórea’.

En esta época de otoño, se habla especialmente de la decadencia y la fugacidad: el ciclo natural repetitivo de nacimiento, vida y muerte.

Un patrón reflejado en nuestra experiencia humana, por el cual el otoño habla con la dimensión profunda de nuestras almas. Se nos recuerda esto en el pathos de la canción ‘Autumn Leaves’ de la cantante Eva Cassidy, grabada poco antes de su fallecimiento temprano.

La intensidad de lo que vi se acentuó aún más al producirse durante una ceremonia para conmemorar el Día del Recuerdo.

Esta fecha fue elegida originalmente para celebrar el Armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial; pero desde entonces se ha convertido en un rito para recordar a todos los que han perecido durante las guerras.

Me habían pedido dirigir esta ocasión, en un centro para ancianos, en un desafío a mis principios pacifistas.

Pero seguramente, cualesquiera que sean nuestros puntos de vista sobre la guerra, en general, y cualquier guerra en particular, aún es apropiado recordar a aquellos que han muerto durante los conflictos.

También podemos comprometernos nuevamente con la paz y la reconciliación, ya sea a nivel nacional o personal, en nuestra familias y vecindarios.

Por supuesto, la guerra no es parte de un ciclo natural inevitable. Esta es más bien una in

terrupción violenta de este ritmo regular, con vidas truncadas demasiado temprano.

Sin embargo, el Día del Recuerdo, es también una oportunidad para recordar no solo las víctimas de la guerra, sino también a todos los que han fallecido.

De esta manera, es otra oportunidad, que viene poco después en el calendario, para hacer lo que el Día de Todos los Santos hace en el Catolicismo, a pesar de que esto se ha llegado a distorsionar por el comercialismo de Halloween en EE.UU.

Es decir, llorar colectivamente , al tiempo que se reflexiona sobre nuestra propia mortalidad, la brevedad de nuestras vidas; especialmente en este Centro, donde presidí, para los ancianos, que deben hacer frente a su propio final.

Sin embargo, en nuestra cultura hedonista globalizada, ¿no es eso seguramente demasiado adusto? ¿Acaso tal conversación sobre la muerte no es como verter un jarro de agua fría?

El concepto japonés de Wabi Sabi, por el contrario, une sentimientos de tristeza y celebración, a diferencia de nuestra comprensión dualista occidental, según la cual sólo podemos tener lo uno o lo otro.

Esta fugacidad de la vida se conmemora durante el festival de primavera, en el que se consume cerveza bajo la flor del cerezo, apreciada no sólo por su belleza, sino precisamente por su impermanencia.

Además, existe un ejercicio de meditación budista, que implica la meditación sobre la propia muerte inminente; mientras que las Sagradas Escrituras nos exhortan a ‘contar nuestros días’. Sin embargo, somos como el hombre descrito por el idiosincrásico filósofo francés Pascal, esperando a su ejecución en la celda de la prisión, el cual preferiría hacer cualquier cosa antes que contemplar su destino.

Hoy día también preferimos las divertissements (distracciones), del consumismo y del entretenimiento mediático, antes que enfrentar nuestra propia muerte.
Aunque, esto significa ignorar el único camino a la sabiduría.

(Traducción de Lidia Pintos Medina) – Fotos: Pixabay

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